23
Oct
2015
Gran Hermano 16 (GH 16): Expulsión Ivy; entrevista con Mercedes Milá; y Vera se acerca al maletín Imprimir
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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El programa intenta mejorar su imagen tras el “Susogate” solidarizándose con todas las causas sociales imaginables

Parece que tenemos nuevo candidato a la victoria, y no es otro que Vera. Tras la destrucción de la relación entre Han y Aritz (en el segundo post de hoy hablo de ello, que hay novedades, y el nuevo tiene mucho que ver...), y el hundimiento de Niedziela (como esta semana está nominada, os pondré el nombre escrito correctamente por si quereis expulsarla) y Sofía, el nuevo candidato a la victoria es Dani, el breaker catalán con un pasado marcado por el bullying.

Y es que la imagen de las chicas cachondeándose en su cara va a hacer mucho daño a Sofía, Niedziela y Marta, como quedó claro a la hora de conocer los nominados. Una situación tan evidente sólo puede provocar que aumente la simpatía del público hacia un concursante que hasta ahora sólo habíamos visto arrastrándose ante la estrella de circo, y plantándole cara a Suso en uno de los peores momentos de la historia del formato.

Lo cierto es que la victoria de Vera tampoco estaría mal, pues sería un interesante tortazo sin manos a un programa que ha decidido perder la credibilidad y la imagen defendiendo, aplaudiendo y riendo las gracias a un personaje como Suso. Precisamente por esa decisión las audiencias están como están (anoche, dos puntos menos de share, y por primera vez, derrotados en periodo de coincidencia por Velvet), y de nada sirve, mientras Suso siga en la casa, que la presentadora se convierta en defensora de todas las causas sociales imaginables (El movimiento se demuestra andando, y no predicar con el ejemplo se considera, a todos los niveles, hipocresía).

De tal forma, y para intentar mejorar una imagen hundida, la presentadora no dudó en acordarse de los donantes de médula, los afectados por cáncer de mama (justo una semana después de expulsar a un oncólogo), y, por supuesto, las víctimas de bullying y acoso. Pero insisto, de nada sirven las buenas palabras si no vienen acompañadas por los hechos, y las decisiones del programa quedaron extremadamente claras hace un par de semanas.

Y mientras el programa intenta resucitar recuperando imagen, anoche fue expulsada una Ivy que no se esperaba separarse tan pronto de Carlos (y de Vera). Esta vez el programa optó por hacer algo diferente con los nominados (tal vez porque el segundo porcentaje no pertenecía a quien todo el público, y el propio programa, esperaba...), y envió a los tres al duelo final.

Mientras el programa se enfrascaba en una repesca, cuando menos, curiosa (hablo de ella en el próximo post), y en una entrada, cuando menos, sorprendente (también os lo cuento todo en el siguiente artículo), los concursantes vieron pasar sus últimos treinta minutos dentro de la casa con muchos menos vídeos de los esperados (tal vez para evitar que ese porcentaje disparado desde el martes, que pasó de un 10,5% a un 31,1% pudiera dar la sorpresa y destrozar el juego que estaba a punto de empezar).

Y es que parece que la trama de Han y Aritz (insisto, la única interesante dentro de la casa), ha entrado en crisis, también para la audiencia, que podría haber expulsado ayer mismo al chino en uno de los giros de guión más sorprendentes de la historia. Y no es para menos: con un Aritz desenmascarado y con un Han descubierto como un pequeño dictador, el público ha perdido interés (al menos, hasta anoche, ahora os cuento) en la historia más curiosa de esta edición.

Precisamente por eso había que revitalizar la trama, pues con el triángulo Sofía-Suso-Raquel en crisis, y la pareja Han-Aritz al descubierto, el programa corría el riesgo de quedarse en manos de las críticas de Sofía-Marta-Niedziela con el resto de la casa, y los “risa” y “ansiedad” de Amanda, temas claramente insuficientes para rellenar doce horas semanales.

Pero volvamos a la expulsada. Ivy se marchaba de la casa por un 60,6% de los votos, y lo hacía para descubrir, justo antes de salir, que sus compañeros expulsados estaban viviendo junto a la casa oficial. Además, tras descubrir su expulsión, Carlos entraba en crisis refugiándose en el baño para llorar y amenazando con irse a dormir enseguida (tampoco hay tanta diferencia con lo que hace un día normal).

Ivy dejaba la casa tras interponerse entre Vera y Niedziela, pero ella piensa (y el programa vende) que es por la estrategia de nominación de Amanda, Han y Aritz, primer asunto por el que le preguntaron en su corta entrevista. Además Ivy tuvo que responder de su relación con Carolina, el secreto compartido con Carlos y el triángulo con Vera (la presentadora llegó a decirle que, si no hubiera cámaras, se hubiese liado con Vera); y, para calentarla, más que otra cosa, la relación de tonteo entre Sofía y Carlos.

Y los vídeos consiguieron lo esperado: en su despedida de la casa Ivy cargaba, apoyada por el público, contra una Sofía a la que pedía que le dijese a la cara lo que va diciendo a las espaldas, exactamente el mismo mensaje que dejó al resto de “víboras” (se lo llaman ellas mismas): Marta, Niedziela y Marina. Además se despidió de una Carolina emocionada y de Carlos y Vera, con algo más de frialdad de la esperada.