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14
Mar
2014
Semana Santa Torrejón: ocho días de devoción en la calle PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - Torrejón Secreto
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La fiesta se encuentra en pleno proceso de expansión, incorporando novedades cada año

Ayer la Comunidad de Madrid convertía a la Semana Santa de Torrejón en la segunda, tras la de Alcalá, Semana Santa en conseguir la distinción de Fiesta de Interés Regional, y lo conseguía, entre otras cosas, por su historia y la labor de dos Hermandades

 

Así, y según cuenta el Dossier Oficial de la Semana Santa Torrejonera, los testimonios más antiguos hablan de que ya en el Siglo XVI la Parroquia de San Juan Evangelista era el punto de partida y llegada de procesiones de Semana Santa, organizadas éstas por la Cofradía de la Bula del Santísimo Sacramento.

Dos siglos después, con el nacimiento de las dos Hermandades más antiguas de la localidad, la celebración comienza a consolidarse, especializándose la Hermandad de la Virgen del Rosario en las dos procesiones festivas, Ramos y Resurrección; y la Hermandad del Cristo de la Vera Cruz en las de penitencia, Jueves y Viernes Santo, básicamente.

Habrá que esperar hasta finales del siglo XX y comienzos del XXI para que la otrora espectacular Semana Santa de Torrejón recupere su esplendor, y lo hará, precisamente, de manos de las dos Hermandades encargadas de celebrarla siglos atrás. Es en estos momentos cuando la programación comienza a configurarse, añadiéndose el Via Crucis del Martes Santo y la Procesión del Silencio del miércoles, si bien los elementos diferenciadores (la Pasión Viviente, el Encuentro Doloroso o los “minicostaleros”) llegarán en los últimos años.

La última novedad en incorporarse al programa es también el primer gran acto de la Semana de Pasión; el Via Crucis del Viernes de Dolores. Este Via Crucis, el último de los celebrados en viernes de Cuaresma, ya tiene todos los elementos distintivos de la Semana Santa: antorchas encendidas, velas, música en directo, y la participación de la Hermandad de la Vera Cruz. Por si fuera poco, el recorrido por las calles de Fresnos se realiza de noche, aumentando la espectacularidad de la primera procesión de una semana muy larga.

Un día después, el Sábado de Pasión, la acción llega hasta la Iglesia de la Plaza Mayor, donde se celebra el tradicional Pregón Litúrgico que da comienzo oficial a la Semana. El domingo de Ramos en Torrejón está lleno de simbolismo, porque la Hermandad del Rosario pone en la calle una de las tallas más queridas por los vecinos: la “Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén”, conocida como La Borriquita. Esta primera procesión festiva de la Semana comienza una hora y media antes de que la talla salga de la Iglesia, con un gran pasacalles protagonizado por la BRIPAC que recorre las calles de Torrejón llenándolas con el sonido de tambor. A su llegada a la Iglesia, la procesión puede salir, y lo hace en un trono lleno de ramas de olivo y palmera. Los vecinos acompañan a su Borriquita también portando palmas y ramos en sus manos. Esta procesión aumentó su espectacularidad en la edición del año pasado, ya que los hermanos del Rosario decidieron portarla a hombros, en lugar de en carroza, como se había hecho hasta entonces. Cuarenta anderos llevaron a la Borriquita por las calles para elevarla a los cielos antes de entrar de nuevo en la Iglesia.

Y junto a esta procesión inveterada, desde hace dos años la localidad celebra otra que cada vez cuenta con más adeptos: la procesión del Domingo de Ramos de Fresnos, una procesión muy corta que contiene un elemento distintivo que la hace única: la borriquita usada durante el trayecto es de carne y hueso, y va acompañada por Jesucristo y sus doce apóstoles, además de por la Hermandad de la Vera Cruz.

El Martes Santo comienzan los actos de penitencia, y lo hacen con la celebración del Via Crucis litúrgico, un acto que forma parte del programa oficial de la Semana Santa católica, y que en Torrejón se convierte en una gran procesión en la que participan los jóvenes de la Parroquia y la Hermandad de la Vera Cruz. Acompañados por faroles, los hermanos portan las catorce estaciones y la imagen del Crucificado en un recorrido nocturno por las calles de la localidad.

