Piden penas de entre ocho y diez años de cárcel
La Audiencia Provincial de Madrid sienta esta semana en el banquillo a seis presuntos integrantes de una banda especializada en el robo de vehículos de alta gama y en asaltos a establecimientos comerciales. Los hechos se remontan a comienzos de 2022, cuando la región sufrió una oleada de este tipo de delitos. El juicio estaba previsto para este lunes, pero finalmente arrancará mañana. La causa: uno de los acusados ha recibido asistencia hospitalaria, lo que ha obligado a suspender la sesión de hoy. Durante las cuestiones previas, las partes han solicitado al tribunal que se incorporen nuevas pruebas a la documental, en concreto las grabaciones de las cámaras de seguridad.
La Fiscalía pide para los seis procesados penas de entre ocho y diez años de prisión. Los cargos son graves: un delito de pertenencia a grupo criminal, otro continuado de robo de vehículos a motor, y otro continuado de robo con fuerza en establecimiento abierto al público fuera de horas de apertura. En cuatro de ellos concurre además la agravante de reincidencia.
El modus operandi, según el escrito de acusación, era el de un grupo organizado y planificado. Entre enero y febrero de 2022, los acusados presuntamente sustrajeron al menos tres vehículos de alta gama en localidades como Madrid y Algete. El método: forzar cerraduras y manipular el sistema de arranque. Algunos de esos coches, sostiene la Fiscalía, los usaron después para cometer otros delitos.
El golpe más espectacular ocurrió el 13 de febrero de 2022. Los acusados, según el relato fiscal, empotraron un vehículo contra el escaparate de un concesionario de vehículos acuáticos en la capital. Dentro, sustrajeron cuatro dispositivos de la marca Seabob, una especie de propulsores submarinos de alta gama. El botín: casi 66.000 euros.
Tres días después, el 16 de febrero, parte del grupo habría asaltado una tienda de telefonía en el distrito de Chamartín. Allí se llevaron 3.000 euros en efectivo y 61 teléfonos móviles. Otro golpe rápido y contundente.
Los investigadores realizaron registros domiciliarios y hallaron diverso material utilizado para cometer los robos: herramientas para forzar cerraduras, dispositivos electrónicos para arrancar vehículos sin llave, y prendas de ropa destinadas a ocultar la identidad de los asaltantes.
De fondo, el caso muestra una evolución en el crimen organizado de baja y media escala en la región. Ya no son robos de coches para desguace o venta por piezas. Es robo de alta gama para usar los vehículos como arietes en golpes a comercios, con un nivel de planificación que incluye dispositivos electrónicos y un reparto de roles.
La banda, si se confirma la acusación, operó intensamente durante apenas dos meses, pero dejó un rastro de al menos cinco golpes importantes. El juicio promete desgranar cómo se organizaban, quién lideraba el grupo y si hay más víctimas o cómplices no detenidos. |