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03
Abr
2026
Jueves Santo Alcalá 2026: La Cisneriana, testigo del Encuentro entre el Doctrino y su Madre PDF Imprimir E-mail
Zona Este - Sociedad Alcalá
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Foto cedida por Ayuntamiento de AlcaláLos esclavos del Medinaceli tiñen de morado las calles

La Semana Santa de Alcalá de Henares alcanzó este Jueves Santo sus jornadas más intensas con la celebración de dos de sus procesiones más destacadas: la del Cristo de los Doctrinos, a las 19:00 horas, y la de Medinaceli, a las 20:00, ambas con salida desde la calle Colegios. La procesión del Cristo de los Doctrinos partió con puntualidad desde el Aula de Música de la Universidad de Alcalá, situada frente a la Ermita de los Doctrinos, en una jornada de buen tiempo que propició una notable afluencia de público, una de las más numerosas de los últimos años.

Pero el momento que quedará grabado en la memoria de los alcalaínos se produjo poco antes de las 21:00 horas en la plaza de San Diego. Allí, el Cristo de los Doctrinos y Nuestra Señora de la Esperanza se encontraron frente a frente, con la majestuosa fachada de la Universidad Cisneriana como testigo de excepción. Los pasos se detuvieron, las bandas de música callaron, y los fieles contemplaron en silencio el instante en que el hijo y la madre se miraron antes de continuar su camino.

Justo antes de comenzar el encuentro, el obispo de Alcalá de Henares, Mons. Antonio Prieto Lucena, dirigió unas palabras a los presentes en un mensaje profundamente religioso y simbólico. Explicó el significado del acto que se estaba celebrando, subrayando que representa uno de los consuelos de Jesús en el Vía Crucis: el encuentro con su madre. Puso en valor la figura de María como origen de la vida de Cristo y como acompañamiento en el sufrimiento, señalando que los fieles participan con gozo en esta escena cargada de emoción.

También hizo referencia a la importancia histórica y devocional del Cristo de los Doctrinos, recordando que fue elaborado en el siglo XVI con una finalidad pedagógica para enseñar el catecismo, y que durante siglos ha sido una imagen a la que los estudiantes de la Universidad de Alcalá han acudido para encomendarse, especialmente en momentos clave como los exámenes. Destacó que se trata de una imagen que "ha escuchado muchas oraciones" y ha servido de consuelo a numerosas personas.

Uno de los ejes centrales de su mensaje fue la reflexión sobre el significado de la cruz. Recordó las palabras de Jesucristo en ella, especialmente el "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", para subrayar que el mensaje cristiano se basa en el perdón y en vencer el mal a través del bien. Insistió en que el odio, el egoísmo y la violencia forman parte de la condición humana, pero que el ejemplo de Cristo enseña que el amor es más fuerte que el odio y que la vida vence a la muerte. Animó a los fieles a aplicar lo que denominó la "ciencia de la cruz", una forma de vida basada en la caridad, el cuidado de los demás y la superación del individualismo

Durante siglos, la Cofradía del Santísimo Cristo Universitario de Los Doctrinos y Nuestra Señora de la Esperanza ha mantenido una estrecha relación con los estudiantes de la Universidad de Alcalá. El origen de esta devoción se remonta al siglo XVII, cuando la talla del Cristo, obra anónima de escuela castellana, se encontraba originalmente en la iglesia del Colegio de la Compañía de Jesús. Los estudiantes universitarios comenzaron a rendirle culto y a procesionar con ella como símbolo de su fe y compromiso. El nombre «Cristo de los Doctrinos» procede precisamente de esa práctica de «doctrinar», es decir, enseñar la doctrina cristiana.

El encuentro concluyó con el rezo conjunto de un Padre Nuestro al Cristo de los Doctrinos y un Ave María a la Virgen de la Esperanza. Tras el acto, gran parte del público abandonó la procesión, que prosiguió de una forma más íntima en su último tramo por el callejón de San Pedro y San Pablo, para desembocar en la calle Colegios y concluir en el Aula de Música de la Universidad. El acompañamiento musical, como es costumbre, corrió a cargo de la Banda Sinfónica Complutense.

Con este encuentro, Alcalá de Henares vivió uno de los momentos más esperados de su Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. La estampa del Cristo y la Virgen frente a la fachada de la Universidad Cisneriana quedará grabada en la memoria de quienes la presenciaron, como uno de esos instantes que justifican por sí solos una Semana Santa entera.

