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03
Abr
2016
Veinte años haciendo grande la Semana Santa de Torrejón PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - Torrejón Secreto
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Tal día como hoy la Hermandad de la Vera Cruz resucitaba una tradición a punto de perderse

4 de abril de 1996. Esta fecha está grabada a fuego en las mentes de los Hermanos de la Vera Cruz de Torrejón, y no es para menos, pues fue tal día como hoy, un Jueves Santo, cuando volvieron a coger las imágenes de la Parroquia San Juan Evangelista para recuperar una tradición que a punto estuvo de perderse para siempre: la Semana Santa torrejonera.

Y es que, aunque nunca llegó a disolverse, la tradicional Hermandad de la Vera Cruz, que había celebrado los Días de Pasión desde el siglo XVIII, entró en una suerte de parálisis tras la Guerra Civil que limitó su actividad a la pura gestión administrativa. Pero en 1996, y al calor de lo que ya estaba comenzando en Alcalá, un grupo de 16 personas, con Ángel Rosillo a la cabeza, decidía recuperar una Hermandad con historia más allá de las fronteras torrejoneras.

Pues, tal y como explican ellos mismos, la Vera Cruz de Torrejón nace de las cenizas de la Hermandad de la Vera Cruz de Alcalá, una Hermandad creada por los franciscanos en el Siglo XV que es el orígen de la Semana Santa complutense, y que desaparecía en medio del fragor de la Guerra de la Independencia de 1808.

Apoyada en esta primera Hermandad de la Vera Cruz complutense, nace, en 1735, la Hermandad de la Vera Cruz de Torrejón, de la que existen documentos oficiales fechados dos años después (se trata de los Estatutos aprobados por el Arzobispo de Toledo), y que desde un primer momento tuvo claros sus titulares y sus objetivos: “La Hermandad tiene por objeto rendir culto y veneración a la Santa Cruz y la Virgen de la Soledad; y de manera especial los días Jueves y Viernes Santo y en la fiesta de la Cruz de Mayo”.

Esta primera Vera Cruz, sin actividad durante todo el año, se reunía en Domingo de Ramos para escoger a los portadores de las tallas de la Semana Santa torrejonera: el Santísimo Cristo Perpetuo Arrodillado (conocido popularmente como “el Agachaíto”, fue destruido durante la Guerra Civil y sobre su destrucción pesa una leyenda), el Santísimo Cristo Crucificado y Nuestra Señora de las Angustias (estas dos tallas siguen saliendo en procesión dentro del Paso del Calvario que desfila en Viernes Santo).

Poco a poco la Hermandad se convirtió en Cofradía de Disciplinantes poniendo en las calles una importante cantidad de penitentes, si bien el paso del tiempo, problemas internos y la Guerra Civil, acabaron con la tradición, hasta que hace veinte años resucitaba de sus cenizas para iniciar un camino que le valdría el título de Semana Santa de Interés Turístico Regional.

Con el franquismo la Semana Santa de Torrejón quedó circunscrita a las celebraciones de alegría, es decir, Domingo de Ramos y de Resurrección, con dos procesiones organizadas por la Hermandad de la Virgen del Rosario. En concreto la “Procesión de las Palmas” se celebró hasta 1972, y se trataba de una procesión íntegramente infantil; mientras que la del Encuentro nunca dejó de realizarse con la llegada de la “nueva” Virgen del Rosario, creada en 1939 tras la destrucción de la Patrona anterior durante la Guerra Civil.

Los Días de Pasión, Jueves y Viernes Santo, se mantuvieron con procesiones muy cortas, y en carroza, organizadas por el que, por aquel entonces, fue tesorero de las dos Hermandades, José Luis Fernández, y voluntarios de la Parroquia.

En 1996, y al comprobar que la Semana Santa torrejonera estaba en serio peligro al quedar únicamente la Procesión del Encuentro dentro del programa, Fernández, junto a un grupo de personas, decidieron resucitar la tradición secular, vistiéndose con el hábito que una vez llevó la Hermandad de la Vera Cruz: túnica blanca, bocamangas moradas, botones y cíngulos negros, capa de raso negro, guantes blancos, capirote y zapatos negros.

Esta primera Semana Santa, que puso en la calle las tallas de Cristo atado a la Columna, el Nazareno y la Virgen de la Soledad, el Jueves Santo; y el Crucificado, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad, el Viernes Santo; abrió la puerta para que dos años después se aprobasen unos nuevos Estatutos y se eligiese al primer Presidente de la nueva época: Ángel Rosillo, encargado de gestionar una Hermandad que ya contaba con unos 70 miembros.

