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09
Nov
2018
El Foro de Violencias termina con cinco mil participantes PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por Ayuntamiento de MadridEl Papa Francisco envía una carta a Carmena

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha calificado de “teatralizadas” las críticas al Plan de Calidad del Aire de la Ciudad de Madrid y Cambio Climático (Plan A) “ya que toda la oposición sabe que atiende a normativas europeas y nacionales de obligado cumplimiento”. Así lo ha señalado Carmena durante la celebración del Pacto Finanzas-Clima Europeo en el marco del II Foro Mundial Sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz que arrancó el pasado lunes en Madrid.

Por su parte el concejal de Economía y Hacienda del consistorio, Jorge García Castaño, ha apuntado como necesarias “medidas de protección a las ciudades del ataque brutal por el cumplimiento de estas normas ya que son los organismos locales los principales agentes de la transición ecológica”. Una protección que pasaría por un pacto nacional reivindicado por Carmena, que supere las fronteras de los partidos. “Lo que está en cuestión son temas más elevados que no se pueden usar partidariamente”.

Un pacto que también ha señalado como necesario la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ya que las cuestiones vinculadas al deterioro ambiental son violencia directa ya que generan grandes dramas y movimientos migratorios y, por tanto, son foco potencial de tensiones muy importantes.

Para los expertos económicos presentes en la sesión, la transición ecológica para un cambio de patrón, lejos de ser una limitación al crecimiento económico global, supondrían un modelo global sostenible y toda una oportunidad para las economías nacionales y europeas.

En palabras de Pierre Larrouturou, ingeniero agrónomo y economista: “Este cambio económico podría llegar a generar hasta 900.000 nuevos puestos de trabajo en Francia y 500.000 en España, con los que se atendería, a su vez, a cambios en el modelo agrícola, urbano y energéticos entre otros”.

“Europa podría renacer con un tratado sobre el clima y en primer lugar debería asegurarse de que el dinero que cada año se genera desde el Banco Central Europeo llegue a la economía real y no se pierda el 80%, como ahora, en la especulación. Para ello es indispensable la creación de un Banco Central del Clima a nivel europeo que financie a todos los países el 2% del PIB a tipo cero para poder hacer esa transición”. Una financiación posible ya que, como ha señalado Larrouturou, “el billón al año necesario para esto, es lo mismo que se gastó en 2008 para rescatar a los bancos”.

La sesión también contó con la presencia del Mauricio Rodas, alcalde de Quito y vicepresidente de la Unión de Capitales Iberoamericanas y el exministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España,  Miguel Ángel Moratinos, en representación de Red Española para el Desarrollo Sostenible para quien “la economía y la sostenibilidad son garantía de paz ya que en las  previsiones se estima que en 2050 el 75% de la población mundial  residirá en las ciudades”./

Según datos de ACNUR, a mediados del pasado año, la cifra de personas desplazadas en todo el mundo alcanzaba ya los 70 millones. Más números: la Organización Internacional de Migraciones, en su informe de 2018, constataba el incremento de casi 90 millones de personas migrantes en década y media (1990 a 2015), pasando de 153 millones a 244. Tradicionalmente la causa de la migración había que buscarla en el trabajo o en la familia. Ahora a ella se suman de manera dramática los conflictos y las persecuciones. En Siria, por ejemplo, un país con una herencia histórica y cultural increíble, a raíz de los conflictos, 470.000 personas han sido asesinadas y el 80 % de la población vive en la pobreza. El 55 % de su población se ha tenido que desplazar de su lugar de origen.

Una de las plenarias de la tercera sesión, bajo la moderación de Ana Pastor, se ha dedicado a reflexionar en torno a un tema, sobre el que Marta Higueras, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid, planteó cuestiones que iban al centro del problema: ¿se considera violencia que la demanda de asilo o refugio tarde en resolverse entre seis u ocho meses? ¿Es violencia que las personas, por el Reglamento de Dublín, sean “devueltas” sin derechos al primer país de la UE que pisaron por primera vez? “Para mí la respuesta es sí y por eso tenemos que luchar y no mirar para otro lado”. Pese a la voluntad de las ciudades refugio españolas, la falta de financiación y de recursos las están convirtiendo en “ciudades hostiles para estas personas que tienen derecho a una salida digna”.  Por eso, según Higueras, zanjar esa violencia pasa por pedir “a otras instancias un compromiso real, que no sólo se plasme en papeles y documentos”.

