18
Jul
2026
Cuando España conquistó el cielo de Sudáfrica Imprimir
Lente de Aumento - A Fondo
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Foto cedida por FIFALa Selección Española conseguía la primera estrella hace 16 años

El 11 de julio de 2010, la selección española logró lo que parecía imposible: alzarse con su primer título mundial. La final contra Países Bajos, disputada en el Soccer City de Johannesburgo, quedó grabada en la memoria de todo un país con un gol de Andrés Iniesta en el minuto 116 de la prórroga que desató el éxtasis colectivo. El "Iniesta, Iniesta" que recorrió las calles de España aquella noche fue el himno de una generación que había hecho historia.

El camino hacia la gloria no fue un paseo triunfal. España llegó a Sudáfrica como la gran favorita, después de ganar la Eurocopa de 2008 con un fútbol que maravilló al mundo. Pero el debut ante Suiza fue un jarro de agua fría. La derrota por 1-0 en Durban, con un gol de Gelson Fernandes, sembró las dudas en el equipo de Vicente del Bosque y en una afición que temía lo peor. "Parecía que todo se iba a desmoronar", recordó años después Xavi Hernández. Pero aquella derrota fue el golpe de realidad que necesitaba el equipo para reencontrarse. España se recompuso con victorias sobre Honduras (2-0, con dos goles de Villa) y Chile (2-1), clasificándose como primera de grupo y recuperando la confianza.

A partir de octavos, España se convirtió en un equipo de oficio, capaz de ganar sin brillo pero con una eficacia demoledora. La defensa, liderada por Puyol y Piqué, con Casillas bajo palos, se convirtió en un muro. El récord de 433 minutos sin recibir un gol fue la clave del éxito. Pero no era solo defensa: el equipo de Del Bosque tuvo la paciencia y la inteligencia para no desesperarse, para esperar el momento justo y golpear. "Sabíamos que con un gol nos bastaba", dijo Iker Casillas tras levantar el trofeo. Y así fue: 1-0 a Portugal en octavos con un gol de Villa; 1-0 a Paraguay en cuartos con otro gol de Villa; 1-0 a Alemania en semifinales con un cabezazo de Puyol que pasó a la historia. Aquella España no necesitaba más.

El 11 de julio de 2010, el Soccer City de Johannesburgo fue el escenario de la noche más larga y feliz del fútbol español. Un partido bronco, con faltas y tensión, que no se decidió hasta el minuto 116 de la prórroga. Cuando Iniesta recibió el balón en el área, tras un pase de Fàbregas, el tiempo se detuvo. "No podía fallar", recordó el manchego. Y no falló. Su disparo cruzado, imparable, desató la locura de 84.000 espectadores en el estadio y de 900 millones de telespectadores en todo el mundo. España era campeona del mundo por primera vez en su historia.

Aquella selección, la del tiki-taka, la del fútbol de toque, se convirtió en un equipo inmortal. Iker Casillas, el capitán, fue decisivo en la final con su parada a Arjen Robben, el mismo que había sido su compañero en el Real Madrid. David Villa, con cinco goles, se llevó el Trofeo de Plata y se convirtió en el máximo goleador del torneo. Xavi Hernández, el cerebro; Andrés Iniesta, el héroe; Carles Puyol, el guerrero; Sergio Busquets, el que lo lee todo antes; Xabi Alonso, el que pone pausa; Pedro, el que desborda; Fernando Torres, el que asusta. Y el resto de una plantilla que hizo historia. Del Bosque se convirtió en el único seleccionador español en ganar un Mundial, y España se convirtió en el primer equipo europeo en ganar un Mundial fuera de Europa.

Quince años después, aquella gesta sigue siendo el referente de una selección que ahora, en este Mundial de 2026, busca repetir la hazaña. Pero la generación de 2010 no solo conquistó un título: conquistó el corazón de un país que, aquella noche, sintió que el cielo era suyo. La imagen de Iniesta escribiendo su dedicatoria en la camiseta, el abrazo de Casillas, las lágrimas de Puyol, el llanto de Del Bosque, son imágenes que forman parte de la memoria colectiva de España. Porque el 11 de julio de 2010 no se celebró solo un gol: se celebró la constancia, la paciencia y la inteligencia de un equipo que supo esperar su momento. Y que, cuando llegó, no falló. Como el fútbol, como la vida, como la historia de un país que aquella noche, por fin, se sintió campeón del mundo.

La selección española femenina también tiene su propia historia de gloria reciente. En el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, el equipo de Jorge Vilda conquistó su primer título mundial al derrotar a Inglaterra por 1-0 en la final, con un gol de Olga Carmona en el minuto 29. Aquella victoria no solo supuso el mayor logro del fútbol femenino español, sino que consolidó a una generación de jugadoras extraordinarias que habían comenzado a brillar en categorías inferiores y que, tras el éxito mundialista, se proclamaron campeonas de la primera Nations League femenina. El título llegó en medio de un contexto de conflicto interno entre la plantilla y la Federación, pero las jugadoras demostraron que el talento y el compromiso podían con todo, abriendo una nueva era para el fútbol femenino en España y convirtiendo a jugadoras como Aitana Bonmatí, Alexia Putellas o la propia Carmona en referentes deportivos y sociales. Aquel 20 de agosto de 2023 quedará grabado como el día en que el fútbol femenino español tocó el cielo, allanando el camino para que las nuevas generaciones sueñen con repetir la hazaña.