06
Sep
2026
Las especies invasoras ya suponen el 45% de los peces de Madrid Imprimir
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Alburnos, carpas, percasoles, black-bass, peces gato y siluros se han hecho dueños de ríos y estanques

Los ríos de la Comunidad de Madrid están cambiando de habitantes. Y no precisamente para bien. La Plataforma Ecologista Madrileña ha difundido un informe en agosto de 2026 que sitúa en el 45% las especies de peces citadas en la región que serían alóctonas o foráneas . Una crisis silenciosa que, según los ecologistas, está desplazando a los ejemplares nativos y degradando la salud de las aguas.

El diagnóstico de la Plataforma Ecologista Madrileña es contundente. Los muestreos realizados por la Administración Regional revelan un panorama desolador: estaciones de control donde no se halló ni rastro de especies autóctonas, mientras que son marginales los tramos que permanecen libres de invasoras . Ni siquiera los tramos trucheros, los mejor conservados, se libran de estas especies ajenas a nuestras aguas .

El informe incluye diez especies invasoras en una tabla que analiza diez cauces madrileños: el Tajo, Jarama, Tajuña, Manzanares, Henares, Lozoya, Guadarrama, Alberche, Cofio y Guadalix . El alburno aparece en los diez ríos analizados. La carpa común y el percasol figuran en nueve, mientras que la gambusia está señalada en ocho . También aparecen pez gato, lucio, black bass, siluro, pez chino y trucha arcoíris.

Algunas de estas especies llevan décadas instaladas en los ríos españoles. El lucio, por ejemplo, fue liberado en 1949 por el antiguo ICONA con ejemplares procedentes de Francia para favorecer la pesca deportiva. Las primeras sueltas se realizaron en los estanques del Palacio de Aranjuez y, desde allí, la especie terminó expandiéndose por la cuenca del Tajo y otros ríos . El black bass fue introducido también por la Administración ambiental a comienzos de los años 50 para la pesca recreativa .

El caso del siluro es distinto. Fue introducido ilegalmente en 1974 por pescadores alemanes en el Ebro y, desde entonces, se ha extendido por distintas cuencas, entre ellas la del Tajo. La plataforma asegura que ya ha sido detectado en el Jarama . También hay especies cuyo origen está relacionado con la liberación de peces de acuario, como el pez gato o la percasol, y otras introducidas con una finalidad muy distinta. La gambusia llegó a España en 1921 para combatir la malaria en las marismas del Guadalquivir .

Si hay una especie que simboliza este problema es la carpa común (Cyprinus carpio). Según la Plataforma Ecologista Madrileña, es la especie exótica invasora más extendida de los ríos y embalses de la región . Está presente en lagunas, tramos medios y bajos de los ríos y también en masas de agua declaradas trucheras, como los embalses de Pinilla, Atazar, Miraflores de la Sierra o Navacerrada .

Su impacto va mucho más allá de la competencia por el alimento. La carpa es una especie "ingeniera": al alimentarse en el fondo, remueve los sedimentos, incrementa la turbidez del agua y perjudica la vegetación acuática de la que dependen otras especies, además de introducir enfermedades y parásitos y provocar procesos de hibridación que afectan a la diversidad genética .

El informe sostiene que varias especies autóctonas han perdido una parte importante de su distribución regional. La boga, muy extendida por los ríos madrileños a finales del pasado siglo, ha quedado reducida a pequeñas poblaciones en algunos tramos del Lozoya, el alto Jarama y el Alberche . Los barbos comizo y las tencas han desaparecido prácticamente de los cauces madrileños, mientras que solo los barbos comunes parecen resistirse a desaparecer .

La trucha común también ha sufrido una fuerte regresión en la cuenca del Cofio . La plataforma alerta del riesgo de pérdida de poblaciones mejor adaptadas a los ríos de la región, especialmente por el desplazamiento provocado por la trucha arcoíris .

La expansión de las especies exóticas no es casual. La plataforma relaciona su proliferación con varios cambios que perjudican a los peces nativos :

- **La construcción de presas y azudes**, que transforma ambientes de aguas corrientes en sistemas de aguas quietas, el escenario ideal para las invasoras. El colectivo asegura haber censado **144 barreras fluviales** en Madrid. El Tajuña concentra 38 azudes en unos 45 kilómetros .
- **La contaminación de las aguas**, que reduce o elimina las poblaciones de barbos, bogas, tencas y truchas.
- **El aumento de la temperatura** como consecuencia del cambio climático.
- **La pesca deportiva** y las sueltas de peces para favorecer los cotos de pesca. Es el caso concreto de la trucha arcoíris, que está desplazando a las pocas truchas comunes que quedaban .

La parte más crítica del informe se dirige a la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior. La Plataforma Ecologista Madrileña considera insuficiente la estrategia frente a las especies exóticas invasoras y critica que las actuaciones de la Patrulla de Fauna se concentren en pequeñas lagunas, charcas y arroyos . También cuestiona que la administración regional haya participado en la liberación de miles de truchas arcoíris, una especie declarada invasora y considerada una de las 100 más dañinas del mundo por la UICN .

El documento denuncia además dificultades para acceder a los informes originales de algunos inventarios de peces . La plataforma sostiene que la Comunidad de Madrid "es la única administración autonómica que practica una opacidad persistente desde hace años, impidiendo el acceso a los informes originales de los muestreos e inventarios que se realizan" .

Sin embargo, los documentos oficiales de la Comunidad de Madrid confirman que se realizan controles anuales. El informe ambiental autonómico recoge extracciones de varias especies entre 2020 y 2023. Solo durante 2023 se retiraron 5.216 gambusias, 1.858 percasoles, 1.139 alburnos, 282 peces gato, 152 black bass y 18 lucios . En 2025, la Patrulla Fauna retiró más de 4.000 especies exóticas invasoras, incluyendo 253 galápagos americanos, 118 cotorras argentinas, 84 mapaches y 1.773 parvas .

La progresiva sustitución de especies autóctonas por otras introducidas supone una pérdida de biodiversidad que puede ser difícil de revertir. Los ecologistas reclaman una actuación coordinada de la Comunidad de Madrid, el Canal de Isabel II y la Confederación Hidrográfica del Tajo, con medidas como la restauración de los hábitats fluviales, la eliminación de barreras abandonadas, la recuperación de las riberas y el establecimiento de sistemas eficaces de detección y control de especies exóticas invasoras .

La situación adquiere especial relevancia en los ríos Jarama y Henares, sometidos a una intensa presión urbana, industrial y ambiental . La pregunta que flota en el aire es si la administración madrileña será capaz de frenar a tiempo una invasión que avanza bajo la superficie mientras la biodiversidad de los ríos se desvanece.