15
Mar
2026
Almeida modifica el cantón de Montecarmelo tras el varapalo judicial Imprimir
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Foto cedida por FRAVMLa sede del SELUR ya no estará allí

El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado este miércoles un nuevo planteamiento para el controvertido proyecto del cantón de limpieza en el barrio de Montecarmelo, tras meses de protestas vecinales, movilizaciones y debates políticos. El concejal de Limpieza y Zonas Verdes y presidente de la Junta de Distrito de Fuencarral‑El Pardo, José Antonio Martínez‑Páramo, explicó que el Consistorio renuncia a construir la base del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur) y otras infraestructuras pesadas previstas inicialmente en la parcela, aunque no elimina por completo la instalación de limpieza que dará cobertura al barrio.

Según el anuncio municipal, el cantón de Montecarmelo se limitará a unas instalaciones básicas destinadas a los 30 operarios de limpieza que trabajan en la zona, con vestuarios, un almacén y 20 plazas de aparcamiento para vehículos medianos. Quedan descartados equipos y elementos como talleres, maquinaria pesada, gasinera, silos, compactadoras, muelles de carga o puntos limpios, que habían generado gran oposición entre los vecinos por su impacto potencial.

Además, el Ayuntamiento ha confirmado que recualificará la mayor parte de la parcela como zona verde, impulsando la creación de un parque con carril bici y dotaciones adicionales, con una inversión estimada en unos 2 millones de euros para desarrollar ese espacio público.

La decisión es vista por las autoridades municipales como una respuesta a las demandas de la asociación vecinal y la Plataforma No al Cantón de Montecarmelo, que llevaban más de dos años reclamando cambios en el proyecto original por su proximidad a viviendas, colegios y zonas comunitarias. No obstante, algunos grupos de oposición y residentes han manifestado dudas sobre la certeza de la renuncia total al cantón, por lo que han reclamado por escrito un compromiso claro de abandono del proyecto en futuras fases.

Este replanteamiento se produce en medio de una creciente presión social y legal, incluida una petición presentada ante el Parlamento Europeo que cuestionaba si la obra vulneraba normas ambientales comunitarias y que llegó a activar mecanismos de investigación en Bruselas por posibles impactos en zonas cercanas a colegios y espacios naturales.

En resumen, el Ayuntamiento de Madrid mantiene la instalación de un cantón de limpieza funcional, pero renuncia a la base del Selur y a gran parte de las infraestructuras originales, y transforma el resto de la parcela en una zona verde, conciliando así parte de las demandas vecinales con las necesidades operativas del servicio de limpieza municipal.