Es la primera victoria de una Bulgaria que regresaba a Eurovisión ocupando el lugar de los países boicoteadores
La búlgara Dara se ha alzado con el micrófono de cristal en la 70ª edición del Festival de Eurovisión, celebrada anoche en el Wiener Stadthalle de Viena, tras sumar 516 puntos gracias al consenso unánime del jurado y al apoyo masivo del público. Su tema 'Bangaranga', una mezcla de ritmos tribales, coros folclóricos y sintetizadores distorsionados, dio a Bulgaria su primer triunfo desde su debut en 2005. Israel, que llegó a situarse en cabeza tras recibir 220 puntos del televoto, terminó segundo con 343 puntos, mientras que Rumanía completó el podio con 296 puntos y Australia fue cuarta con 287 puntos.
La cantante, de 27 años, cautivó a jurado y público con una propuesta que combinó identidad cultural balcánica y vanguardia electrónica, producida por Monoir junto a Dimitris Kontopoulos y Sharon Vaughn. Su victoria ha sido calificada por la prensa especializada como "un milagro apoteósico", después de que el país se retirase del festival en 2022 por severas crisis financieras y falta de patrocinios. Sofía albergará el certamen en 2027, lo que supone un espaldarazo para la televisión pública búlgara (BNT).
El representante israelí Noam Bettan obtuvo un total de 220 puntos del televoto, el segundo más alto de la noche, que sumados a los 123 del jurado profesional lo situaron durante unos minutos en primera posición provisional. Sin embargo, Bulgaria terminó imponiéndose con claridad al sumar 312 puntos del público y 204 del jurado. De haber ganado Israel, la crisis que ya envuelve al festival —con cinco países en boicot y protestas multitudinarias en las calles de Viena— se habría multiplicado, obligando a todas las naciones participantes a financiar una edición organizada por la televisión de Netanyahu y a actuar en un país en conflicto.
Finlandia, que partía como la gran favorita de las casas de apuestas, logró un permiso histórico de la UER para que Linda Lampenius tocara su violín en directo, algo prohibido desde la eliminación de la orquesta en 1998. La organización argumentó que "no afecta fundamentalmente a las canciones de nadie". La delegación israelí montó en cólera al conocer la medida, pero Lampenius defendió que cualquier país podría haber solicitado un permiso similar. Pese a la polémica y la expectación, el dúo finlandés apenas alcanzó el sexto puesto con 279 puntos, por detrás de Italia (281) y muy lejos de las quinielas que le daban un 29% de posibilidades de victoria.
Noam Bettan subió al escenario sin los abucheos que sí se oyeron en la semifinal, donde la UER tuvo que silenciar los micrófonos de ambiente. En esta ocasión, el público coreó su nombre, ondeó banderas de Israel y al terminar Bettan exclamó "Am Israel Jai" ("El pueblo de Israel vive"), una expresión de fuerte carga simbólica empleada desde los atentados del 7 de octubre de 2023. Las protestas antiisraelíes se concentraron en el exterior del recinto, donde centenares de personas marcharon contra la presencia del país por la ofensiva en Gaza. En el interior, también pudo verse alguna bandera palestina.
El representante británico Sam Battle (Look Mum No Computer) se convirtió en el farolillo rojo de la edición al sumar apenas un punto del jurado y cero del televoto, con su excéntrica actuación con mono rosa, sintetizadores y bailarines vestidos de ordenador. Por su parte, España, que boicoteó el festival por la presencia de Israel junto a Países Bajos, Irlanda, Islandia y Eslovenia, no participó por primera vez en 64 años. El director de RTVE, Sergio Calderón, ha señalado que analizarán a partir de este domingo si se dan las condiciones para volver en 2027, pero la decisión sigue abierta sin garantías.
La edición de este año ha dejado varias imágenes para la polémica. Durante la primera semifinal, la organización proyectó un vídeo en el que se burlaba de Conchita Bautista, la representante española de 1961, al colocarle la barba de Conchita Wurst. En la segunda semifinal, la UER volvió a bromear sobre los "cero puntos" de España con alusiones a sus "desafines históricos", incluyendo alusiones a Manel Navarro que no llegaron a emitirse en la gala oficial pero sí en el ensayo general al que solo accedieron medios. Estos gestos han sido interpretados como una afrenta por parte de la organización hacia el país ausente.
Con esta victoria, Bulgaria se convierte en el país de Europa del Este que demuestra el poder de su industria musical y pone fin a una de las finales más tensas de la historia del certamen. El festival, que celebraba su 70 aniversario, cierra una edición convulsa marcada por la política, las protestas y el boicot, pero con un desenlace que ha permitido a la UER contener la respiración. |