Rosillo y la nueva Directiva pusieron en marcha un proceso muy ambicioso que comenzaba a dar sus frutos en la Semana Santa de 1999. En este primer año “oficial”, los Hermanos se encargaron de organizar las procesiones del Jueves y Viernes Santo (la Virgen procesionó en Paso de Palio, y se completó el Paso del Calvario con las imágenes de la Dolorosa y San Juan), y estrenaron dos procesiones destinadas a crecer mucho: el Viacrucis Procesional que se celebró el Miércoles por la tarde, y consistió en una vuelta a la Plaza; y una Procesión del Silencio muy distinta a la actual.

Así aquella noche del 31 de marzo de 1999, a las doce en punto de la noche, los Hermanos ponían en la calle la espectacular imagen del Cristo de la Vera Cruz portada a hombros por seis Hermanos en una procesión en la que las antorchas que llevaban treinta nazarenos y el silencio sepulcral dejaron boquiabiertos a los torrejoneros.

Tal impresión causó el nuevo Cristo de la Vera Cruz que el desfile terminaba con la creación totalmente espontánea de una tradición que se mantiene desde entonces: los vecinos formaron una larga cola ante el Titular de la Hermandad para besar sus pies al final de la Procesión (el desfile final del Miércoles Santo, con el que comienza el Besapiés al Cristo de la Vera Cruz, es una reminiscencia de aquella mágica noche de 1999).

En el año 2000, y siguiendo con la estela abierta por la Procesión del Silencio, también el Santo Sepulcro abandonó la carroza, siendo llevado a hombros por soldados del Ejército del Aire de la Base de Torrejón, que actuaron como costaleros portando el Paso entero sobre sus hombros sin utilizar andas. Estas remodelaciones de la Procesión del Silencio y el Santo Entierro abrían la puerta para una transformación que todavía tardaría unos años en producirse, con la creación de la cuadrilla de anderos.

En 2001 el Via Crucis creció en intensidad y se trasladó al Martes Santo, además de contar con la participación de la Hermandad de la Vera Cruz de Valladolid y convertirse en Procesión recorriendo las calles de la Zona Centro. Este primer Via Crucis Procesional, propiamente dicho, estrenó los estandartes de color rojo que son distintivos de la procesión, aunque con otro formato: la Hermandad colocó los estandartes en farolas cercanas a los lugares donde debían celebrarse las Estaciones, y los vándalos se encargaron de robarlos, por lo que decidieron que, desde ese año, los llevarían los propios Hermanos en la Procesión.

También en ese año desfiló por las calles de Torrejón la Vera Cruz de Palencia, en la Procesión del Viernes Santo; y la Hermandad estrenó una curiosa forma de financiación a imagen y semejanza de la que realiza la Hermandad del Rosario desde tiempos inveterados: rifar el Rosario que portaba la Virgen de la Soledad y el pañuelo con que se cubría.

En 2002 los protagonistas fueron los niños, que, por primera vez, formaban parte del desfile de Viernes Santo portando los Atributos de la Pasión sobre almohadones rojos. La otra gran novedad llegaba en una Procesión del Encuentro que se reinventaba por completo, sacando a la Virgen del Rosario en paso de Palio, y haciendo que el Encuentro entre el Resucitado y su Madre se produjese en plena Plaza de España.

2003 dejaba el comienzo de otro de los actos principales de la Semana Santa torrejonera: el Pregón Oficial leído en la noche del Sábado de Pasión. Y la primera pregonera no fue otra que la concejala del Ayuntamiento Pilar de Mesa, candidata a la alcaldía por el partido localista Unidad Ciudadana.

Jesús Catalá, Obispo de Alcalá de Henares, fue el gran protagonista de la Semana Santa de 2004, pues decidió acompañar la Procesión del Viernes Santo. Catalá consiguió, además, algo muy poco habitual en estos primeros años, como es la presencia de las autoridades civiles. De hecho, en estos primeros años de vida las Hermandades se quejaron, en varias ocasiones, del “ninguneo” por parte del Ayuntamiento, que se negaba a concederles subvenciones alegando que las procesiones “no eran cultura”. El pregonero de este año fue un miembro de la Vera Cruz de Palencia, Miguel Ángel Pastor; y el Domingo de Resurrección dejaba una imagen muy especial: las tallas del Resucitado y la Virgen portaban crespones negros el día en que se cumplía el primer mes tras el 11-M.

