Operaban en casas de apuestas, estancos y restaurantes
La Policía Nacional ha detenido a tres hombres de nacionalidad rumana como presuntos responsables de una cadena de 18 robos con fuerza cometidos en establecimientos de diversa naturaleza —salones de juego, estancos, farmacias, locales de hostelería y negocios de compraventa de productos electrónicos— en municipios del sur y este de la Comunidad de Madrid, entre ellos Parla, Leganés, Móstoles, Alcalá de Henares, Getafe, Torrejón de Ardoz y Pinto.
La investigación se remonta a septiembre de 2024, cuando se detectó el primero de los robos en un salón de juego de Parla, cometido mediante la técnica del butrón: perforaciones en techos, suelos o paredes con herramientas eléctricas y maquinaria pesada, en lugar de utilizar puertas o accesos convencionales. Los denominados butroneros son delincuentes especializados en este método, que seleccionan inmuebles con puntos vulnerables (trasteros, garajes o locales colindantes) desde los que abren paso hasta el objetivo. La ejecución suele producirse de madrugada, tras una planificación previa que incluye el estudio del entorno, los tiempos de intervención y las vías de huida.
Con el avance de las pesquisas, los investigadores detectaron una reiteración de hechos con un modus operandi coincidente, lo que permitió vincular los distintos robos a un mismo grupo. Los autores actuaban con el rostro completamente cubierto y seleccionaban objetivos con presencia de efectivo o mercancía de valor, lo que denota cierta especialización y labores de inteligencia previas.
Tras varias semanas de seguimientos y vigilancias, los tres sospechosos fueron localizados y detenidos en Parla y Fuenlabrada los días 9 y 10 de marzo. A los arrestados se les imputan 18 delitos de robo con fuerza y uno de pertenencia a grupo criminal, y ya han sido puestos a disposición judicial. Según fuentes jurídicas, los detenidos podrían enfrentarse a penas de entre tres y seis años de prisión por cada delito de robo con fuerza, agravado por el uso de butrón y la reiteración, más la pena correspondiente por pertenencia a grupo criminal (entre uno y cuatro años). La eventual condena podría alcanzar fácilmente la decena de años de prisión. |