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La muerte de Mari Carmen Abascal ha sacudido al movimiento por la vivienda en toda España. La mujer de 87 años, desahuciada el pasado 23 de septiembre de su piso de la calle Alcalde Sainz de Baranda de Madrid, donde vivió más de 70 años, falleció este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón tras permanecer ingresada desde el desalojo. En Torrejón, la respuesta no se hizo esperar.
El alcalde de Torrejón de Ardoz, Alejandro Navarro, ha rechazado la celebración de un minuto de silencio institucional en memoria de Mari Carmen Abascal, la mujer de 87 años que falleció este miércoles tras ser desahuciada de su vivienda de Madrid. La negativa ha generado una fuerte polémica en la ciudad y ha acabado desembocando en una vigilia vecinal organizada por la Asamblea Feminista frente al propio Ayuntamiento.
La petición la había cursado por escrito el portavoz del PSOE, Javier Castillo, a las 7:00 de la mañana del jueves 8 de octubre. En el escrito, Castillo solicitaba el minuto de silencio "con cierta urgencia" para las 12:00 horas de ese mismo día en la puerta del Consistorio, y pedía "respuesta, en uno u otro sentido, a la mayor brevedad posible".
La respuesta llegó a las 11:25, tan solo media hora antes de la hora solicitada. Y fue un rechazo. El alcalde alegó que no había recibido instrucciones al respecto por parte de la FEMP ni de la FMM, dos órganos, según el comunicado del PSOE, "controlados por el Partido Popular" y a cuyas presidencias "se les ha pedido la dimisión por estar absolutamente politizados y al servicio del PP".
En palabras del portavoz socialista, "es una lástima que el Ayuntamiento como institución esté supeditado a los mandatos del Partido Popular. El rechazo a celebrar un minuto de silencio en memoria de Mari Carmen, y excusarlo en que no ha sido convocado por dos órganos como la FEMP y la FMM, es una mofa". Castillo recordó que "han sido muchas las veces en las que hemos asistido a actos homenaje por el fallecimiento sin ser convocados por la FMM ni por la FEMP. Hoy ha habido muchos ayuntamientos y parlamentos que lo están haciendo, por Mari Carmen, sin haber recibido ninguna instrucción, solo porque consideran que lo que representa Mari Carmen para la historia de nuestro país merece un reconocimiento por parte de la institución. Pero el alcalde de Torrejón piensa que molestará a sus jefes de partido si celebra este sencillo homenaje y tiene claras sus prioridades".
Más Madrid también había pedido el gesto. Su portavoz, Ruth Grass, señaló que "Maricarmen no puede convertirse simplemente en una noticia más. Su muerte debe interpelar a todas las instituciones y obligarnos a reflexionar sobre una situación que afecta cada día a más familias". "Pedimos algo tan sencillo como un minuto de silencio. No es una cuestión partidista. Es una cuestión de humanidad y de respeto", añadió. Grass recordó que "en Torrejón también conocemos perfectamente este problema. Mientras los fondos buitre y los grandes propietarios convierten la vivienda en un negocio, cada vez resulta más difícil para muchas personas acceder a una casa o mantener la que ya tienen". Y lanzó una crítica directa al equipo de gobierno: "Un Ayuntamiento no puede limitarse a organizar fiestas, hacerse fotografías y hablar de lo mucho que quiere a Torrejón. También tiene que defender a sus vecinos cuando están en riesgo de perder su casa".
Si por la mañana el Ayuntamiento denegaba la celebración de un homenaje, por la tarde era la Asamblea Feminista la que lo organizaba. Algo después de las 8:30, y desafiando el intenso frío, centenares de vecinos se acercaron hasta la puerta del Ayuntamiento para participar en una vigilia.
Las velas encendidas, los mensajes y las fotos de Mari Carmen fueron los protagonistas de un acto en el que tuvo un enorme papel el Sindicato de Inquilinas. No hay que olvidar que esta organización tiene una fuerte presencia en la localidad, sobre todo por la situación vivida en Soto de Henares. Los portavoces del Sindicato de Inquilinas del Corredor del Henares llegaron con las fuerzas "un poco reducidas" porque parte de la organización estaba atendiendo otro conflicto en Azuqueca, donde una compañera estaba siendo acosada por "los matones de Desokupa", que le habían cortado la luz y pretendían expulsarla de su vivienda de forma ilegal.
