Según la Asociación de Vecinos, sólo quedan tres en pie
La exposición de arte urbano de estatuas de ovejas churras en tamaño real instalada en la calle Madrid de Colmenar Viejo ha sido vandalizada. De las 19 ovejas que formaban parte de la muestra, solo tres se mantienen en su emplazamiento original. El resto han sido destruidas, dañadas o incluso robadas, según ha denunciado la Asociación Vecinos por Colmenar Viejo. El presidente de la asociación, Daniel Borona, ha lamentado que esta iniciativa cultural y participativa haya sido arrasada por lo que considera "una combinación inaceptable" de vandalismo reiterado y falta de medidas eficaces de protección. Borona ha calificado lo ocurrido como "un fracaso colectivo en la defensa de un bien común".
La asociación vecinal no solo ha condenado los actos vandálicos, sino que ha señalado la falta de medidas para el cuidado y protección de las esculturas. Borona ha recordado que en julio de 2025, apenas 24 horas después de la instalación de la exposición, el Ayuntamiento ya denunció los primeros actos vandálicos.
Por ello, han reclamado "claridad y transparencia" sobre las actuaciones realizadas desde entonces: si se han interpuesto las correspondientes denuncias, qué seguimiento se ha hecho de las mismas y si existe alguna investigación en curso para identificar a los responsables. También han pedido al Ayuntamiento que aclare si van a restaurar las ovejas dañadas y si existe un plan real para recuperar la exposición.
Desde el Consistorio han recordado que la exposición urbana de las ovejas churras nació como un proyecto que unía tradición, cultura y creatividad contemporánea. Las estatuas se crearon a través de un concurso abierto a artistas y ciudadanos, que presentaron propuestas para transformar un símbolo de la identidad del municipio en una muestra de arte accesible en la calle.
El Gobierno local ha denunciado la vandalización calificando los actos de "incivismo grave, de desprecio absoluto por el patrimonio común, y una falta de respeto a todo el pueblo". Han lamentado que se esté menospreciando el esfuerzo de los artistas, la implicación de la organización y la ilusión de quienes veían en esta exposición una forma distinta de vivir el espacio urbano.
El Ayuntamiento ha hecho un llamamiento a la conciencia colectiva: "Cuando no se cuidan los símbolos y los espacios comunes, se termina perdiendo la identidad, la dignidad y el futuro". Han afirmado que ya están trabajando para "volver a ofrecer esta exposición y devolverla al pueblo colmenareño". Y han reconocido que tienen un enfado legítimo: "Cuando se tolera el vandalismo, se empobrece el municipio; cuando se roba cultura, se empobrece la convivencia".
La exposición de las ovejas churras, un homenaje a la raza autóctona más emblemática de la sierra de Madrid, se ha convertido así en un símbolo también de la vulnerabilidad del patrimonio ciudadano. Queda por ver si las 16 ovejas supervivientes (o sus restos) podrán restaurarse, o si la iniciativa quedará arrasada por el vandalismo.
La exposición de ovejas churras en tamaño real instalada en la calle Madrid de Colmenar Viejo no era una muestra efímera más. Era un proyecto inspirado en la Cow Parade, diseñado para permanecer en el espacio público como parte del mobiliario urbano y del patrimonio cultural del municipio. Pero también era algo más: un homenaje a la raza autóctona colmenareña, una de las más amenazadas de la Comunidad de Madrid, con menos de 7.000 ejemplares en toda la región .
El proyecto 'Pinta una Churra' nació en septiembre de 2024, pero adquirió un significado especial tras el devastador incendio que arrasó cerca de 2.000 hectáreas entre Tres Cantos, Alcobendas y Colmenar Viejo en agosto de 2025 . En aquel fuego, que se propagó con rachas de viento de más de 80 kilómetros por hora, murieron 170 ovejas y casi una veintena de caballos .
El pastor Daniel Santos, que perdió 166 de sus 312 ovejas, relató a la prensa aquellos momentos: "Se quemaron las que vivían más cerca de las urbanizaciones. Las que sobrevivieron quedaron en estado de shock, traumatizadas" . Algunas, aún quemadas y con vida, tuvieron que ser sacrificadas por veterinarios voluntarios .
Dos meses después del incendio, en octubre de 2025, la Comunidad de Madrid entregó a Daniel 21 ejemplares de oveja colmenareña (20 hembras y un semental) procedentes del IMIDRA para empezar a repoblar su rebaño . El consejero Carlos Novillo destacó entonces que el pastoreo extensivo es una "garantía" para prevenir futuros incendios, ya que estas ovejas contribuyen a la limpieza del monte .
Paralelamente, la exposición 'Pinta una Churra' se había instalado en la calle Madrid. Pero el destino de las ovejas de mentira no fue menos trágico que el de las de verdad. La cronología de los hechos evidencia un deterioro progresivo y un abandono institucional.
Cronología del desastre: nueve meses de vandalismo continuado
Septiembre de 2024: Nace "Pinta una Churra"
La Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Colmenar Viejo impulsa la exposición. Se instalan 19 esculturas de ovejas de tamaño real en la calle Madrid, decoradas por artistas y vecinos. El proyecto está concebido para permanecer en el espacio público de forma indefinida.
Julio de 2025: primeros golpes a las 24 horas
Apenas un día después de su instalación, la exposición sufre sus primeros ataques. Según los medios, en la madrugada del 4 de julio se producen los primeros actos vandálicos. Una oveja es robada por completo. Otra es arrancada de su base de hormigón. Varias figuras aparecen con roturas y pintadas. El Ayuntamiento presenta una denuncia.
Agosto de 2025: el incendio que lo cambió todo
Mientras las esculturas ya muestran signos de deterioro, el incendio arrasa la comarca. Mueren 170 ovejas de verdad. La exposición, que hasta entonces era una mera atracción turística, se convierte en un símbolo: las ovejas de mentira representan ahora a las que ya no están.
Enero de 2026: deterioro y abandono generalizado
Seis meses después del incendio y cuatro después de los primeros actos vandálicos, la situación de la exposición es ya "deplorable". Al menos cinco ovejas han desaparecido. El resto presenta daños visibles, pintura desgastada y signos de abandono. Vecinos y medios comienzan a señalar la falta de mantenimiento y la ausencia de medidas de protección. El Ayuntamiento no hace declaraciones públicas.
Abril de 2026: el estado final y la indignación vecinal
La Asociación Vecinos por Colmenar Viejo lanza una denuncia pública. De las 19 ovejas originales, solo tres permanecen en pie. El resto han sido destruidas, dañadas, retiradas o robadas. El presidente de la asociación, Daniel Borona, califica la situación como "un fracaso colectivo en la defensa de un bien común", resultado de una "combinación inaceptable de vandalismo reiterado y falta de medidas eficaces de protección".
Los vecinos exigen al Ayuntamiento sanciones para los responsables, un plan de restauración de las piezas dañadas, medidas de prevención para el futuro y transparencia sobre las investigaciones. El Ayuntamiento responde calificando los hechos de "incivismo grave" y anuncia que está trabajando para "devolver la exposición al pueblo colmenareño". No se concretan plazos ni partidas presupuestarias. |