17
Oct
2015
Gran Hermano 16 (GH 16): Aritz se olvida del papel, Sofía busca a Suso, y Aritz-Niedzela ¿la carpeta definitiva? Imprimir
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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El alcohol y el reggaeton descubren la cara oculta de Aritz

Ganar Gran Hermano es muy difícil (imposible, si el programa no quiere), pero perderlo es extremadamente sencillo, y anoche lo comprobó con todas sus consecuencias Aritz. El vasco, gran favorito para la victoria, tiraba por la borda el maletín tras hacer aquello que jamás, y repito, jamás, puede hacerse en este programa: perder el papel.

Es perfectamente lícito participar, y por supuesto, ganar, Gran Hermano con un papel (ahí están los casos de Sabrina, Fresita, Ángel o Paula), pero hay que mantenerlo hasta el final, durante las 24 horas al día, y contra viento y marea. Si no, ocurren cosas como lo que sucedió con Rebequita-Rebecota, Patricia (GH 12) y algunos otros, exactamente lo mismo que sucedió anoche con el vasco.

Aritz, el que se presentó como antitecnología, alternativo y difícil de etiquetar (en todos los sentidos), se convirtió, por culpa del alcohol, en un cani de barrio que no dudaba en contarle sus batallitas de ligues a Niedzela y, por supuesto, fan acérrimo del reggaetón (hasta se sabía las letras). Eso sí, a favor del vasco está la actitud del programa, que ya tiene fijado su guión de la edición, y en el que Aritz queda muy bien situado. Sin embargo, no creo que puedan ignorar lo ocurrido (ya lo hicieron con el acercamiento a Suso), y tendrán que hundir a su gran favorito buscando un nuevo tercer finalista que acompañe a Sofía y Han en la final (¿tal vez Amanda?).

Pero vamos por partes. El programa, no sabemos si para desvelar el papelón del vasco, decidió que la de anoche fuese una fiesta reggaetonera. Tras escucharlo Aritz puso mala cara, recordando que no le gustaba nada ese tipo de música, pero el perreo y, sobre todo, el alcohol, fueron deshinibiendo al chico que, primero rompió de forma definitiva con Han; y después decidió tirarle la caña a una Niedzela, todo hay que decirlo, totalmente entregada a la causa.

Obviamente, el chino, totalmente destruido, se marchó a llorar a la cama (allí se encontró con Vera, el otro damnificado del intercambio de carpetas) y no volvió a hablar con Aritz en toda la noche. Y mientras el vasco contaba sus hazañas sexuales, siempre con chicas, al resto de la casa, demostrando que tampoco hay tanta diferencia entre él y Suso.

Y mientras Aritz se suicidaba en el concurso, Sofía decidía acercar posiciones a un Suso que va a tener que recurrir a los libros de autoayuda para controlarse. La chica, insinuándose de forma descarada, buscaba reconstruir la relación iniciada en la primera semana, y rota por la irrupción de Raquel.

Pero aún hay más: la noche terminaba con Marta y Sofía planeando las nominaciones de la próxima semana (Marta hasta se plantea construirse un nominator). La intención de ambas es evitar que el grupo mayoritario (si es que hay de eso en estos momentos) saque a la palestra a Marta, Sofía y Han debilitando uno de los grupos. Eso sí, sus cuentas pueden fracasar, pues todos están convencidos de que el expulsado será Vera en lugar de Ivy.

Y con una noche tan movida, la tarde fue mucho más tranquila. La prueba inspirada en Fama obligó a los concursantes a dividirse en dos equipos que debían preparar su parte de la coreografía, y convirtió en protagonistas de la prueba a Aritz y Niedzela, que tendrán que besarse durante la misma.

Así las cosas, la carpeta de Aritz-Niedzela puede ser la que controle el juego hasta el (más que próximo) final: con unas veridzelistas reconvertidas en aritzelistas (de verdad, ¿no podéis poneros nombres más fáciles?), y luchando contra las susofistas tras la desaparición del hanaritzismo.

Ya en serio, si el programa decide esconder la nueva imagen de Aritz, esta alianza es tremendamente poderosa, y daría la victoria a una Niedzela inexistente para el público de las galas, un público que va a posicionarse con un Han totalmente destruido (y utilizado) por un concursante que va a ser expulsado en cuanto salga nominado (cuidado con Han, que así comenzó el susargismo...).