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La procesión se celebraba pocas horas después del Cambio de Varas
Este fin de semana no ha sido tranquilo para el tejido religioso torrejonero, pues los preparativos de la marcha de Don Javier han monopolizado los actos. Sin embargo, si hay una hermandad que ha vivido intensamente los últimos días, esa es sin duda la de la Vera Cruz, que celebraba una Exaltación de la Cruz en la que además se produjo el traspaso de poder entre la junta directiva saliente y la entrante tras las elecciones celebradas en mayo. Pero el día grande sería el domingo, donde una calurosa procesión inauguraba el curso religioso con, como en años anteriores, un evidente regusto a Semana Santa. Las revirás, las levantás y la música procesional volvieron a llenar las calles en un desfile que dejaba cuatro encuentros y un reparto de flores al más puro estilo San Cayetano.
Pero la Exaltación de la Cruz comenzaba antes. En concreto, el jueves, cuando los hermanos de la Vera Cruz se reunían para celebrar el primer día del triduo en honor al Cristo de la Vera Cruz. Una celebración que terminaría el sábado con una ceremonia muy cargada. Y es que el tercer día del triduo se celebró el recibimiento a los nuevos hermanos, además de la ceremonia del cambio de varas, en la que la junta salida de las elecciones de mayo tomaba posesión de su cargo con Sergio Navarro al frente.
El nuevo presidente tardaba muy pocos minutos en estrenarse en la misma ceremonia, pues terminada la Eucaristía, se procedía a la entrega de medallas a los nuevos hermanos. Una veintena de torrejoneros que han decidido dar el paso para convertirse en los pies del Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de la Soledad.
Sin embargo, el día grande iba a ser el siguiente. El domingo, a eso de las 10:30 de la mañana, comenzaba una misa solemne dedicada a los titulares de la Hermandad, que, como el resto de ceremonias del triduo estuvo presidida por ambas imágenes. Y no fue una misa al uso, pues el otro gran asunto que tiene revolucionada a la comunidad religiosa hizo acto de presencia. Don Javier Ortega concelebraba junto al capellán de la Hermandad, el Padre Teo, la que será su última gran celebración antes de poner rumbo a Rivas. Precisamente, el Presidente de la Vera Cruz se acordó del sacerdote, dedicándole una despedida que precede a la de este viernes.
Terminada la misa comenzaba la procesión, que llevaba a los anderos de la Vera Cruz por un camino ya conocido: calle Curas, Ronda de Saliente, Cruz y Libertad, en un largo viaje de casi dos horas. En el último tramo, mientras el Cristo continuaba su viaje hasta la plaza, las anderas de la Soledad abandonaban la comitiva para acercarse a su imagen titular.
Y es que si por algo se caracteriza esta procesión es por el encuentro entre los dos titulares en plena Plaza Mayor, acompañados por la Hermandad del Rocío. No es el único encuentro que viven la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Vera Cruz a lo largo del año, pero sí es el único con un tono festivo, pues el otro se produce en plena noche del Miércoles Santo como cierre de la estación de penitencia de los hermanos.
Por eso, esta de septiembre es una procesión muy distinta a las habituales para una hermandad de penitencia como la Vera Cruz. Los anderos abandonan el capirote negro o morado para llevar traje y la cara descubierta; y las manolas que les acompañan destierran la mantilla negra para lucir una blanca. Manolas, por cierto, bastante más numerosas que en anteriores procesiones, tal vez porque 24 horas antes la Hermandad del Rosario había celebrado un taller de mantillas. Pero volviendo a la Vera Cruz, esta gran procesión festiva, está cargada de momentos, sobre todo a partir del encuentro, ya que, como si de una película se tratase, todo ocurre en una perfecta secuencia.
Tras abandonar la comitiva principal, las hermanas entran en una iglesia vacía solitaria. O eso es lo que ocurría hasta hace pocos años, pues los torrejoneros han descubierto el viaje a solas de la Virgen de la Soledad en esta procesión, y cada vez son más los que se acercan a vivir una imagen muy distinta a las habituales: La Virgen recorre el crucero central y la nave lateral en una iglesia vacía en la que la titular es solo para las hermanas.
Tras salir de la iglesia, la Virgen inicia un corto camino hasta la plaza, donde se encontrará con el Cristo de la Vera Cruz. Y aquí llegaba la primera novedad de este 2026, pues en lugar de reunirse junto a la fachada del Ayuntamiento y avanzar hasta el coro del Rocío situado en el centro de la plaza, las dos imágenes celebraron un primer encuentro que terminaba postrándose la Virgen a los pies del Crucificado.
El encuentro continuaba ya para entrar en el interior de la plaza y acercarse hasta los rocieros, que les esperaban en el centro de la Plaza Mayor para celebrar el segundo encuentro de la mañana. Así, la Hermandad del Rocío dedicaba una sevillana a cada una de las imágenes en un impresionante momento celebrado bajo el sol de la mañana.
Y justo después, otra novedad. El coro rociero siguió cantando la sevillana conjunta dedicada a ambas imágenes mientras el Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de la Soledad iniciaban su camino hacia la calle Hospital. Terminada la sevillana, y ya con las dos tallas a las puertas de la iglesia, le tocaba el turno a la Banda de Música, que era la encargada de poner sintonía al tercer encuentro, en el que ambas imágenes se situaban mirándose frente a frente para entrar juntas dentro de la San Juan Evangelista. Y como no hay tres sin cuatro, tras separarse en el crucero central y dejar entrar a todos los que les habían acompañado, las imágenes iniciaban un último viaje por las naves laterales que les llevaba hasta los mismísimos pies del altar, donde se celebraría el último encuentro.
Pero la procesión no había terminado. Tras las palabras del presidente, que aprovechó para despedirse de Don Javier, llegaba otra novedad inspirada en la procesión más icónica de las verbenas de Madrid. Como si la San Juan Evangelista se hubiese convertido en la parroquia de San Cayetano, la Hermandad repartió los claveles y rosas que habían adornado el paso del Cristo de la Vera Cruz en un reparto bastante más ordenado que el que caracteriza a la procesión de la capital. Y así, con reparto de flores y las imágenes presidiendo el altar mayor, la Hermandad de la Vera Cruz despedía una Exaltación de la Cruz que abre el calendario religioso torrejonero y cierra el paso por la localidad de Don Javier Ortega.