Se trata de un adenocarcinoma
El Vaticano ha confirmado que el papa León XIV ha sido diagnosticado con cáncer de pulmón, concretamente un adenocarcinoma, después de la operación quirúrgica a la que fue sometido este martes en el Policlínico Gemelli de Roma, donde se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica de cirugía vídeoasistida. La intervención, de unos noventa minutos de duración, fue calificada como radical por la Santa Sede, lo que implica que se buscó eliminar por completo el tumor, y un examen histológico extemporáneo confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar que ya se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias, aunque el término cáncer no se menciona explícitamente en el comunicado oficial del Vaticano.
Tras la operación, el papa despertó sin complicaciones y fue trasladado a su habitación en el décimo piso del Policlínico Gemelli, e incluso pidió la cena, lo que sugiere una recuperación inicial satisfactoria. León XIV permanecerá en el hospital para continuar con su recuperación y someterse a exámenes posoperatorios adicionales, después de que él mismo hubiera anunciado días antes que se le había detectado un nódulo en el pulmón, descrito como en fase muy temprana y bien localizado, un hallazgo que llevó a la necesidad de la intervención.
La operación y el diagnóstico se producen en un momento crítico, ya que el papa tiene programado un viaje a Latinoamérica con visitas a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre, y a pesar de su reciente operación el pontífice ha expresado su intención de llevar a cabo esta visita pastoral y ha agradecido el apoyo de los fieles durante su recuperación. La intervención fue realizada por un equipo quirúrgico dirigido por el profesor Stefano Margaritora, jefe de cirugía torácica del Policlínico Gemelli, en el que también participaron la profesora Elisa Meacci, la doctora Maria Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Ciavarella, mientras que en el área de anestesiología intervinieron el profesor Massimo Antonelli, el doctor Giovanni Punzo y Giuseppe Bello, y estuvieron presentes además el médico personal del papa, Luigi Carbone, y el jefe de la gendarmería vaticana. El diagnóstico y la operación marcan un momento significativo en su pontificado, y su situación será monitorizada de cerca por el equipo médico y el Vaticano mientras se espera que se recupere adecuadamente para cumplir con sus responsabilidades. |