Con la llegada del Miércoles Santo, la intensidad de la Semana va subiendo, y es que la Procesión del Silencio de esa noche es el acto principal para la Hermandad de la Vera Cruz, ya que procesionan a sus dos titulares, el Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de la Soledad. Con una sobrecogedora puesta en escena en la que el fuego, los tambores y silencio sólo roto por el ruido de las cadenas de los penitentes se dan la mano, van recorriendo las calles solitarias de la localidad en un largo recorrido de más de dos horas. A la vuelta al Templo las dos imágenes se encuentran produciéndose uno de los grandes momentos de la procesión: por efecto de los anderos, unos de rodillas y otros de puntillas, el Cristo se pone de pie sobre su Cruz para saludar a su Madre.

El Jueves Santo es el día dedicado a la Procesión de la Pasión del Señor, una procesión dedicada tradicionalmente a las saetas, pero que se ha transformado por completo desde hace tres años. La irrupción de uno de los pocos Pasos Infantiles que procesionan por España se ha convertido en uno de los principales reclamos de una procesión en la que circulan otros cuatro pasos, las carrozas, “La Oración en el Huerto de los Olivos”, “Jesús atado a la Columna”, y “Jesús Nazareno”; y la imagen de la Virgen de la Soledad, transportada por 24 anderos. Sin embargo, la estrella de la Procesión es el paso que abre la comitiva, “La Santa Cena”, portada por 16 niños. Tras recorrer las calles, las dos tallas portadas por anderos bailan a la entrada de la Iglesia, donde ambas entran elevándose a los cielos para cerrar el viaje.

El Viernes Santo es el día grande de la Semana Santa Torrejonera, pues hasta tres actos distintos llenan la jornada de devoción. A primera hora los jóvenes de la Parroquia ofrecen su particular versión del Via Crucis convertido en Pasión Viviente. Este acto, de muy reciente incorporación, se encuentra en fase de expansión, por lo que cada año va variando su estructura y composición.

Justo después del fin del Via Crucis vuelve a tocarle el turno a una Procesión, la del Encuentro Doloroso, en la que el Jesús con la Cruz a Cuestas y la Verónica recorren las calles para encontrarse escenificando el encuentro que narran los Evangelios: Jesús cae al suelo, con los anderos poniéndose de rodillas, y la Verónica corre, literalmente, a su encuentro, poniéndose también de rodillas. En ese momento ambas tallas se acercan procediéndose a descubrir el pañuelo de Verónica, donde queda impresa la cara del Cristo. Una vez unidas las dos tallas, la Procesión continúa hasta volver a la Iglesia.

Las procesiones de penitencia de Torrejón terminan con el Santo Entierro, una procesión en la que recorren las calles dos carrozas, El Calvario, y la Virgen de las Angustias; y dos pasos, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad, precedidos por un elemento viviente: los Atributos de la Pasión y el Santo Sudario, portados por niños. Esta procesión, que es la despedida de la Vera Cruz de los torrejoneros, está cargada de simbolismo, sobre todo en la parte final, donde el Sepulcro, portado por las mujeres; y la Virgen de la Soledad, portada por los hombres, bailan para despedir los días de pasión de la Semana Santa torrejonera antes de entrar en el Templo.

Los ocho días de devoción terminan el Domingo de Resurrección, con la celebración de la Procesión festiva más grande de las que se realizan durante la semana. La Hermandad del Rosario transporta, con recorridos distintos, las tallas de Jesús Resucitado y la Virgen del Rosario, para que ambas se reencuentren en plena Plaza Mayor de la localidad. En el momento en que las dos tallas se encuentran frente a frente, la Virgen pierde el velo negro de luto que cubría su cuerpo mientras se lanzan palomas al cielo de la localidad y repican las campanas de la Iglesia. Las dos tallas, acompañadas por una enorme multitud de vecinos, comienzan después una larga procesión que les lleva hasta la puerta de la Iglesia, donde, tras volver a encontrarse, entran mirándose en el Templo, y poniendo así fin a la Semana Santa de Torrejón.

 

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