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La participación fue la más alta en veinte años
Islandia ha rechazado reanudar las negociaciones para su adhesión a la Unión Europea, después de que el 52,8% de los votantes se pronunciara en contra de continuar con el proceso en el referendo consultivo celebrado el sábado, con una participación del 82,5%, el nivel más alto desde las elecciones legislativas de 2009. El 'no' se impuso con 118.040 votos frente a los 105.339 del 'sí', y aunque esta opción ganó en las circunscripciones de Reikiavik, el 'no' prevaleció en el resto del país, especialmente en las áreas rurales. El resultado supone un revés significativo para la coalición de centroizquierda en el poder desde 2024, que había incluido en su acuerdo de gobierno la celebración de este referendo argumentando que la población nunca había sido consultada directamente sobre la continuidad del proceso de adhesión.
Islandia solicitó su incorporación a la UE en 2009, en medio de una crisis financiera, pero las negociaciones se suspendieron en 2013 debido al creciente rechazo a la adhesión, y en 2015 el gobierno anunció que el país dejaba de ser candidato para unirse a la UE. La campaña hacia el referendo estuvo marcada por temas sensibles para la sociedad islandesa, como la soberanía nacional, el control sobre los recursos naturales, la industria pesquera y el costo de vida, así como las inquietudes sobre la situación geopolítica en el Atlántico Norte. La primera ministra socialdemócrata, Kristrún Frostadóttir, ha manifestado su intención de respetar el resultado de las urnas, lo que indica que no se prevén nuevas negociaciones con la UE en el corto plazo.
El resultado del referendo islandés se produce en un contexto de creciente escepticismo hacia la UE en varios países del continente, y refuerza la posición de aquellos que defienden la soberanía nacional y el control sobre los recursos naturales. La alta participación refleja el fuerte interés de la población islandesa en el futuro del país, aunque el resultado indica un camino diferente al que algunos esperaban. La UE ha respetado la decisión de Islandia y ha asegurado que mantendrá las relaciones bilaterales con el país, especialmente en el ámbito del comercio y la cooperación en el Ártico. |