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05
Abr
2026
Muere el periodista Diego Carcedo a los 86 años PDF Imprimir E-mail
Otras Noticias - Madrid
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Foto cedida por APMCorresponsal de guerra, informó de la Guerra de Vietnam y la Revolución de los Claveles

El periodismo español ha perdido este domingo a uno de sus grandes referentes. Diego Carcedo, nacido en Cangas de Onís (Asturias) el 24 de marzo de 1940, ha fallecido en Madrid a los 86 años, según ha confirmado la Asociación de Periodistas Europeos (APE), organización que presidía. Su figura queda ligada para siempre a la historia de RTVE, a la crónica de los grandes acontecimientos del siglo XX y a la defensa de la memoria histórica.

Carcedo no fue un periodista de despacho. Fue un reportero de guerra de los de antes, de los que se tiraban al lodo para contar lo que estaba pasando. Su carrera como enviado especial comenzó en 1974 en el mítico programa de TVE Los reporteros, junto a figuras como Miguel de la Quadra-Salcedo, Javier Basilio o Jesús González Green. Desde allí, cubrió algunos de los episodios más decisivos y dolorosos del siglo XX:

· La guerra de Vietnam, donde fue testigo de la caída de Saigón en 1975 y fue uno de los últimos periodistas en salir del país. La experiencia le marcó para siempre: «Desde que estuve allí no he recuperado bien el sueño», confesó en alguna ocasión.

· La Revolución de los Claveles en Portugal (1974), un acontecimiento que cubrió con una mirada única, al ser testigo del fin de la dictadura en el país vecino.

· La "guerra del fútbol" entre Honduras y El Salvador (1969), un conflicto real y sangriento que estalló tras un partido de clasificación para el Mundial.

· El golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende, que supuso el inicio de la dictadura de Pinochet.

· Los terremotos de Managua, Perú, Sicilia e Irán, desastres naturales que también merecieron su mirada comprometida.

· El inicio del conflicto centroamericano y las guerras de Oriente Próximo, donde demostró su capacidad para moverse en las zonas más calientes del planeta.

Carcedo inició su trayectoria profesional en la prensa escrita, en el diario ovetense La Nueva España (1965-1968), pero pronto encontró en la radio y la televisión públicas el espacio donde desarrollar su vocación. En 1978 fue nombrado corresponsal de TVE en Portugal, donde cubrió la transición democrática del país vecino. En 1984 pasó a ser jefe de la corresponsalía de TVE en Estados Unidos, con sede en Nueva York, aunque fue destituido junto a otros siete corresponsales por la entonces directora general de RTVE, Pilar Miró. Tras su cese, pidió la excedencia y trabajó como delegado de la agencia EFE en Nueva York, como corresponsal para el semanario El Independiente y como colaborador de varias cadenas de televisión estadounidenses.

A lo largo de su carrera en RTVE, Carcedo desempeñó múltiples responsabilidades de alto nivel: fue director de los Servicios Informativos de TVE (1989-1990), director gerente de Relaciones Internacionales de RTVE y director de Radio Nacional de España (1991-1996). Además, fue miembro del consejo de administración de RTVE entre 1996 y 2007, a propuesta del PSOE y dentro del cupo del Senado. En 2018 presidió el Comité de Expertos para proponer los miembros del consejo de administración de la Corporación, y también optó a presidir la Academia de Televisión.

Más allá de su faceta como periodista, Carcedo fue un historiador vocacional, especialmente comprometido con la memoria del Holocausto y con el papel que jugaron los españoles en aquellos años oscuros. Escribió varios libros que se convirtieron en referentes, entre ellos:

· 'Fusiles y claveles' (1999) , su testimonio personal sobre el fin de la dictadura en Portugal, un país que cubrió como corresponsal en los años decisivos de la transición.

· 'Un español frente al Holocausto' (2000) , sobre la gesta del diplomático Ángel Sanz Briz, el "Schindler español" que salvó a miles de judíos en Hungría.

· 'Entre bestias y héroes' (2011) , galardonado con el Premio Espasa de Ensayo, donde investigó la labor de los españoles que plantaron cara al nazismo y ayudaron a los judíos a escapar del horror. En sus obras, Carcedo desmontó la idea de que el régimen franquista ayudó activamente a las víctimas del Holocausto, reivindicando la labor de diplomáticos y particulares que arriesgaron sus vidas por salvar a otros.

· 'El "Schindler" de la Guerra Civil' , sobre la historia de Gilberto Bosques, el cónsul mexicano que salvó a miles de republicanos españoles tras la Guerra Civil.

Carcedo nunca olvidó sus raíces. En febrero de 2020, su concejo natal, Cangas de Onís, le nombró Hijo Predilecto en un emotivo acto en el que el Padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, destacó que "hay palabras que matan y otras que salvan vidas, y las de Diego suelen ser de las segundas". El sacerdote recordó que Carcedo fue de los primeros en apoyar su labor con los más necesitados, demostrando que su compromiso social iba más allá de la profesión.

Entre octubre de 2006 y 2010 fue presidente internacional de la Asociación de Periodistas Europeos (APE), y desde 2007 presidía la sección española de esta organización. Bajo su liderazgo, la APE se consolidó como un referente en la defensa de los valores periodísticos y la integración europea. Carcedo fue un firme defensor del papel de la información como pilar de la democracia y de la necesidad de un periodismo riguroso, independiente y comprometido con la verdad.

Casado con la también reconocida periodista y presentadora de TVE Cristina García Ramos, Carcedo deja un legado imborrable en el periodismo español. La Asociación de la Prensa de Oviedo y el Colegio Profesional de Periodistas de Asturias han lamentado su pérdida, recordándolo como "una de las figuras más destacadas del periodismo español, testigo y relator de los acontecimientos nacionales e internacionales más importantes del siglo XX". El periodista Carlos Franganillo lo definió como "historia del periodismo español y ejemplo de pasión y curiosidad".

La capilla ardiente se instalará en el Tanatorio de Majadahonda (Madrid) y estará abierta de 12:00 a 20:00 horas. Con su partida, el periodismo español pierde a uno de sus últimos grandes reporteros, de esos que contaban el mundo desde la trinchera, con una máquina de escribir en una mano y la verdad en la otra. Como él mismo decía, "el periodismo es un oficio que se aprende en la calle, y en la calle se queda". Diego Carcedo se ha ido, pero su legado permanece en las redacciones, en los libros y en la memoria de quienes creen que informar es la forma más noble de servir a la sociedad. Descanse en paz.

 

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