Será párroco de la iglesia de la Plaza de Torrejón desde septiembre
Jesús de la Cruz, párroco de la parroquia de Santa Mónica en Rivas Vaciamadrid durante los últimos veintidós años, se despide de la comunidad tras haber superado las iniciales advertencias sobre la hostilidad hacia la Iglesia en la ciudad, llevándose el cariño de los vecinos como su mayor reconocimiento en un periodo en el que la localidad ha pasado de 45.000 a más de 100.000 habitantes. Originario de Madrid y con formación en Derecho Civil y Canónico, ha jugado un papel fundamental en la fundación y consolidación de la parroquia, con una labor que se ha extendido más allá de lo religioso para involucrarse en diversas iniciativas sociales y humanitarias, como clases de alfabetización para mujeres de origen árabe.
Jesús define a Rivas por su compromiso con la justicia social y la solidaridad, especialmente en momentos de crisis como los recientes terremotos en Venezuela, y destaca cómo la comunidad se une para ayudar a los más necesitados canalizando su solidaridad a través de organizaciones y el Ayuntamiento. El párroco enfatiza la necesidad de eliminar prejuicios y encontrar puntos en común entre diferentes instituciones, trabajando en estrecha colaboración con los servicios municipales durante su estancia en la ciudad.
La noticia de su traslado a Torrejón de Ardoz ha generado una avalancha de mensajes y llamadas de apoyo de la ciudadanía, y aunque se le prepara un acto de reconocimiento, él considera que su contribución es solo una parte del esfuerzo colectivo de la comunidad. Jesús de la Cruz se despide con la certeza de que ha contribuido a hacer de Rivas un lugar más humano, y su legado de solidaridad, colaboración y lucha por la justicia social perdurará en la comunidad. |