La lluvia, que comenzó a caer justo en el chupinazo, convirtió el cuarto encierro del ciclo en el más peligroso hasta la fecha
Los tres primeros encierros de San Sebastián de los Reyes habían sido rápidos y limpios. El cuarto, sin embargo, dejó una imagen completamente distinta. La lluvia comenzó a caer justo en el chupinazo y convirtió la carrera en un desafío mucho más peligroso que los de días anteriores.
La manada, que no tardó en romperse por culpa de los resbalones, permitió lucirse a los que desafiaron al agua: unos 1.500 corredores que, a pesar del riesgo que perlaba el suelo, corrieron junto a los toros. Pero lo peor iba a llegar al final. Justo en la puerta de la Plaza se produjo una montonera de corredores que los toros y cabestros esquivaron para cerrar un encierro que, a pesar de todo, fue muy rápido: 1 minuto y 48 segundos.
El balance sanitario, a pesar del riesgo y las inclemencias, fue de tan solo nueve asistencias leves por caídas. La más grave fue una contusión en el hombro. El quinto encierro de las fiestas se correrá mañana viernes a las 11:00 horas con los toros de la ganadería La Castilleja. San Sebastián de los Reyes sigue sumando carreras a un ciclo que, por ahora, está transcurriendo con buen ritmo y sin incidentes graves. |