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02
Dic
2016
Gran Hermano 17 (GH 17): Expulsión Adara; Meritxell se convierte en favorita; y las adaristas destinan el dinero de las recargas a fines sociales PDF Imprimir E-mail
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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El programa volvía a rizar el rizo tras la noche de las tres llamadas expulsando a la ganadora virtual antes de las votaciones en positivo

“Algo está cambiando”, y no precisamente a mejor. Si hace dos semanas vivíamos la “noche de las tres llamadas” que suponía el fin de la credibilidad de un formato con 17 años de vida, anoche, directamente, comprobábamos como el formato que cambió la tele en España se convertía en un remedo de Supervivientes en el que la lógica en las votaciones ni está, ni se la espera.

Y es que, contra todo pronóstico, el programa decidía expulsar a Adara después de que recortase una ventaja de más de veinte puntos en menos de media hora, cerrando las líneas exactamente después de que se produjese un sorpasso buscado desde la polémica “noche de las tres llamadas”.

Pero vamos por partes. Durante toda la semana Alain lideró las encuestas de expulsión con porcentajes cercanos al 60%, situación que se transformaba misteriosamente durante la noche del domingo (el Debate terminó con empate virtual), y durante la propia gala, dejando un resultado totalmente inesperado. Evidentemente, el programa intentaba “desfacer el entuerto” de la noche de las tres llamadas, pero lo hizo tan rematadamente mal que sólo consiguió que esa palabra de cinco letras a la que tanto temen se convirtiese en Trending Topic durante buena parte de la noche.

Pero además, la noche en que decidieron sacrificar, no solo la edición, sino también el formato, se saldó con una miserable subida de una décima con respecto a la semana anterior, y una caída de 50.000 espectadores desde el jueves pasado.

Y lo tenían todo para que fuera una gala mítica y redonda: entrada de Bárbara a la casa para encender la Navidad; expulsión de Alain; entrevista con Bárbara; propuesta a Bárbara de volver a la casa; entrevista con Alain; reentrada de Bárbara y reencuentro con Adara; apertura de líneas para la victoria con los seis finalistas. Pero en lugar de eso decidieron ponerle en bandeja la victoria a Meritxell que, si bien es la que más se lo ha currado en este último mes, ha sido ninguneada de forma descarada por parte del programa.

Así no es de extrañar que los espectadores que no siguen el 24 horas no entendiesen absolutamente nada de lo que pasaba: se marcha la ganadora y se queda el grupo mayoritario que le ha hecho la vida imposible durante tres meses, un grupo mayoritario, por cierto, que amenaza con llevar a las dos galas que quedan a mínimos históricos. Y es que, sinceramente, ¿a quién le importa quien gane de entre los cinco que quedan?

La edición, a todos los efectos, terminó anoche, y lo hizo con el reencuentro de las dos ganadoras, aunque fuese en el plató. Y es que el “Barbadarismo” se reconstruía en una noche en la que ellas, y sólo ellas, fueron las grandes protagonistas. La noche comenzaba con Bárbara en el confesionario, justo antes de convertirse en una muy especial “Mamá Noel” que dejó regalos a sus compañeros y encendió la decoración navideña.

Ellos pudieron verla, pero no hablar con ella, antes de que Bárbara saliese para enfrentarse a su entrevista. Tras explicar que la única razón por la que estaba en el plató era por respeto al público, Bárbara se enfrentaba a su paso por la casa, y a una Clara que no dudó en intentar robar el foco a una Bárbara con las pilas cargadas.

Y mientras Bárbara protagonizaba la primera parte de la noche, los porcentajes comenzaban a moverse misteriosamente, hasta que un sorpasso a pocos minutos del final anunciaba lo que el presentador ya estaba avanzando desde el principio de la noche. Por cierto, Jorge volvía a ser protagonista al dejarse abierto un micrófono durante la publicidad que permitió escuchar cómo criticaba a Meritxell en una conversación con su amiga Laura, y que, de nuevo, encendió las redes.

Adara salía de la casa a las once y media de la noche, y lo hacía para llegar a plató a las doce y cuarto, y enfrentarse a una de las pocas entrevistas estructuradas de la edición. La azafata así vió sus broncas con Clara y Fernando, su relación con Pol, y los vídeos más polémicos: el striptease de Pol a Miguel, y el casting del modelo. Obviamente, lo visto calentó a Adara hasta tal punto que se negó a despedirse de Miguel (el programa buscaba una nueva victimización de Miguel que le hiciese ganador), dejando una despedida descafeinada para el resto de sus compañeros.

Y es que la salida de Adara deja las cosas muy abiertas, y con la estrategia del programa cada vez más clara (no va con segundas lo de clara): si recordáis aquella infumable primera gala, Mercedes Milá, la que dijo aquello de “Ganador de GH 17, estoy deseando conocerte”, sólo saludaba a Miguel en su entrada al programa, un Miguel que entraba con un drama impostado y, probablemente, creado por la productora, que estiraba como un chicle durante toda la edición.

Pero Miguel, además, se salvaba “in extremis” de la primera expulsión después de que el programa se sacase de la manga un “contraclub” que solamente sirvió para eso, salvar a Miguel. Con el programa ya en su recta final, necesitaban una noche de lágrimas por parte del chico gracias a una Adara recién expulsada (y sin posibilidad de defenderse dentro de la casa), pero la azafata volvió a demostrar ser más lista que la productora, negándose a la despedida (deseando ver que se sacan de la manga para salvar a Miguel de una expulsión casi cantada el próximo jueves).

Y es que, si Adara ha caído por sus “amistades peligrosas”, lo de Miguel ya roza el escándalo: vinculado con un concursante de Quien Quiere Casarse con mi Hijo y la polémica Cristina Rapado, el modelo de O Grove es editor de una revista de moda, para la que, además, ha hecho sus pinitos como reportero. Vamos, lo que viene siendo un anónimo...

Y en medio de tantas sospechas, una muy buena noticia: las adaristas, derrotadas por el programa, decidían reinvertir el dinero ahorrado para hacer ganadora a la azafata en distintas ONGs, a las que enviaban mensajes solidarios (es curioso como, incluso en la noche más oscura, siempre hay una luz al final del túnel. Si esta expulsión ha servido para que entidades como UNICEF o la Fundación Aladina tengan más fondos para sus actividades, bienvenida sea. Además estoy segura de que la propia Adara estará orgullosísima de sus fans).

Y ahora a ver con que nos sorprenden para las dos semanas que quedan. El programa intentará convertir a Miguel, como mínimo en finalista de una edición en la que Bea tiene todas las papeletas para ganar, y Meritxell de quedar segunda en una terna completada por Alain.

 

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