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30
Dic
2020
La pandemia del COVID-19 y el Medio Ambiente PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Foto cedida por Plataforma en Defensa de la Sanidad TorrejónPlataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Torrejón

Desde que se inició la pandemia del COVID-19, hace 9 meses, en el mundo se han contabilizado más de 66 millones de casos confirmados, de los cuales 42 millones se han recuperado y 1,6 millones han fallecido. En el Estado español el número de casos asciende a 1,7 millones, a 150 mil las personas recuperadas y más de 46.000 las personas fallecidas.

En Torrejón, que durante muchas semanas fue uno de los municipios de más de 100.000 habitantes con mayor número de personas afectadas, el número de casos ascendió a 6.924, y durante varias semanas la tasa de incidencia acumulada se ha situado en torno a los 500 y en algunas zonas básicas de salud, como Fronteras o Brújula, se ha superado ampliamente dicha tasa. Con fecha 1 de diciembre y considerando la tasa acumulada de los últimos 14 días se puede observar que ésta se ha reducido considerablemente, alcanzando valores de 132.

CADA VEZ RESULTA MÁS EVIDENTE QUE LAS PANDEMIAS Y LA CRISIS AMBIENTAL ESTÁN RELACIONADAS

Así lo confirman numerosos organismos internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado en numerosas ocasiones que el deterioro creciente del medio ambiente, el comercio de animales salvajes y la globalización se han convertido en el “cóctel perfecto” para que la pandemia del COVID-19 se extienda por todo el mundo y sea considerada actualmente como una de las principales amenazas para la mayoría de la población.

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) igualmente considera que existe una estrecha relación entre los problemas ambientales y la pandemia del Coronavirus y que es necesario y urgente poner en marcha medidas que no sólo beneficiarán al medio ambiente, sino también a la salud y el bienestar de la sociedad. Caminar  hacia un futuro de bajas emisiones de carbono,  recuperar los ecosistemas que soportan la vida de los seres vivos, frenar la pérdida de biodiversidad, disponer de un sistema alimentario saludable que reduzca el riesgo de enfermedades zoonóticas o reducir de forma significativa las actuales desigualdades sociales serían algunas de las medidas que ayudarían a mejorar el medio ambiente y a reducir los riegos de futuras pandemias.

Las dramáticas cifras de muertes y personas afectadas que hasta la fecha ha ocasionado la pandemia de COVID-19 tienen que servir para ver claramente la estrecha relación entre la salud y el medio ambiente. También es necesario señalar que, a pesar de que la pandemia es global, ésta no afecta a todos por igual, que la misma ha servido para incrementar la brecha entre ricos y pobres con importantes implicaciones en el incremento de las desigualdades sociales. Si antes de la pandemia ya era evidente la necesidad de tomar medidas para afrontar la crisis ecológica, social y económica, ahora es mucho más urgente poner en marcha estas medidas y que nos permitan caminar hacia una sociedad más justa y ecológica.

Es necesario reflexionar en esa huida hacia adelante con la que se pretende reactivar la economía olvidando el medio ambiente, porque el dilema no es entre medio ambiente o economía, sino entre un planeta habitable con justicia social o un planeta con crecientes desigualdades y una crisis ecológica permanente en la que diferentes pandemias se sucedan afectando la salud de las personas.

La salud debe ser un factor determinante para lograr un nuevo equilibrio ecológico que priorice las medidas para la recuperación de los ecosistemas, frenar el cambio climático y reducir la contaminación.

Todo ello requiere no sólo transformar nuestras ciudades, favoreciendo la movilidad de peatones y ciclistas, fomentar el uso del transporte público y reducir el uso del transporte motorizado, sino también promover nuevas formas de producción y consumo que permitan satisfacer las necesidades de la población y respete los límites ambientales del planeta.

De especial interés para la salud son los cambios necesarios en la alimentación. Para ello será preciso fomentar la agroecología como modo de producción y fomentar los mercados de proximidad y la venta directa y, de este modo, tratar de reducir la dependencia de las grandes cadenas de distribución.

Para alcanzar una sociedad donde se eliminen, o al menos se reduzcan, los efectos de las pandemias no basta con las medidas de transformación ecológica, sino que también es necesario que se lleven a cabo medidas de justicia social que aseguren a las personas el derecho a la vivienda y a los suministros básicos de luz y agua, así como impedir el desahucio o los cortes por impago a las personas en situación de vulnerabilidad o precariedad.

La pandemia y los periodos de confinamiento han afectado de manera significativa a las mujeres y en especial a todas aquellas que sufren la violencia machista, por ello es necesario incrementar las medidas que garanticen su adecuada protección. Finalmente, incidir en que, igualmente, será de gran utilidad favorecer un cambio cultural que ponga en valor el cuidado de las personas y la tierra, que promueva la participación social, la solidaridad y la cooperación frente a la cultura individual de la acumulación de bienes, como medidas para asegurar un futuro que garantice la justicia social y ambiental y ponga en el centro la vida de las personas.

PLATAFORMA EN DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA DE TORREJON DE ARDOZ.

 

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