08
Abr
2026
El Gobierno aprueba el reasfaltado de la R-2 y la M-50 Imprimir
Zona Este - Corredor del Henares
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Foto cedida por Ministerio de TransportesLas obras podrían coincidir con la puesta en marcha del BusVAO

El Consejo de Ministros ha autorizado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible la licitación de un contrato de obras valorado en más de 21 millones de euros para la rehabilitación del firme en varios tramos de la autopista R-2 y la autovía M-50. La actuación contempla intervenir en un total de 27,6 kilómetros, con el objetivo de mejorar la seguridad vial, aumentar la durabilidad del pavimento y garantizar un correcto mantenimiento de estas infraestructuras.

Según ha informado el Ministerio, los trabajos se centrarán en 10,1 kilómetros de la R-2 en sentido interior, entre su conexión con la M-40 y el enlace con la M-50, así como en 17,5 kilómetros de la M-50, desde su conexión con la A-1 hasta el segundo tramo de esta circunvalación. La actuación afectará también a elementos clave del trazado como enlaces, pasos de mediana y áreas de peaje. En concreto, se intervendrá en nueve enlaces completos, dos playas de peaje troncales, las vías de servicio existentes y un total de 14 pasos de mediana.

Aunque por el momento no se ha concretado el calendario de ejecución, desde el Ministerio se da por hecho que las obras implicarán alteraciones en la circulación, especialmente en tramos de alta intensidad de tráfico que conectan el Corredor del Henares con Madrid capital. Estos trabajos podrían coincidir, además, con la puesta en funcionamiento o ajustes del carril BUS-VAO de la A-2, una infraestructura que ha generado debate en los últimos meses.

Algunas asociaciones, partidos políticos y administraciones locales, como el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, han cuestionado su impacto real en la mejora del tráfico rodado. La simultaneidad de ambas actuaciones podría incrementar las dificultades de circulación en horas punta, especialmente para los miles de conductores que utilizan diariamente estos accesos para desplazarse hacia Madrid.

Aunque la puesta en funcionamiento del carril BUS-VAO se ha anunciado como inminente en numerosas ocasiones, lo cierto es que aún no se ha producido. Las últimas informaciones hablaban del primer trimestre del año, pero ya estamos en el mes de abril. Si las quejas planteadas sobre los problemas que generaría la reducción a solo dos carriles para el grueso del tráfico rodado se hiciesen realidad, y a este hecho se sumasen las alteraciones en la circulación por las obras en la R-2 y la M-50, la situación del tráfico en el Corredor hacia Madrid se podría tornar muy complicada durante una larga temporada.

La rehabilitación de estos tramos se enmarca dentro del plan de inversiones de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre (SEITT) , dependiente del Ministerio de Transportes. Este programa cuenta con una dotación global de 455 millones de euros hasta el año 2032 y tiene como objetivo recuperar y mantener en condiciones óptimas las autopistas revertidas al Estado, como las radiales madrileñas, así como determinados tramos libres gestionados por esta entidad, entre ellos la M-50.

El Ministerio subraya que la rehabilitación de firmes constituye el eje principal de este programa, absorbiendo más del 50% del presupuesto total. Esta actuación se suma a otra ya aprobada recientemente para intervenir en 45 kilómetros adicionales de la R-2, entre el aeropuerto de Torrejón de Ardoz y Taracena, lo que refuerza la apuesta por la mejora de esta infraestructura clave en el entorno de Madrid.

En la R-2, las obras se desarrollarán a lo largo de 10,1 kilómetros en sentido interior, desde el kilómetro 0 (enlace con la M-40) hasta el kilómetro 10,1 (conexión con la M-50), uno de los tramos más utilizados por los conductores que acceden a Madrid desde el corredor del Henares. En la M-50, se actuará en un tramo de 17,5 kilómetros entre el enlace con la A-1 y la conexión con el segundo tramo de la propia circunvalación.

El proyecto contempla el fresado del firme existente y la reposición de la capa de rodadura mediante mezclas bituminosas, así como la renovación de la señalización horizontal, la reposición de elementos de balizamiento y la sustitución de juntas de dilatación en estructuras. En zonas con mayor deterioro, será necesario demoler completamente el pavimento y reconstruir el paquete de firmes en su totalidad.