11
Oct
2026
Buscan voluntarios para desenterrar un castillo medieval en Uceda Imprimir
Otras Noticias - Comunidad de Madrid
Compartir en MenéameCompartir en TuentiCompartir en Buzz it!Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Quieren recuperar una medina islámica de doce hectáreas

Las ruinas del Castillo de Uceda, en la provincia de Guadalajara, se alzan sobre el valle del Jarama, en un extremo de la localidad del mismo nombre. La fortaleza, una de las primeras de origen islámico de gran importancia en la región, ya era mencionada por las fuentes castellanas en el siglo X como un lugar fortificado y difícil de conquistar. Ahora, el yacimiento necesita la colaboración de voluntarios que se animen a excavar entre sus piedras milenarias junto al equipo de arqueólogos profesionales que trabaja sobre el terreno.

La nueva convocatoria para participar en el proyecto durante los meses de septiembre y octubre ya está abierta. Está organizada por la Universidad de Alcalá (UAH) y el Ayuntamiento de Uceda, y cuenta con la financiación de la Diputación y del Gobierno de Castilla-La Mancha. Su objetivo es generar respeto y conocimiento sobre el patrimonio arqueológico de la zona.

La convocatoria permanecerá abierta a lo largo de toda la campaña, hasta el 20 de octubre, para cualquier persona mayor de 18 años con interés por la arqueología y una condición física adecuada para llevar a cabo trabajos físicos de excavación y utilizar herramientas de obra y manuales. La organización pide expresamente el compromiso de asistir, al menos, durante una semana completa, equivalente a cinco días de trabajo.

Durante esta campaña, los voluntarios realizarán tareas principalmente relacionadas con la excavación de uno de los edificios interiores del castillo y del posible Patio de Armas. Entre sus labores estarán la retirada de tierras, el movimiento de materiales, la limpieza de estructuras y otras tareas propias de una intervención arqueológica de campo. También se realizarán trabajos de documentación, dibujo arqueológico y clasificación de muestras de sedimentos y materiales.

La participación no cubre los gastos de desplazamiento ni alojamiento, pero sí incluye un servicio de desayuno para los asistentes. La excavación se organiza por semanas, con un límite de seis participantes por cada una de ellas. El proceso de inscripción está abierto en arqueologia@uah.es hasta cubrir todas las plazas disponibles.

Lo que hoy queda entre tierra y polvo son los vestigios de una fortaleza que durante siglos dominó el valle del Jarama. De origen musulmán, el Castillo de Uceda se levantaba en lo alto del cerro, en una posición estratégica dentro de la llamada Marca Media, la zona fronteriza de al-Ándalus. Protegido por los pronunciados desniveles de sus caras norte y oeste, contaba con unos 4.000 metros cuadrados de extensión y una planta pentagonal. Su acceso se encontraba en la parte oriental y estaba ampliamente defendido por la muralla, un foso y un sistema de entrada que obligaba a cambiar de dirección antes de alcanzar el recinto.

Posteriormente, la fortaleza sufrió distintas transformaciones a lo largo de la Edad Media. Las investigaciones arqueológicas permiten hablar de tres grandes etapas: una primera fortificación islámica, un castillo del siglo XIII y la fortaleza del siglo XV, cuyos restos son los que han llegado principalmente hasta nuestros días. Cada una de estas fases fue dejando su huella sobre las anteriores, dando lugar a un yacimiento en el que las estructuras se superponen y permiten reconstruir su evolución a lo largo de los siglos.

El castillo continuó en uso hasta el siglo XVI, pero entre finales de ese siglo y comienzos del XVII quedó definitivamente abandonado. Para entonces, la antigua ciudad fortificada se había quedado pequeña y la población había comenzado a extenderse fuera de las murallas. La pérdida de su función estratégica favoreció el abandono y, posteriormente, un proceso continuado de expolio y aprovechamiento de sus materiales que explica en buena medida el estado en el que se encuentra hoy.

Lo más interesante de este enclave arqueológico no son únicamente los restos de un castillo ocupado, remodelado y abandonado durante siglos, sino también lo que están revelando las excavaciones realizadas en su entorno. No se trata de una fortificación aislada en lo alto de una montaña, sino que debajo y alrededor del castillo se está descubriendo, poco a poco, una antigua medina de unas 12 hectáreas de extensión.

Este núcleo urbano medieval de época islámica, protegido por murallas, permanece hoy en buena parte enterrado. Es precisamente por ello que los investigadores lo describen como una medina prácticamente "fosilizada", algo que resulta especialmente valioso para estudiar cómo era una ciudad medieval y cómo evolucionó a lo largo del tiempo. Ya el año pasado salió a la luz una torre de frente curvo y gola abierta, un hallazgo que ha obligado a revisar cómo se organizaba el acceso al alcázar. Ahora, las investigaciones continúan para desenterrar, poco a poco, los secretos de este enclave y de su historia durante el Alto y el Bajo Medievo.