El de Alcalá reunió a miles de vecinos en la Ermita del Val
En una jornada marcada por la cultura, la música y las raíces, Alcalá de Henares ha celebrado este Lunes de Pascua en el entorno emblemático de la Ermita del Val recuperando una de sus tradiciones más queridas: el 'Hornazo Alcalaíno'. De la mano del chef Iván Plademunt, que ha elaborado personalmente los hornazos (con y sin gluten), y con la participación de los vecinos, esta fiesta histórica en la ciudad se consolida como símbolo de identidad, convivencia y patrimonio complutense.
A la cita han asistido la primera teniente de alcaldesa, Isabel Ruiz Maldonado; el concejal de Fiestas y Tradiciones Populares, Antonio Saldaña; los concejales Esther de Andrés, Víctor Cobo y Pilar Cruz, así como otros miembros de la Corporación Municipal, entidades y vecinos de la ciudad.
El chef Iván Plademunt ha destacado el valor del hornazo como "mucho más que una receta", definiéndolo como un símbolo de renovación, comunidad e identidad ligado al fin de la Cuaresma y la llegada de la primavera. Como principal novedad, ha anunciado la elaboración, por primera vez, de un hornazo sin gluten, una iniciativa que ha calificado como "una apuesta por la inclusión" para que más personas puedan disfrutar de esta tradición sin perder su esencia ni su valor cultural.
La celebración ha sido amenizada con la música y bailes de la Casa Regional Castilla-La Mancha y su grupo de baile "Quintería", el Grupo de Dulzainas de Alcalá, la Asociación Cultural "Pliego de Cordel", la Escuela de Baile Belén Rodríguez, el grupo de dulzainas del Centro de Castilla y León y el Coro y Rondalla del Henares.
Ruiz Maldonado ha asegurado que "la celebración del Hornazo en Alcalá de Henares tiene como propósito fundamental la preservación de nuestra identidad complutense. Buscamos recuperar y difundir una de nuestras tradiciones gastronómicas más arraigadas, fomentar el encuentro intergeneracional en espacios emblemáticos como la Ermita del Val y potenciar el turismo local, poniendo en valor las costumbres que hacen de Alcalá una Ciudad Patrimonio de la Humanidad, única".
Mientras tanto, el municipio de Cadalso de los Vidrios también ha celebrado su tradicional hornazo. Vecinos y visitantes se han reunido para despedir la Semana Santa en un ambiente festivo marcado por la convivencia, la naturaleza y las costumbres heredadas. El epicentro de la jornada ha sido la subida a la Peña Muñana, donde grupos de amigos y familias han disfrutado de un día de campo.
Entre ellos estaban Blanca y Nuria, que no han querido perderse la cita. "Allí subimos, te dan un vale y luego bajas y lo canjeas. Vuela, eh, vuela", contaban entre risas, reflejando el carácter dinámico y animado de la celebración.
El gran protagonista del día es el hornazo, un bollo de pan dulce que incorpora un huevo cocido en el centro, sujeto por dos tiras de masa en forma de cruz. Más allá de su sabor, este dulce es el eje de uno de los momentos más divertidos de la jornada: el ritual de cascar el huevo en la frente de algún amigo o familiar, una tradición que provoca carcajadas y marca el ritmo festivo de la tarde.
La romería del hornazo en Cadalso es mucho más que una cita gastronómica. Se trata de un evento profundamente arraigado que simboliza el reencuentro y la identidad colectiva de los cadalseños, quienes, año tras año, mantienen viva esta costumbre transmitida de generación en generación. |