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17
Jul
2011
El Plan B PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Editorial
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Tan solo una semana ha tardado el candidato socialista en cambiar la estrategia electoral. Y la verdad es que no es para menos: la “Operación SGAE” en lugar de encumbrar a Rubalcaba ha conseguido que la ventaja de Rajoy aumente un poco más. Así que, ante el evidente fracaso de la primera estrategia no se ha tenido ningún problema en recurrir al Plan B.

Un Plan B, eso sí, que demuestra un cierto cansancio en la mente pensante que está detrás: el caso Gurtel y los trajes de Camps ya se usaron, profusamente, en la campaña de las elecciones europeas y, por cierto, cosechando un rotundo fracaso.

La campaña de Rubalcaba, como comentábamos hace una semana, se basaría en la cercanía con los indignados, y en la macrocampaña contra la SGAE, pero las cosas esta vez no han salido bien: los indignados parecen no fiarse de Alfredo, al menos de momento, y la “Operación SGAE” ha fracasado estrepitosamente: el recambio de Bautista por un ex alto cargo del grupo PRISA no ha convencido a nadie, ni dentro ni fuera: unos exigen la repetición de las elecciones, mientras que otros, según informaban algunos medios, comienzan a hablar claramente de “financiación irregular de un partido político”.

Y así las cosas, el que hasta hace unos días era Ministro del Interior, recibía un importante golpe en los juzgados. A pesar de que, según informaba El Mundo, Cándido Conde Pumpido intentó, hasta el último momento, evitar el fallo del juez Ruz, la sentencia es demoledora: tres altos cargos de la Policía condenados por colaboración con banda armada, uno de los escándalos más graves desde el caso GAL.

Con semejante panorama, Alfredo ha puesto en marcha el Plan B. Aprovechando que el Turia pasa por Valencia, y que se celebraba el juicio por la causa de los trajes, una pieza anexa al Gurtel, utilizada hace casi tres años, la campaña se ha convertido en desalentar al electorado contrario en lugar de intentar convencer al propio, que ya ha demostrado hace unos meses que no está por la labor de votar PSOE.

Sin entrar en valoraciones jurídicas del auto, que establece que no existe ninguna prueba de cargo contra los acusados, aunque sí indicios, y supondrá la apertura de vista oral, curiosamente, en pleno mes de octubre, y, si los tiempos se cumplen, durante la campaña electoral, lo cierto es que es una estrategia de huida hacia delante que supone, casi de facto, una renuncia a aumentar la base electoral.

Resucitar el Gurtel no servirá para conseguir electorado moderado, mientras que el radical se lanzará hacia Izquierda Unida, lo que puede provocar un resultado mucho peor de lo esperado en el PSOE. Y es que Alfredo parece haber perdido su “toque”. El hombre que estuvo en el último gobierno de Felipe, y en los dos de Zapatero no tiene la buena estrella justo cuando más la necesita.

El candidato parece haber sucumbido al síndrome de la Moncloa incluso antes de haber llegado a ella. Y es que a Rubalcaba puede pasarle lo mismo que a esos otros prohombres con los que siempre se le ha comparado, como Maquiavelo y Rasputín: morir de éxito.

Alfredo ha conseguido lo que siempre había soñado, ser candidato de su partido, o líder, como el mismo se autoproclama, y lo ha conseguido paso a paso a lo largo de una dura carrera. Como Ministro del Interior, Rubalcaba ha sido el dueño de SITEL, el mayor órgano de información que nunca ha tenido un político español, y que le ha hecho pronunciar en más de una ocasión la frase: “Lo sé todo de todos”.

SITEL ha sido su encumbramiento, pero también puede ser su tumba, y es que el candidato debería haber aprendido ya que el exceso de información sólo provoca intoxicación. Es mejor una información de fuentes fiables y de primera mano, a pesar del evidente sesgo que puedan tener. Dolorosa lección esta que puede haber aprendido demasiado tarde. Pero, por supuesto, hasta el final del partido se va a jugar, y mucho. Después de haber llegado casi hasta la meta, el candidato no va a dejarse vencer por alguien a quien siempre ha considerado un “segundón”, y lanzará una campaña de emborronamiento para convencer a parte de su electorado. Lo que, tal vez, Alfredo no sabe es que el “segundón” no está solo y hay quien está dispuesto a llevarle hasta la victoria a pesar de que él no vaya a mover ni un dedo.

 

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