Fausto Jiménez abría la Semana Santa 2005, una Semana en la que las semillas puestas durante el año 2000 comenzaban a tomar forma: el Santo Sepulcro salió en andas portado por los Hermanos de la Vera Cruz, si bien el enorme peso de la talla obligó a acortar el recorrido previsto. También este 2005 dejó la incorporación del Paso de la Virgen de las Angustias a la Procesión del Viernes Santo.

En el año 2006 las obras de remodelación iniciadas en la Parroquia de San Juan Evangelista a punto estuvieron de provocar la suspensión de la Semana Santa. Y es que, además de no haber pregón oficial, las obras hacían imposible la salida de las carrozas por la Puerta del Sol. Esto, que podría haber “matado” una Semana Santa todavía incipiente, se convirtió en uno de los elementos que han hecho grande la celebración.

Viendo que no era posible sacar los pasos en carroza, las dos Hermandades decidieron sacarlos en andas, lo que creó el germen de las “cuadrillas” de anderos, y acabó con los Pasos de Palio en Torrejón (el peso de las andas de las Virgenes es de unos 700 kilos sin el Palio).

De tal forma, el Jueves desfilaron los pasos del Cristo Atado a la Columna, y la Virgen de la Soledad; el Viernes, el Cristo de la Vera Cruz, la Virgen de la Soledad y el Sepulcro; y el Domingo, con salida desde la Parroquia de la Calle Ferrocarril, la Virgen del Rosario y el Cristo Resucitado. Una de las imágenes más impresionantes de esta edición se producía el Viernes Santo, cuando vecinos de la localidad se acercaron a los exhaustos anderos ofreciéndoles portar a la Virgen de la Soledad durante una parte del trayecto pues estaba cayendo una importante tormenta.

En 2007 la lluvia fue protagonista, obligando a cambiar la procesión del Santo Entierro. Temiendo que la lluvia dañase las imágenes, el nuevo Presidente de la Hermandad, Francisco de la Torre, optaba por celebrar una Procesión mucho más corta en la que sólo desfiló el Sepulcro. El pregonero de este año fue Paco Cerro, Presidente del Círculo Extremeño, y la Procesión del Encuentro recuperó su punto de encuentro tradicional en plena calle Madrid.

2008, con el cambio de Gobierno Local, supone el espaldarazo definitivo a la Semana Santa. Pendones en los balcones, torrijas elaboradas por Mario Sandoval, cuatro mil globos lanzados durante el Encuentro, una gran mascletá y un apoyo decidido por parte de las autoridades transformaron por completo el panorama anterior.

En el plano más técnico, esta Semana Santa fue la primera en la que las Damas de la Hermandad del Rosario llevaron el Resucitado en la Procesión del Encuentro, que recuperó la Plaza de España para el Domingo de Resurrección. Además es la primera vez que la Procesión del Silencio se celebra de la forma actual: con el desfile en andas de los dos titulares.

La Semana de 2009, pregonada por Javier Mora, coadjutor de la Parroquia San Juan Evangelista, ve el nacimiento de dos grandes procesiones: la de la Borriquita del Domingo de Ramos; y la del Encuentro Doloroso del Viernes Santo. Así, el Domingo de Ramos vio resurgir la Procesión de la Borriquita tras el largo inpass iniciado en 1972. La Procesión renacía con un estilo totalmente distinto y mucho más solemne: si en el siglo XX eran los niños los que acompañaban la imagen, ahora serían los miembros de la Hermandad del Rosario y la BRIPAC los encargados de acompañar la carroza que portaba una talla construida en 2003 a imagen y semejanza de la tradicional.

La Procesión del Encuentro Doloroso dejaba la bendición de la Verónica, pero no pudo celebrarse como estaba prevista debido a la lluvia. En su lugar, los hermanos de la Vera Cruz celebraron el primer Encuentro dentro de la Parroquia. Por otra parte, aquella Semana Santa terminaba con una imagen poco habitual: los Hermanos de la Vera Cruz y los del Rosario desfilaban juntos en un Encuentro que se producía en el centro de la Plaza Mayor.

2010 continúa configurando la Semana Santa torrejonera, y lo hace con el estreno de dos nuevos pasos que transforman por completo las procesiones de Jueves y Viernes Santo. Se trata de “Jesús Orando en el Huerto de los Olivos”, y el Paso Infantil “La Santa Cena”, que se convierte en la estrella del Jueves Santo desde el primer año. Esta Semana fue pregonada por David Calahorra, párroco de Valdeolmos y Alalpardo.

