La Columna llevó sobre sus hombros a la Borriquilla complutense
La única Semana Santa de Interés Turístico Nacional de Madrid arrancaba este Domingo de Ramos con una jornada inolvidable en Alcalá de Henares, donde el viento no logró detener ni a la Borriquilla por la mañana ni al Despojado por la tarde. Las calles complutenses se llenaron de fieles que acompañaron con fervor estas procesiones emblemáticas, marcadas por efemérides como los diez años del nacimiento de la Hermandad de Espartales y el estreno de sede canónica.
La Santa e Insigne Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor vio salir ayer a las 10:40 horas la procesión de la Borriquilla, inaugurando el Domingo de Ramos de la Semana Santa 2026 con un ambiente festivo y devoto. Organizada por la Hermandad de la Columna en nombre de la Junta de Cofradías Penitenciales, la imagen de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén avanzó por las calles del centro histórico escoltada por cientos de fieles portando palmas y ramos de olivo, pese a las ráfagas que agitaban estandartes y túnicas.
La Agrupación Musical Jesús de Medinaceli puso la banda sonora con sones alegres, mientras el paso —engalanado con candelabros cedidos por la Cofradía del Cristo de la Esperanza y Trabajo, y exornado por D. Manuel Vaquerizo Bello— lucía radiante. Niños y jóvenes vestidos de hebreos, con palmas de dos metros, añadieron color al cortejo que congregó a miles en las aceras, culminando con la Bendición de Palmas a las 11:00 en el Palacio Arzobispal.
La Plaza de los Santos Niños se llenó a las cuatro de la tarde de un gentío expectante ante la salida de Nuestro Padre Jesús Despojado, celebrando el décimo aniversario de la Hermandad de Espartales y su nueva sede canónica. Bajo un cielo plomizo y viento frío del Henares, el paso de misterio avanzó escoltado por 150 nazarenos morados, con hachonas proyectando luz cálida sobre fachadas históricas de calles como Libreros y Santiago.
La Virgen de la Amargura, con manto azul bordado en oro, cerraba el cortejo principal, mientras la banda de cornetas interpretaba "Amargura" y "Solemnidad". Saeteros desde balcones arrancaron aplausos de más de un millar de espectadores, en un itinerario de tres horas sin incidentes.
Ambos desfiles serpenteaban por empedrados alcalaínos —plaza de Palacio, Santiago, Mayor—, con costaleros ajustando pasos ante ráfagas molestas pero sin paralizar la jornada. El viento complicó retranqueos y portar palmas, pero fuentes cofrades alabaron las "buenas salidas" y ausencia de percances, recordando la resiliencia tradicional de la Pasión complutense.
Al replegar los pasos —la Borriquilla hacia las 12:30 y el Despojado con el grito de "¡A las cruzadas!"—, quedaron contrastes imborrables: viento contra luces, alegría palmista contra recogimiento pasional. Estas procesiones únicas en Madrid por su fervor declararon el inicio de días grandes, atrayendo locales y foráneos a las calles cervantinas llenas de devoción ancestral. |