Con los votos de PP y VOX
El pulso del Gobierno con el sector taurino ha llegado al Senado. La Comisión de Cultura ha aprobado este lunes una moción en la que se reprueba al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, “por su gestión al frente de su departamento ministerial y por sus continuos ataques a las tradiciones españolas, como la tauromaquia”.
La iniciativa fue presentada por Vox y respaldada por el Grupo Popular, que ostenta la mayoría absoluta en la Cámara Alta. La votación fue de 18 votos a favor y 11 en contra (PSOE, Sumar y Junts). La moción también insta al Gobierno a desarrollar medidas para proteger la cría del toro de lidia, incluyendo la custodia de su material genético en centros oficiales y el mantenimiento de un censo mínimo de reproductores que garantice la biodiversidad de la raza.
El momento de la reprobación no es casual. Coincidió con la entrega en el propio Senado del Premio Nacional de la Tauromaquia al diestro Curro Vázquez. Este galardón lo impulsó la Fundación Toro de Lidia con el apoyo de nueve comunidades autónomas, después de que Urtasun suprimiera en 2024 el premio nacional que hasta entonces concedía su ministerio.
La reprobación es política y simbólica. No tiene efectos prácticos sobre el cargo del ministro, pero evidencia la mayoría absoluta del PP en el Senado y su alianza con Vox en asuntos de tradiciones y cultura. También refleja la fractura ideológica en torno a la tauromaquia: mientras la derecha y la ultraderecha la defienden como patrimonio cultural y tradición, la izquierda (PSOE con matices, Sumar y los independentistas) la cuestiona como práctica que implica sufrimiento animal.
Urtasun, que ya había suprimido el Premio Nacional de Tauromaquia y ha impulsado medidas de protección animal, se convierte así en el blanco de una ofensiva parlamentaria que busca situar la defensa de los toros como bandera identitaria. El ministro, por su parte, no ha hecho declaraciones tras la votación, pero su ministerio ya ha adelantado que mantendrá su línea de apoyo a las manifestaciones culturales que no impliquen maltrato animal.
La reprobación, aunque previsible, tensa aún más la relación entre el Gobierno central y el sector taurino, y entre el propio Ejecutivo y la mayoría del Senado. En un año preelectoral, la tauromaquia se suma a la lista de temas de confrontación cultural que los partidos utilizan como ariete. Mientras tanto, los toros siguen en el ruedo. Y el ministerio de Cultura, también. |