La Brigada Paracaidista (BRIPAC) celebró un año más su tradicional homenaje a la Semana Santa en Alcalá de Henares, realizando una solemne oración y ofrenda floral a Nuestra Señora de la Esperanza y al Cristo de los Doctrinos. Desde 2007, esta ceremonia incluye el emotivo Juramento de Silencio y el rezo de la Oración Paracaidista, símbolos del compromiso y la disciplina de la unidad militar.

El acto, que combina solemnidad y recogimiento, refuerza la conexión de los paracaidistas con las tradiciones religiosas de la ciudad, ofreciendo un momento de reflexión y respeto tanto para los militares como para los vecinos de Alcalá. Cada año, la BRIPAC se suma así a la Semana Santa complutense, demostrando que la fe y el sacrificio pueden ir de la mano.

Al caer la tarde, las calles de Alcalá se tiñeron de morado y los tambores empezaron a redoblar para recibir la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli desde el Colegio de Málaga (Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula), actual facultad de Filosofía y Letras. La cofradía, fundada en 1955 y compuesta por unos 900 hermanos —aunque llegó a tener cerca de 1.600 esclavos—, es la más numerosa de la Semana Santa alcalaína y mantiene viva la tradición de ser la primera hermandad con agrupación musical propia.

Los nazarenos visten hábito morado con cíngulo amarillo de cuello y cintura, antifaz morado y guantes blancos, creando una estampa solemne que combina historia, devoción y emoción en cada paso del recorrido. Escoltado por miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, el trono del Cristo avanzó lentamente por las calles del casco histórico, entre aplausos y muestras de recogimiento de los fieles.

El paso de palio de María Santísima de la Trinidad fue escoltado por un pelotón de veteranos paracaidistas, que portaban el guion de la Batería de Servicios del Grupo de Artillería de Campaña Paracaidista (GACAPAC VI) de la Brigada Paracaidista, acuartelada en Paracuellos. La imponente Agrupación Musical Jesús de Medinaceli de Alcalá de Henares cerró el cortejo, demostrando una vez más por qué es considerada una de las mejores bandas de la Semana Santa complutense

El recorrido partió del Colegio de Málaga, donde una multitud acompañaba a los pasos. La procesión enfiló la calle Colegios para virar al callejón de San Pedro y San Pablo, llegando a uno de sus trayectos más bellos: la plaza de San Diego, con la fachada de la Universidad Cisneriana como espectadora de lujo. Desde allí, por Azucena y Puerta de Mártires, enfiló Libreros, donde se produjo una ofrenda floral de la Hermandad de La Soledad y el Sagrado Descendimiento. Luego, por Nebrija, regresó a Santiago e Imagen, donde la Hermandad de la Columna realizó su tradicional ofrenda. El tramo final discurrió por la calle Mayor, Santos Niños, Escritorios y Santa Úrsula, hasta que Nuestro Señor volvió a descansar en su Colegio de Málaga.

Presidió la procesión el obispo de Alcalá, Monseñor Antonio Prieto Lucena, que rezó un Padre Nuestro junto con los hermanos del paso antes de su salida. Entre las autoridades civiles se encontraban el tercer teniente de alcaldesa, Gustavo Severién; la cuarta teniente de alcaldesa, Cristina Alcañiz; la concejal de Seguridad, Orlena de Miguel; el edil de Cultura, Santiago Alonso; la titular de Familia y Juventud, Pilar Cruz; el portavoz socialista, Javier Rodríguez Palacios; y los concejales María Aranguren, Enrique Nogués, Miguel Castillejo, Rosa Gorgues y Nicolás Rodríguez, además del ex alcalde Bartolomé González y los representantes de las Cofradías Penitenciales de Alcalá encabezados por su presidente, Gregorio Manzanares.

Como ocurre cada Semana Santa, con la salvedad de 2024, donde la lluvia empañó el Jueves Santo, las ganas de Alcalá de Henares por vivir su Semana de Pasión se notan en la calle. Cada vez hay más público en las procesiones, y este año no fue una excepción. La ciudad se volcó con Medinaceli, demostrando que la tradición cofrade complutense, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, está más viva que nunca. Con la mirada puesta en el Viernes Santo, donde se espera que el tiempo mejore si cabe, Alcalá se prepara para recibir a millares de personas que llenarán de nuevo las calles de la ciudad. La procesión de Medinaceli, con sus 900 hermanos, su agrupación musical y su devoción popular, es el mejor preludio para los días grandes de la Pasión.

 

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