2011 comienza con el pregón de la teóloga Isabel García Fornari, si bien la verdadera protagonista es la lluvia, que deja en la Parroquia prácticamente todas las procesiones de la Semana de Pasión. Prácticamente, porque la del Viernes por la noche sí logra salir, poniendo en la calle siete pasos, tres de ellos transportados en andas, en lo que supone la Procesión más larga de la Historia de Torrejón. Las que sí salieron fueron las de los Domingos de Ramos y Resurrección, que en esta ocasión vieron nacer la nueva Procesión de las Palmas del barrio de Fresnos en lo que supone el comienzo de la realización de uno de los sueños de Ángel Rosillo: la descentralización de la Semana Santa con la creación de distintas Cofradías en las Parroquias de la localidad.

Tampoco en 2012 el cielo dio tregua a la Vera Cruz, obligando a suspender o recortar todas las procesiones menos las del Jueves y Viernes Santo. Este año, que fue pregonado por Miguel Ángel Sanz, dejó el nacimiento de otras dos tradiciones que no han dejado de crecer: la Pasión Viviente en que se convierte el Via Crucis Litúrgico del Viernes Santo; y el Via Crucis Procesional de Fresnos.

En 2013 la Hermandad del Rosario decidía que también su Borriquita merecía salir a hombros, y así lo hicieron, comenzando con un largo desfile una Semana pregonada por el párroco de la Parroquia de la Magdalena de Fresnos, Ángel Martín Romo, y en la que, de nuevo, fue protagonista la lluvia, que acortó las Procesiones del Martes y Jueves, y dejó bajó techo a la Verónica.

2014 llega con la noticia más importante de las recibidas por la celebración: la Comunidad de Madrid decidía otorgar la calificación de Fiesta de Interés Turístico Regional a la Semana Santa de Torrejón, y la localidad lo celebraba con un programa muy especial que terminaba con una suelta de globos durante el Encuentro. El pregonero fue Jesús Hernández Gallardo, y esta vez la lluvia dejó procesionar a la Vera Cruz, que sólo vio recortado su Via Crucis del martes en la primera Semana Santa de su nueva Presidenta, Yolanda Rodríguez.

En 2015 el pregonero no fue otro que Pedro Rollán, por aquel entonces alcalde de Torrejón; si bien el protagonismo se repartió entre las cinco bandas que visitaron la localidad para poner música a los Días de Pasión: la Banda de Música de la BRIPAC, la Banda Sinfónica de Torrejón, la Banda del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz de Guadalajara, la Banda de Sones de Tajuña de Carabaña, y la Banda del Santísimo Cristo de la Expiración de Baeza (Jaén). Esta vez el Sol, además, dejó que se celebrasen todas las Procesiones tal y como estaban previstas, lo que se dejaba notar en un Entierro mucho más largo de lo habitual. Sin embargo, y a pesar del cansancio, los Hermanos sacaron fuerzas de flaqueza para entrar a la Virgen de la Soledad a pulso en la Parroquia.

2016, el año del veinte aniversario, dejaba el estreno de la nueva imagen que procesionará por las calles de Torrejón: un ángel protector que acompaña a Cristo en el Paso del Huerto de los Olivos. El nuevo ángel, de unos cien kilos de peso, se llevó todas las miradas hasta la celebración de la primera procesión del Encuentro del nuevo Presidente de la Hermandad del Rosario. Fernando Alonso reinventó por completo la Procesión más antigua de la Semana haciendo que se produjesen tres encuentros entre las dos tallas protagonistas. Esta vez el cielo respetó todas las procesiones menos el Via Crucis por Fresnos, y la pregonera fue Virginia Hernández.

Y así la Semana Santa torrejonera se encuentra en pleno proceso de crecimiento. Optando por un modelo castellano, en el que la sobriedad y el recogimiento son protagonistas, cada año recibe más visitantes, además de sacar a las calles a los torrejoneros que, hace tan sólo veinte años, tenían que desplazarse a otros lugares para poder vivir la Semana Santa. Y es que parece que, veinte años después de que unos "valientes" se vistiesen con el tradicional hábito de una Hermandad revivida de los libros de Historia, el sueño de Ángel Rosillo de convertir la de Torrejón en una de las Semanas Santas más importantes de la zona centro de España está muy cerca de hacerse realidad.

 

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