Aun así, leyeron un comunicado cargado de emoción y de rabia. "Lo primero que pensamos es que hay una victoria aquí, ante tanta crueldad y tanto exabrupto que se ha volcado estos días con intención de polarizar hasta la desgracia de una mujer de 87 años. Es evidente que es una victoria que estemos aquí, a pesar de toda esa polarización". El texto reivindicaba "el derecho a la rabia, a la tristeza, a la ternura y a la empatía".
El comunicado recordó la vida de Mari Carmen. "Cuando Mari Carmen pisó por primera vez la casa de su vida, en 1956, ninguno de sus verdugos había nacido todavía". Nombraron a los administradores de UrbaGestión, "los especuladores que tanta prisa tuvieron en rentabilizar su inversión echándola a la calle"; a la jueza que ordenó el desahucio "sin atender ningún ruego, incluidos los de la ONU"; a los policías que ejecutaron la orden; y a los gobernantes "que por obra u omisión consintieron, impulsaron o hasta jalearon todo el proceso".
Pero sobre todo, recordaron a la persona. "Nacida entre las ruinas de un Madrid que resistía bajo las bombas, Mari Carmen quedó huérfana de padre demasiado joven y tuvo que ponerse a trabajar para sostener a su familia en una época en que no era fácil ser una mujer". Se convirtió en "una mujer independiente y sin miedo, el mejor ejemplo de una España que recuperó sus libertades con sudor y con sangre". Cuidó de su madre hasta el último aliento y cotizó hasta conseguir una pensión digna.
"El burofax que por primera vez le instaba a buscar otro lugar donde morirse se dio de frente con una mujer a la que la vida le había imprimido carácter. Con la misma determinación con que había sacado a los suyos adelante, Mari Carmen decidió luchar, pero no solo por ella, por el derecho de cualquiera a construir un hogar digno y estable, aun sin ser propietario". Así apareció una tarde en la asamblea de bienvenida del sindicato, "y desde el primer momento vimos en su mirada que nunca vacilaría a la hora de defender lo que sabía justo".
El comunicado continuó: "Mari Carmen podría haber sido una víctima más de este rencismo inhumano que sin estruendo destruye vidas y ciudades, pero eligió ser la última e hizo de su hogar una trinchera en la que defender los derechos de todas". "No estuvo en nuestras manos alargar su vida lo suficiente para que disfrutase la victoria de recuperar su casa de las garras de los buitres, una victoria que nunca antes se había dado. Pero sí que está en nuestras manos y en las vuestras cumplir su última voluntad: que nadie más tenga que dar su vida para tener un sitio donde vivir y morir con dignidad".
"Podría haber muerto en silencio, pero eligió volverse eterna, convirtiéndose en el amuleto que necesitábamos contra el pesimismo, la resignación y la impotencia. Le dio nombre a dos decretos, tumbó un gobierno e inspiró una huelga general que va a ser histórica". "Fue militante y fue familia. Fue cabezona y cariñosa. Fue valiente y fue vulnerable. Por ella y por todas. Y hoy estamos rotas, pero agradecidas por tantas lecciones. Tuvimos la inmensa fortuna de militar a su lado. Hasta siempre, Mari Carmen".
Tras la lectura del comunicado, los asistentes guardaron un minuto de silencio. "Aunque ahora nos llena de rabia y posiblemente muchas queramos gritar, queríamos guardar primero un minuto de silencio y después, por supuesto, abiertas todas a decir y a sentir y a expresar lo que queráis", dijo una de las portavoces.
Después, tomó la palabra la Asamblea Feminista 8M de Torrejón: "Solo queríamos decir que queremos que esto sirva para algo, que toda esta rabia sirva para organizarnos. Aquí está el Sindicato de Inquilinas, pero también hay muchas otras organizaciones. Nosotras desde la Asamblea sabemos que muchas organizaciones de aquí de Torrejón habéis hecho eco. Hay que unirnos, por favor. Hay que luchar para que estas cosas no pasen y tantas otras que pasan. Hay vecinas de aquí que están en situaciones así. Hay que organizarse y luchar, que es lo único que queda". El acto terminó con un grito unánime que resonó en la plaza: "¡Todas somos Mari Carmen!".