Consenso en el reconocimiento de que si hay algo que no se puede permitir el mundo es desviar la mirada. Hay que abordar no solo las consecuencias sino las causas –hambruna, cambio climático, violencia y, el más transversal de todos, las desigualdades. Lo dijo el alcalde de Soria quien reclamó una política de cooperación consensuada mediante una estrategia global. “Apostamos por la agenda 2030 y sus 17 objetivos. Apostamos por una política de cooperación”.

Segunda mesa de la tarde, moderada por Paloma del Río. Ha abordado la LGTBfobia, discriminaciones que sufren personas por su orientación afectivo-sexual o su identidad de género basadas en prejuicios y estereotipos, cruce de machismo y odio al diferente y que se manifiestan en forma de agresiones físicas y verbales, rechazo social y familiar, desprotección legal, acoso escolar, desigualdad de oportunidades laborales,… A menudo sólo se percibe esta discriminación sobre los homosexuales (homofobia) pero lo cierto es que la LGTBfobia afecta con mucha fuerza y con distintas particularidades, a todas las realidades (lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, asexuales…).

Son los jóvenes trans quienes más sufren esta presión. Según datos que maneja el Observatorio contra la LGTBIfobia, los intentos de suicidio son de tres a cinco veces más numerosos entre los jóvenes LGTBI y, dentro de ese colectivo, son los trans quienes más lo intentan (40 %) y un 7 % lo consigue.

Cifras que llaman a la acción, más cuando escasean las denuncias. “Hay que evitar convertirse en burócratas de los derechos. Hay que pasar a la acción”, ha subrayado Fabiana Goyeneche, directora de Desarrollo Social, de la Intendencia de Montevideo, una afirmación reforzada por Paule González, persona trans no binaria víctima de agresiones. “No puede quedarse en una lista de buenas intenciones o un lavado en rosa de instituciones que luego, por otro lado, oprimen la existencia de este colectivo. Es necesario pasar de nivel y olvidar cuotas que solo hablan de dos géneros”. Francisco de Andrés, inspector jefe adjunto de la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid aportó los datos sobre denuncias: solo un 10 % de los casos porque las víctimas “creen que no sirve, que es normal”. Una “normalidad” que aqueja de las propias víctimas. “No ha hecho falta que haya habido ninguna institución que reprimiera a generaciones como la mía. Personas con 75 años aún tienen interiorizado por esa educación que lo que son es malo”, concluyó Federico Armenteros, de la Fundación 26 de diciembre: Mayores LGTBI.

Marta Reyero ha conducido la mesa de debate en la que ha quedado clara que la pobreza es un factor de riesgo en el caso de la violencia infantil. Según datos de Save the Children, 400.000 menores viven en situaciones de pobreza y el 80 % de las violaciones sexuales son a menores de edad.  “La pobreza crea estrés que es factor de riesgo para que se puedan dar escenarios de violencia… Abordando la pobreza se puede tratar también la violencia. Va en dos direcciones: la prevención de la violencia también previene la pobreza”, ha dicho Albert Arcarons, asesor del Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil.

Un actor clave es la prevención, entendida como “sanear el entorno en el cual se encuentran esos niños”, en palabras de Karima Mkika, miembro de la Asociación Al-Karam, una ONG con cuatro casas de acogida. Tanto Arcarons como David del Campo, de Save the Childen, se mostraron esperanzados con la futura ley de protección integral a la infancia, anunciada por el Gobierno. “El camino exige determinación para que la ley salga adelante”, subrayó del Campo.

La amenaza del terrorismo cala en las sociedades y lo hace en forma de racismo, de miedo, de xenofobia, que en los últimos años, en algunos países europeos, se ha incrementado en hasta un 50 %.

