A todos los efectos, sigue siéndolo Ortega Smith
La guerra interna en Vox Madrid ha saltado al pleno del Ayuntamiento de Madrid. La portavoz adjunta de Vox en el Consistorio, Arantxa Cabello, se ha reafirmado este miércoles como portavoz única y legítima de su grupo municipal, después de que el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, reconociera a Javier Ortega como portavoz del partido en la capital. Cabello ha calificado la decisión de Almeida de "cacicada" y le ha acusado de intromisión en los asuntos internos del partido. "El señor Almeida no tiene ninguna competencia para decidir quién es el portavoz de Vox. Eso lo decimos nosotros, no él. Esto es una dedocracia impropia de un alcalde que presume de demócrata", ha señalado Cabello.
La dirigente de Vox ha explicado que el partido tiene sus propios mecanismos de designación de cargos y que la dirección nacional ya ha comunicado al Ayuntamiento quién es la portavoz legítima. "Si Almeida quiere jugar a ser el rey de Madrid, que se compre un castillo. Pero que no intente decidir por nosotros", ha añadido. Almeida, por su parte, se ha limitado a defender que su obligación es reconocer al portavoz que le comunica oficialmente la dirección nacional del partido. "Yo no me meto en las peleas internas de los partidos. A mí me comunicaron que el portavoz era Javier Ortega y así lo he reconocido. Si ellos tienen sus diferencias internas, que las resuelvan entre ellos", ha zanjado el alcalde.
La disputa ha abierto una nueva grieta en Vox Madrid, justo cuando el partido se prepara para las elecciones autonómicas de 2027. Cabello ha advertido de que no piensa ceder y que se mantendrá como portavoz "pase lo que pase". De momento, el Ayuntamiento tiene dos portavoces de Vox: uno reconocido por el alcalde y otro autoproclamado por la dirigente. La confusión, servida. Las bases de Vox en Madrid están divididas. Un sector apoya a Cabello, que representa al ala más dura del partido; otro sector respalda a Ortega, más cercano a la dirección nacional. La guerra interna amenaza con desmovilizar al electorado de ultraderecha en la capital, justo cuando el partido necesita consolidarse como alternativa al PP de Ayuso. |