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El 28 de febrero es una fecha marcada en rojo para los andaluces. El Día de Andalucía conmemora la firma del Estatuto de Autonomía y simboliza el orgullo, la identidad y la historia de una tierra con profundas raíces culturales. Una celebración que trasciende las fronteras de la comunidad y que, como cada año, moviliza a las casas de Andalucía repartidas por toda España. En Torrejón de Ardoz, la conmemoración no podía ser menos especial. La Casa de Andalucía de Torrejón de Ardoz dio inicio a los actos con una gran gala celebrada en el Teatro Municipal José María Rodero, que registró un lleno absoluto.
A las ocho de la tarde, el telón se abría con uno de los momentos más solemnes de la velada. Como manda la tradición, el público se puso en pie para entonar el Himno de Andalucía, compuesto por Blas Infante hace más de un siglo. Con las autoridades presentes y el teatro completamente abarrotado, el coro y los asistentes unieron sus voces en un instante cargado de emoción y sentimiento andaluz.
Superado el momento institucional, la gala dio paso al espectáculo artístico. El coro rociero Marisma fue uno de los grandes protagonistas de la noche, ofreciendo una cuidada selección de sevillanas y cantos rocieros que conectaron de inmediato con el público. Uno de los instantes más emotivos llegó con la interpretación dedicada a su Mayoral, fallecido hace apenas unas semanas. El recuerdo, sentido y respetuoso, arrancó uno de los aplausos más largos de la velada.
Tras la actuación del coro, los grupos infantiles tomaron el escenario con la propuesta “Hilvanes”, un espectáculo conjunto que ya sorprendió meses atrás en la gala “Al compás del flamenco”. Los más pequeños demostraron que el legado cultural andaluz tiene continuidad, combinando frescura, coordinación y pasión por el flamenco y la danza tradicional. El broche final llegó de la mano del ballet Noche de Luna, que presentó una coreografía inédita preparada especialmente para esta cita. Fuerza, elegancia y precisión marcaron una actuación que puso en pie al público y cerró la gala con un sabor festivo y vibrante.
La gala en el José María Rodero fue solo el punto de partida de un intenso fin de semana de celebraciones. La programación continúa con una comida de convivencia para socios y, como colofón, una misa rociera en la sede de la Casa de Andalucía, que pondrá el cierre a los actos conmemorativos del 28F. Una vez más, Torrejón demostró que el sentimiento andaluz no entiende de kilómetros y que, lejos de su tierra de origen, la cultura, la música y la tradición siguen latiendo con la misma fuerza.