Unas décadas atrás, la migración cambiaba las expectativas de las personas migrantes, igualándolas al resto de la sociedad de llegada. Ahora se han homogeneizado las aspiraciones y se ha heterogeneizado la capacidad de colmarlas. Las ciudades son y serán crisoles de identidades con múltiples lenguas, tradiciones diversas y prácticas religiosas diferentes. Todas estas diversidades pueden, en ausencia de una educación adecuada, generar temor a lo diferente o miedo al otro, creando intolerancia y ruptura de las redes de convivencia, la cohesión social y la solidaridad. En las ciudades se da el problema pero las ciudades tienen muchas de las respuestas. “El humanitarismo crece en la ciudad y no en las instituciones”, lo ha dicho el alcalde de Bolonia, Benedetto Zacchiroli, que ha compartido mesa con otros regidores e instituciones de diferentes países que han coincidido en señalar el protagonismo de las urbes en la lucha contra este problema. Trabajar desde la infancia la convivencia, el respeto a las otras culturas y fomentar el sentido de pertenencia está en el origen de las soluciones. /

El II Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz se cierra hoy jueves con el compromiso de elaborar una agenda de ciudades de paz. Madrid prosigue en la línea iniciada en abril del pasado año cuando, con la primera edición de este encuentro, se abrió una línea de trabajo que puso de manifiesto el potencial de las ciudades como escenario para avanzar en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a través de la construcción de una cultura de paz.

La declaración incluye las medidas que han de implementar las ciudades para conseguir ese propósito y las herramientas para hacerlas efectivas: desde la lucha contra las violencias interpersonales,  hacia las mujeres, el racismo y la xenofobia y el crimen organizado  hasta la defensa de la ciudad frente a la guerra y  la prevención y combate de la corrupción.

Entre los instrumentos para materializar dichas acciones, se recogen: implementar políticas de cuidados frente a políticas de seguridad; articular con los gobiernos estatales la elaboración, implantación y supervisión de planes de acción para la prevención de las violencias; desarrollar planes de acción local para abordarlas. En ese sentido tanto el Foro como el compromiso con el que cierra su segunda edición “podrían convertirse en la base de una expresión más continua y sistemática de un esfuerzo local dirigido a la prevención de la violencia”.

La consecución de ciudades y comunidades sostenibles en un marco pacífico, justo y en el que prevalezcan unas instituciones sólidas ha centrado un conversatorio celebrado en la última jornada del II Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas.

Organizado por el Ayuntamiento de Madrid, la red mundial Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el encuentro se ha analizado el impacto de las violencias urbanas en la ciudadanía y de qué modo tanto las grandes agencias internacionales como los Gobiernos locales están actuando para mitigar sus efectos y erradicarlas.

Uno de los temas principales que se puso sobre la mesa fue la dualidad existente a la hora de actuar globalmente sobre las violencias en las urbes. Por un lado, la ONU prevé que en 2050 el 80 % de la población mundial residirá en las ciudades. Sin embargo la realidad es que, como constató la alcaldesa madrileña, “las agencias internacionales solo acuden a los Estados” a la hora de elaborar las agendas globales. Por ese motivo, la regidora reclamó que se favorezca la “conexión constante” entre los Gobiernos locales y las agencias internacionales para que el trabajo de ambos se realice de forma coordinada y redunde en un beneficio efectivo para la ciudadanía.

En la misma línea, la secretaria general de CGLU, Emilia Saiz, ha instado a la creación de espacios para que estas entidades puedan dialogar “de tú a tú” dado que, en su opinión, “la paz solo se consigue cuando la gente cree que está siendo respetada y defendida por un sistema”, con el cual las personas tienen su “primera conexión a través de la ciudad en la que viven”.

En ese sentido, Saiz ha señalado que en estos momentos la situación para que se produzcan esos espacios de diálogo es complicada debido a que, por ejemplo, “la mayor parte de los Estados africanos sigue sin aceptar la urbanización” y los datos que aportan las ciudades para la elaboración de estadísticas y estudios que después servirán para realizar recomendaciones suelen ser rechazados.

Otro de los temas principales abordados en la cita ha sido la necesidad de mejorar la participación y el acceso de la ciudadanía a los sistemas de gobernanza, algo que impacta de forma positiva en el empoderamiento de la población al darle las herramientas para ser parte activa de la toma de decisiones y no un sujeto pasivo que ve cómo las políticas públicas que influyen en su día a día son adoptadas en espacios que le son ajenos.

