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02
Abr
2012
Los Forestales denunciaron a más de 150 personas por pesca ilegal en 2011 PDF Imprimir E-mail
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Los forestales intensifican los controles a los pescadores. Foto cedida por CAMEntre las zonas donde pescar se encuentra el Río Henares en Alcalá, y el Jarama

Los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid tramitaron 156 denuncias por pesca ilegal en la región en el año 2011, por carecer de licencia, por furtivismo o incumplimiento de la normativa referente a cupos, tallas o empleo de métodos ilegales. Además, durante el pasado año llevaron a cabo un total de 28 repoblaciones, capturas y sueltas de diferentes especies.

Con motivo de la apertura de la veda de pesca el pasado 18 de marzo, la consejera de Presidencia y Justicia, Regina Plañiol, acompañó en el río Lozoya a los Agentes Forestales a un control de licencias de pesca y a una toma de muestra de aguas para su posterior análisis. “Los agentes forestales realizan una importante labor de vigilancia de toda la flora y fauna de la región. En el caso que hoy visitamos tiene, además, un importante efecto de prevención ya que ayudan a conservar la variedad piscícola de la región favoreciendo que los madrileños podamos seguir disfrutando de la riqueza de fauna que nos ofrece nuestra región” explicó Plañiol.

Durante el periodo de pesca, que este año se prolonga hasta el 15 de julio, los agentes forestales realizan servicios de vigilancia en los diferentes ríos madrileños para controlar la actividad de los pescadores, haciendo recorridos a pie por las riberas de los cursos fluviales, accediendo a las zonas a través de las pistas o carreteras existentes. También se recorren los embalses por medio de barcas motorizadas, especialmente los lugares menos accesibles.

Los Agentes Forestales tienen que comprobar que los pescadores respetan las señalizaciones de los tramos vedados y acotados de pesca, tramos de pesca sin muerte y proximidades de presas y/o escalas. Además, comprueban que los pescadores portan la documentación preceptiva para el ejercicio de la pesca (Licencia de pesca y Permiso del coto de pesca, si procede). En la Comunidad de Madrid se puede pescar en todas las aguas públicas que no estén vedadas.

También vigilan que se ejerza la pesca únicamente sobre las especies piscícolas autorizadas y en su caso comprueban que no se exceden los cupos de captura de las mismas, así como las dimensiones mínimas que tiene que tener cada especie. Por último, se aseguran de que se usan exclusivamente las artes y métodos de captura permitidos y que no se usen cebos no autorizados. Todas estas comprobaciones son registradas por los Agentes Forestales en una ficha de control en la cual se anotan el número de pescadores, capturas, incidencias, etc. Así, el año pasado tramitaron 156 denuncias por pesca ilegal en la región.

En la Comunidad de Madrid la especie objeto de pesca más frecuente es la trucha común, su cupo máximo por pescador y día, es de tres ejemplares con una dimensión mínima de 23 centímetros. Otras especies como la Trucha arco-iris, Carpín, Lucio, Salvelino y Cangrejo señal, se pueden pescar sin limitación. Por su parte, queda prohibida la captura de anguila, barbo comizo, calandino, lamprehuela, colmilleja o el cangrejo autóctono.

Las zonas más habituales de pesca en la región se distribuyen, entre las zona de la Sierra donde se encuentran los tramos altos de los ríos, y donde habita la trucha común y zonas próximas a núcleos urbanos con elevada población cercanos a los ríos con más caudal, tales como el río Henares (Alcalá de Henares) o el Tajo (Aranjuez), así como en el río Jarama y las lagunas situadas en sus proximidades, muchas de ellas originadas por la explotación de áridos. El río Alberche y los embalses de San Juan, Picadas y Valmayor son otras zonas donde se puede practicar la pesca.

“Durante estas labores de vigilancia de la pesca, los Agentes Forestales pueden detectar anomalías en la fauna y vegetación existente en las aguas y sus proximidades, que pueden estar originadas por el vertido de sustancias. Con el fin de poder determinar ‘in situ’, y de una forma ágil, la posible existencia de afecciones a la calidad de las aguas, el Cuerpo de Agentes Forestales dispone de equipos de campo que permiten medir en el momento parámetros básicos indicadores de la calidad del agua (pH, temperatura, oxigeno disuelto y conductividad)” explicó Plañiol.

La toma de muestras en el momento permite, de una forma ágil, localizar el punto de origen de un vertido o afección. En otras ocasiones la medición de datos en campo permite determinar si la anomalía se debe a causas naturales, como por ejemplo las mortandades de peces que se producen en verano como consecuencia de la disminución del oxígeno disuelto en el agua debido a las altas temperaturas estivales. En estos casos los valores de la conductividad se mantienen dentro de los rangos habituales.

 

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