Instituciones y compañeros de profesión destacan su legado como cronista de la Transición
El periodista y escritor Raúl del Pozo ha fallecido este martes en Madrid a los 89 años, dejando tras de sí más de medio siglo de trayectoria en los medios y una profunda huella en el periodismo español. Reconocido como uno de los grandes cronistas políticos del país, desarrolló gran parte de su carrera como columnista del diario El Mundo, donde escribía desde 1991.
Nacido en Mariana (Cuenca) en 1936, inició su carrera periodística a comienzos de los años sesenta en el Diario de Cuenca y posteriormente trabajó en medios como Pueblo, Mundo Obrero o Interviú. A lo largo de su trayectoria ejerció como reportero, corresponsal y cronista parlamentario, además de participar en tertulias de radio y televisión y publicar numerosas novelas y ensayos.
Su estilo literario, irónico y crítico, le convirtió en una de las voces más influyentes del columnismo político en España. Durante décadas analizó la actualidad desde su conocida columna —heredera de la tradición periodística de autores como Francisco Umbral— y se consolidó como cronista de etapas clave como el franquismo, la Transición y la democracia.
Tras conocerse la noticia, numerosas instituciones y representantes políticos han expresado su pesar. La Comunidad de Madrid lo ha recordado como un “maestro de periodistas y referente de la comunicación”, mientras que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha trasladado sus condolencias a familiares, amigos y compañeros de profesión, destacando su papel como uno de los grandes cronistas de la vida política y social del país.
A lo largo de su carrera, Raúl del Pozo recibió algunos de los principales galardones del periodismo español, entre ellos el Premio Mariano de Cavia, el Francisco Cerecedo o el González-Ruano, además de publicar obras literarias y ensayos que ampliaron su influencia más allá del periodismo.
Con su muerte desaparece una de las firmas más reconocibles del periodismo español contemporáneo, un autor que dedicó su vida a narrar la política, la cultura y el pulso de la calle con una mirada personal y literaria que marcó a varias generaciones de periodistas
Raúl del Pozo (Mariana, Cuenca, 1936 – Madrid, 2026) fue una de las figuras más destacadas del periodismo español contemporáneo. Durante más de seis décadas narró la actualidad política, social y cultural del país con una mirada personal y literaria que le convirtió en uno de los cronistas más influyentes de su generación.
Del Pozo comenzó su carrera en los años sesenta en el Diario de Cuenca, su tierra natal, antes de trasladarse a Madrid para desarrollar una trayectoria periodística marcada por la curiosidad, el inconformismo y un estilo narrativo muy propio. Con el tiempo trabajó en distintos medios de comunicación como Pueblo, Interviú o Mundo Obrero, donde ejerció como reportero y cronista en una etapa especialmente convulsa de la historia española.
Durante el final del franquismo y la Transición democrática, su mirada crítica y su habilidad para describir los entresijos del poder le consolidaron como uno de los grandes cronistas políticos del país. Sus artículos mezclaban análisis, ironía y referencias culturales, en una prosa que muchos consideraban heredera del mejor periodismo literario español.
A partir de 1991 se convirtió en una de las firmas más reconocidas del diario El Mundo, donde publicó durante décadas su conocida columna de opinión. Desde ese espacio reflexionó sobre la actualidad política, la vida cultural y las transformaciones sociales de España, con un estilo que combinaba la crónica, la memoria y la reflexión personal.
Además de su trabajo en prensa escrita, Raúl del Pozo participó con frecuencia en tertulias de radio y televisión, donde aportaba su experiencia como testigo directo de numerosas etapas de la vida política española. Paralelamente desarrolló una carrera literaria con novelas, ensayos y crónicas que ampliaron su prestigio más allá del ámbito periodístico.
A lo largo de su trayectoria recibió algunos de los principales premios del periodismo español, entre ellos el Premio Mariano de Cavia, el Premio González-Ruano y el Premio Francisco Cerecedo, reconocimientos que destacaron tanto su talento narrativo como su influencia en el oficio.
Su figura fue considerada por muchos compañeros como la de un “maestro de periodistas”, un profesional que combinaba la mirada crítica con una profunda pasión por la literatura y por el oficio de contar historias. Con su fallecimiento desaparece una de las voces más reconocibles del columnismo español, pero su legado permanece en miles de artículos que retratan, con estilo propio, varias décadas de la historia reciente de España. |