El director de Gobernanza y Mantenimiento de la Paz del PNUD, Patrick Keuleers, destacó la gobernanza participativa como un elemento más para reducir los conflictos que se producen en los entornos urbanos y que potencialmente pueden derivar en violencia. El acceso al empleo y a los servicios básicos así como la existencia de sistemas de justicia y de seguridad fueron otros elementos señalados por Keuleers.

Desde su punto de vista, los Gobiernos locales deberían hacer un esfuerzo mayor para investigar qué población es la que se está quedando atrás en relación a los asuntos señalados anteriormente y también hizo hincapié en la necesidad de conformar una “cultura ética y de tolerancia cero con la corrupción”, algo que consideró como “fundamental para lograr la paz”.

Por otro lado, Carmena también propuso que las diferentes agencias de las Naciones Unidas impulsen programas “antiviolencias urbanas” y estudios sobre qué causas justifican que los conflictos se resuelvan con violencia.

En la mesa también participó el coordinador del Programa de Ciudades Seguras de ONU-Hábitat, Juma Assiago, y una representante de Unicef. Ambos resaltaron la importancia de la actuación de los Gobiernos locales para el desarrollo sostenible y la erradicación de las violencias urbanas y expusieron de qué forma actúan sus entidades en ese sentido.

El Papa Francisco ha hecho llegar, a través del arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, una carta a todos los participantes en el II Foro Mundial sobe Violencias Urbanas en la que muestra su esperanza de que estos días hayan servido para el diálogo y el intercambio: “Que hayan sido una ocasión propicia para impulsar la construcción del tejido social de nuestros pueblos y ciudades, tan fragmentado hoy por el egoísmo, las injusticias y la agresividad”.

En la misiva anima también a todos los participantes a acoger de manera especial a determinadas personas: “A los miembros más frágiles, a los marginados, a los descartados, para que puedan tener la oportunidad de sentirse en casa en el seno de una comunidad que acoge, integra, sostiene, y favorece el reconocimiento del otro en su propia riqueza y diversidad”.

Las palabras del Santo Padre han sido leídas por Carlos Osoro en la plenaria sobre diálogo interreligioso que se ha celebrado a primera hora de la mañana. Posteriormente ha sido Juan Luis Cano, el moderador de la clausura, quien ha dado lectura a la carta durante esa sesión que ha puesto punto final al foro en una mesa en la que se han sentado una decena de mujeres con experiencia en la representación institucional y en labores de gobierno y que han participado o participan activamente de la vida pública y de las responsabilidades de gobierno de las ciudades.

“Las mujeres podemos sentirnos seguras de ser agentes de paz. Los datos más positivos de cultura de paz según las últimas estadísticas disponibles del 2014 reflejan que en el mundo se ha reducido la violencia interpersonal un 16%”. Así lo ha señalado Carmena durante el acto de cierra de la segunda edición de un foro que ha superado las cifras del año anterior al reunir a 5000 participantes y en el que se han compartido 1000 experiencias.

Por su parte Liv Torres, directora ejecutiva del Centro Nobel de Paz, ha recordado que es más importante que nunca la mirada y la presencia de las mujeres en la resolución de conflictos: “Los procesos de mediación en los que participan las mujeres duran más tiempo y son más sostenibles en el tiempo. Tenemos que sentarnos unas al lado de las otras, apoyarnos y mostrar el valor de las mujeres en su papel de líderes”.

Por su parte, la Secretaria General Iberioamericana, Rebecca Grynspan, ha señalado que las desigualdad es una de las principales causas de la violencia y ha añadido: “En América Latina se producen 400 homicidios por día pero el 80% de esos casos se da en el 2% del territorio latinoamericano”.

Todas han coincidido en la importancia de hablar de educación, de cambiar la concepción de la masculinidad y de dotar de mayor autonomía económica a las mujeres para conseguir que las próximas generaciones realmente vivan en ciudades de paz.

Tras el debate, 400 niñas y niños, de entre 12 y 16 años, de distintos centros escolares de los dos distritos vallecanos, han dibujado el símbolo de la paz en Plaza Matadero, bajo los acorde de una orquesta infantil de exclusión social, acción que ha corrido a cargo de Iniciativa de la ONG Mundo sin Guerras.

 

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