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03
Abr
2026
Jueves Santo Madrid 2026: Jesús el Pobre y La Macarena llenan las calles PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por Ayuntamiento de MadridEl Divino Cautivo visitó el Hospital de La Princesa

El Jueves Santo en Madrid dejó imágenes para el recuerdo, con varias de las procesiones más esperadas del calendario cofrade capitalino. La ciudad se volcó con sus titulares en una jornada que comenzó con la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno 'El Pobre' desde la iglesia de San Pedro el Viejo y que se prolongó hasta bien entrada la madrugada.

Sobre las 17:00 horas, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno 'El Pobre' inició su salida procesional desde la iglesia de San Pedro el Viejo, marcando uno de los momentos más esperados de la Semana Santa en Madrid. Como es tradición, la complejidad de la maniobra volvió a ser protagonista en los primeros instantes. Debido a las reducidas dimensiones de la puerta del templo, los anderos se vieron obligados a bajar la imagen y portarla a pulso hasta lograr su salida completa, en un esfuerzo que fue seguido con emoción por los asistentes.

El paso, de grandes dimensiones, avanzó posteriormente por las estrechas calles del centro histórico, donde cada giro exige precisión y coordinación. Un total de 48 anderos, junto a 15 reservas, fueron los encargados de portar la imagen durante el recorrido de aproximadamente siete horas. La Hermandad, compuesta por cerca de 1.400 hermanos, protagonizó así una de las procesiones más multitudinarias del centro de la capital.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado del delegado de Políticas de Vivienda, Álvaro González; la concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo; y el concejal de Centro, Carlos Segura, participó en la procesión, que contó con la interpretación de una saeta a cargo de Ismael de la Rosa desde el balcón de la Casa de la Villa.

La procesión culminó pasada la medianoche con uno de sus momentos más esperados y emotivos: el encuentro entre Nuestro Padre Jesús Nazareno 'El Pobre' y María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad en la plaza de la iglesia de San Pedro el Viejo. Tras cerca de siete horas de recorrido por el centro histórico, ambas imágenes se reunieron ante la expectación de numerosos fieles, en una escena cargada de simbolismo.

El momento culminante llegó cuando los anderos del paso de la Virgen del Dulce Nombre inclinaron la imagen en señal de reverencia hacia Jesús 'El Pobre'. Este gesto, ejecutado con gran precisión y esfuerzo, desató la emoción entre los presentes, que acompañaron la escena con aplausos y recogimiento. El encuentro representó uno de los instantes más significativos de la procesión, poniendo en valor la tradición y la devoción de una hermandad que custodia una de las imágenes más antiguas de Madrid, atribuida a un autor anónimo del siglo XVIII y documentada en la parroquia desde 1756.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, asistió a la procesión de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, con salida y llegada en la colegiata de Nuestra Señora del Buen Consejo y San Isidro. Fundada por cofrades sevillanos residentes en Madrid, esta hermandad mantiene una estrecha vinculación con la tradición andaluza.

A lo largo de su recorrido, se interpretaron dos saetas: la primera, a cargo de Saray Muñoz, desde el Hotel Moderno; y la segunda, de Ismael de la Rosa, desde el balcón de la Real Casa de Correos. La procesión realizó su estación de penitencia en el convento de las Carboneras, en un emotivo acto que reforzó el vínculo de la hermandad con la ciudad.

Otra de las citas destacadas del Jueves Santo fue la estación de penitencia del Divino Cautivo, que realizó una histórica visita al Hospital Universitario de la Princesa. La imagen, una joya del imaginero Mariano Benlliure, permanece guardada durante todo el año en el Colegio Calasancio y solo puede verse en Semana Santa. Su salida, que partió a las 18:30 horas desde el barrio de Salamanca, recorrió las calles José Ortega y Gasset, Conde de Peñalver, Juan Bravo y Príncipe de Vergara, entre otras.

Con estas procesiones, Madrid vivió un Jueves Santo de intensa devoción, en el que la tradición, el esfuerzo de los anderos y la emoción de los encuentros se dieron la mano. La ciudad se volcó con sus titulares, demostrando que la Semana Santa madrileña está más viva que nunca.

 

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