Carlos Gómez Torrijos
La política, en ocasiones, parece haberse convertido en un ejercicio de prestidigitación donde una mano señala culpables lejanos mientras la otra esconde las carencias propias bajo la alfombra. El caso de la alcaldesa de Rivas-Vaciamadrid, Aída Castillejo, empieza a ser un ejemplo de manual de esta "pedagogía de la distracción". Su estrategia es clara: mantener un discurso de confrontación constante con la Comunidad de Madrid mientras, de puertas para adentro, la gestión municipal parece haber entrado en un estado de parálisis preocupante.
Es lícito, e incluso necesario, que un regidor exija mejores infraestructuras y recursos para su municipio. Ahí sabe que nos va a encontrar siempre con ella. Sin embargo, la autoridad moral para reclamar se diluye cuando los deberes propios se quedan sin hacer. Y no hablamos de simples trámites administrativos, sino de una desidia que afecta directamente a los más vulnerables. Y ahí siempre nos va a tener enfrente.
El espejo de la realidad: El CEE María Isabel Zulueta. Resulta paradójico que la alcaldesa se erija como la gran defensora de la educación pública frente a la presidenta de la Comunidad de Madrid cuando, a pocos metros de su despacho, el Centro de Educación Especial María Isabel Zulueta ofrece una imagen de abandono difícil de justificar.
Hace ya ¡Seis meses! que un incendio devoró el antiguo edificio de Protección Civil, colindante al centro educativo. Medio año después, las ruinas calcinadas, los restos de materiales y la huella del desastre siguen allí, inamovibles, a la vista de unos alumnos que requieren de un entorno especialmente cuidado y seguro.
¿Cómo se puede dar lecciones de compromiso educativo cuando eres incapaz de limpiar el "patio trasero" de un colegio de educación especial en 180 días?
La hipocresía de la pancarta. La gestión del día a día no se soluciona con hilos en redes sociales ni con comunicados de prensa cargados de épica contra el gobierno regional. Se soluciona con voluntad política, con brigadas municipales y con una lista de prioridades que ponga el bienestar de los vecinos —y más aún de los niños con necesidades especiales— por encima de la ideología y del rédito electoral.
El refranero español, siempre sabio, nos recuerda que no basta con rezar (o protestar), sino que hay que trabajar con el mazo. Castillejo parece haber olvidado la segunda parte. ¡Seis meses! para retirar los restos de un edificio incendiado no es falta de presupuesto; es falta de interés. Rivas no necesita una alcaldesa que solo mire hacia el exterior buscando culpables; necesita una gestión que barra su propia casa antes de señalar el polvo en la ajena. Porque, mientras la alcaldesa sigue "rogando" a Isabel Díaz Ayuso por más competencias, el "mazo" de su gestión está dejando a los alumnos del María Isabel Zulueta entre los escombros de su propia ineficacia.
Carlos Gómez Torrijos Portavoz Vecinos por Rivas |