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15
Oct
2015
Gran Hermano 16 (GH 16): Expulsión Enrique, entrevista con Mercedes Milá, y Suso reconoce la manipulación de sus vídeos PDF Imprimir E-mail
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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El programa anuncia la elección del primer finalista ante la inminente final

No voy a negar que lo ocurrido anoche en Gran Hermano no me pilló de sorpresa, pues después de la repugnante campaña de limpieza de imagen vivida durante la última semana, era evidente que iba a ocurrir lo que ocurrió. Y es que, señores, el guión de este Gran Hermano ya está escrito: Suso y Sofía se enfrentarán dentro de un mes en el combate final tras el que Suso será expulsado. A dos semanas de la final, Raquel y Suso regresarán a la casa para reencontrarse con Sofía con cualquier excusa, convirtiendo a la de Pamplona en la tercera finalista junto a Han y Aritz.

Y éste guión, calcado del de la edición anterior, no será alterado ni por lo que ocurra dentro de la casa, ni por la audiencia votante (si es que después de lo de anoche todavía queda alguien dispuesto a gastarse la pasta en este programa). Y el motivo ya os lo contaba en post anteriores: una edición con estrategias requiere mucho trabajo de edición de vídeos, y es más fácil para los encargados de preparar el programa montar un vídeo carpetero con dos escenas y una música patrocinada.

Por eso, desde aquí os digo, si queréis vivir un reallity de verdad bajaos de ésto y descubrid maravillas como el Survivor americano o el Big Brother que se hace en medio mundo. Auténticos juegos de estrategia donde los concursantes tienen alguna posibilidad de ganar el juego y no dependen íntegramente de la manipulación de videos que hace el programa, una manipulación, por cierto, que hasta reconocía el propio Suso nada más regresar a la casa (ellos que sigan poniendo vídeos durante el duelo, que cada vez les retrata mas). El catalán no tenía el menor rubor en reconocer que los vídeos habían escondido los peores momentos de su paso por la casa, mostrando una imagen mucho más digerible (pues eso, si hasta el propio interesado lo reconoce, es por algo).

Y es que en esta edición se están cruzando demasiadas líneas rojas. Con un casting que es auténtico oro (la última semana y el juego de estrategias lo han demostrado), el programa se empeña en vender la misma mercancía caducada de los últimos cuatro años, sin darse cuenta de que ya empieza a oler (lo peor es que ante las evidentes señales de la audiencia simplemente se hacen los tontos). El programa va muy mal de audiencia, no sabe rellenar los tres primes que tiene a la semana, y se empeña en vivir de una historia que nos han contado durante cinco años seguidos, y lo que es peor, está arrastrando en su caída a toda la cadena que ya se ha dado cuenta de la rémora que supone GH y prepara a toda velocidad el VIP (si ésto no remonta, y ya os digo yo que no va a remontar, los famosos ocuparán la casa mucho antes de lo que esperáis...).

Y en medio de tanto despropósito, tan solo la presentadora intentaba poner algo de cordura, criticando a todos los colaboradores que durante la semana se rieron abiertamente de que Kike hubiese estudiado (claro, como la inmensa mayoría de ellos usan los libros para calzar muebles, se piensan que los demás son iguales). A la cadena no le entra en la cabeza (y alguien desde las altas esferas debería recordárselo), que la licencia otorgada no les permite hacer lo que les da la gana, y que tienen la obligación de transmitir valores positivos para la sociedad. Las cadenas de televisión en España no son empresas privadas, sino concesiones administrativas que deben cumplir con un pliego de condiciones entre las que se incluye el servicio público, y que, de no cumplirse, pueden suponer la anulación de la concesión.

Cuando en la casa insisten a los concursantes en que son modelos para mucha gente es porque, efectivamente, lo son, y por eso no puede permitirse que una empresa, repito, concesionaria de un servicio público, fomente valores que, fuera de la casa, son reprobados incluso penalmente.

Pero vamos con lo que ocurrió durante la gala, que comenzaba con la salvación de Amanda por un mísero 1,6% de los votos. Con la expulsión entre dos personas, Suso y Enrique pasaron a la sala de expulsión donde vieron vídeos convenientemente maquillados y vivieron un duelo en el que sólo les faltó besarse. Con una presentadora muy cabreada ante la actitud de los “duelistas”, los porcentajes volvían a darse la vuelta terminando en un mágico 50,2% (qué parecido al 50,1% de las dos últimas semanas) que ponía en la calle al oncólogo.

Kike entraba en plató a la una menos veinte de la madrugada, si bien su entrevista no empezaba hasta mucho tiempo después. A la una y diez comenzaban los primeros vídeos, y, por supuesto, centrados en carpetas: relación con Raquel, lío con Marina.... Uno de los grandes momentos llegaba cuando Enrique reconocía que le hacía ilusión conocer a Ariadna, concursante de GH 12+1, que estaba en el plató.

El siguiente bloque, precisamente, versó sobre su secreto, aunque, como no es un tema que les guste demasiado, enseguida la presentadora intentó cambiar de tema para hablar de Suso. Enrique, más listo que el hambre, recondujo la entrevista para exponer su teoría de las dos fases del programa: un primer mes eliminatorio, y un asentamiento de las tramas donde comienzan las traiciones (ni que decir tiene que en las tres últimas ediciones no hemos vivido esa segunda fase, con expulsiones de cuatro concursantes en la semifinal).

Enrique, además, hablaba sobre su relación a tres bandas con Han y Aritz, si bien explicaba que Han le había usado para dar celos al vasco (ahora que está fuera verá cuanta razón tiene en el planteamiento).

Enrique se despedía de la casa y de sus compañeros uno por uno, aconsejando a Marina que supiese elegir bando; provocando que Aritz se emocionase (y que el plató se callese en aplausos); recordando que Sofía es “familia Galdeano”; y haciendo que Carolina desvelase su verdadero secreto (en el siguiente post os lo cuento).

Así el perfil que podría haber salvado el formato, un médico estratega que juega desde el primer día, salía por la puerta certificando la defunción del programa (por algo la gala terminaba con Mercedes Milá anunciando que el próximo jueves se elegirá al primer finalista...).

 

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