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Jesús de la Cruz tomó posesión como nuevo párroco de San Juan Evangelista y Javier Ortega hizo lo propio en Santa Mónica
Si el de la semana pasada fue intenso en Torrejón, este fin de semana no se ha quedado atrás. Rivas y la localidad torrejonera han vivido un curioso intercambio de párrocos que ha sido el gran protagonista de los últimos días en las dos localidades. Cuatro ceremonias, dos en Rivas y otras dos en Torrejón, han llenado de actividad la vida religiosa para completar una transición exprés.
El cambio comenzaba en la tarde del jueves, cuando Rivas organizaba un acto de despedida para Jesús de la Cruz, párroco de la iglesia de Santa Mónica durante los últimos 22 años, los mismos que tiene el templo. Si bien el 6 de septiembre se celebró la misa de acción de gracias, no fue hasta este jueves cuando la localidad organizó un acto laico para despedir a un cura que también ha sido parte de la sociedad ripense. Como muestra, la imagen que presentaba el salón: representantes de partidos de derechas como el PP y Vox ocupaban la sala, pero también lo hacían miembros del equipo de gobierno, incluyendo los dos últimos alcaldes de la localidad, Pedro del Cura y Aída Castillejo.
Durante el homenaje, el consistorio ha agradecido su labor como "unión, cobijo y ayuda" para los ripenses, y ha destacado su cercanía y dedicación durante más de dos décadas. Jesús de la Cruz deja la parroquia en el marco del intercambio de curas que se está produciendo en la diócesis, y su marcha ha generado una profunda emoción entre los fieles y vecinos de Rivas. El Ayuntamiento ha querido así reconocer públicamente su trayectoria y su papel en la vida social y comunitaria del municipio.
El acto, celebrado en la sala Pedro Zerolo, se ha convertido en una muestra de cariño y gratitud hacia el párroco, que ha sido despedido con aplausos y muestras de afecto. "Te vamos a echar mucho de menos", ha sido el mensaje que ha resonado en el homenaje, en el que también se ha destacado su papel como punto de encuentro y apoyo para muchas familias. Con esta despedida, Rivas cierra una etapa de más de dos décadas en las que Jesús de la Cruz ha sido una figura central en la vida parroquial y comunitaria de la ciudad.
Y si Rivas se despedía de su párroco el jueves, el viernes le tocaba el turno a Torrejón. La iglesia de San Juan Evangelista vivía una emotiva misa de despedida de quien ha sido su director espiritual durante los últimos siete años. Javier Ortega se despedía de la localidad siendo protagonista de una ceremonia que reunió a prácticamente todo el tejido religioso de la parroquia: las hermandades, los grupos, los catequistas y, por supuesto, los feligreses abarrotaron la iglesia de la plaza a pesar del intenso calor que hacía en su interior.
Y no fue una misa al uso. Todo el tejido musical religioso se dio cita en un abarrotado coro en el que se escucharon las voces de la Coral Polifónica, el coro de familias, el coro rociero y los acordes del órgano y la Capilla Musical El Exilio. Ellos sirvieron de hilo conductor de una larga ceremonia que se prolongó durante hora y cuarto y que también sirvió para entregar regalos. El alcalde, en nombre de Torrejón, le regalaba una placa para que no se olvide de la localidad, mientras que la parroquia le entregaba un cáliz y una patena que don Javier no dudó en estrenar minutos después. Y hablando de estrenos, el sacerdote también aprovechó para lucir la casulla que le había regalado la Hermandad del Carmen una semana antes.
En su homilía de despedida, Ortega quiso hablar sobre la unidad, pues no en vano ha sido durante su estancia en Torrejón cuando se han superado las rencillas internas y externas que impedían que el tejido religioso torrejonero remase en una misma dirección. Ortega pedía que ese espíritu de concordia continúe, simbolizado en una misa en la que de una forma u otra estuvieron presentes todas las advocaciones marianas de la parroquia. La Virgen del Carmen y la Virgen de la Soledad, desde sus hornacinas, observaron una ceremonia que terminaba con una ofrenda floral a la Virgen del Rosario mientras sonaba la Salve de la Hermandad del Rocío de Almonte.
Y si el viernes terminaba por todo lo alto, el sábado no se quedaba atrás. Torrejón se vestía de gala para recibir a Jesús de la Cruz en una misa solemne en la que tomaba posesión de la parroquia. Si la del viernes había sido una misa emotiva con un toque de nostalgia, la del sábado fue mucho más solemne, dándole importancia a una liturgia entre lo profano y lo divino. Y es que la toma de posesión de una parroquia no deja de ser un acto administrativo que, en el marco de la religión, se convierte en un ritual.
La tarde comenzaba con la lectura de la Orden firmada por el obispo que convertía a Jesús de la Cruz en el nuevo párroco de San Juan Evangelista. Y continuaba con la toma de posesión simbólica de los distintos elementos que componen la dirección espiritual parroquial. De la Cruz, en una ceremonia presidida por el vicario episcopal, recibía el Evangelio, la sede, la pila bautismal, el confesionario y la llave del Sagrario en una larga Misa de casi dos horas.
Si la del viernes fue una misa puramente torrejonera, la del sábado empezó ya a mostrar la transición que se iba a completar en la mañana del domingo. Vecinos de la Santa Mónica de Rivas y representantes de su Ayuntamiento se acercaron hasta la parroquia de la plaza de Torrejón para asistir al último día de quien ha sido su párroco durante los últimos 22 años. Los ripenses le dedicaban unas palabras de despedida, además de anunciar el recibimiento que Javier Ortega viviría pocas horas después.
Junto a la representación ripense, la feligresía torrejonera también fue protagonista. En las ofrendas se le entregaron elementos representativos de las cinco hermandades que componen el tejido religioso de San Juan Evangelista, un mundo completamente nuevo para De la Cruz, pues, aunque son los encargados de organizar la romería del Cristo de Rivas, no hay ninguna hermandad constituida formalmente en la parroquia de Santa Mónica.
La última diferencia entre las dos misas estuvo en el coro. Si la del viernes permitió disfrutar de un remix de los coros que componen la vida litúrgica torrejonera, la del sábado tuvo un estilo mucho más solemne, representado por la voz del Ensemble Coral. El alcalde también tuvo palabras de bienvenida para el nuevo párroco, advirtiéndole de que llegaba a una parroquia peculiar, en una ciudad peculiar y con un ayuntamiento peculiar. Y para terminar, el final que no ocurrió el día anterior. Ambas misas hay que entenderlas en conjunto, por eso el cierre de la transición en Torrejón no podía ser otro que la Salve dedicada a la Virgen del Rosario en una iglesia abarrotada, después de que el nuevo párroco deposítase una corona de flores junto a su hornacina.
Sin tiempo para reponerse, la comunidad torrejonera, con su alcalde a la cabeza, se trasladaba al día siguiente hasta Santa Mónica para asistir a la toma de posesión de Javier Ortega como nuevo párroco, una ceremonia casi calcada a la del día anterior aunque con otro protagonista, que servía para cerrar una curiosa transición que ha hermanado durante un fin de semana a las ciudades de Torrejón y Rivas.