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El Nuncio Apostólico de Venezuela ofició la ceremonia
A pesar de la alerta amarilla decretada por Aemet por la posibilidad de tormentas con granizo, el Corpus Christi de Torrejón vivió un día de intenso calor. El sol acompañó a la Custodia durante algo más de hora y media en una procesión que se reinventó para darle más protagonismo a una Misa que aumentó su calidad musical gracias al Ensemble Coral, que acudió a la San Juan Evangelista con dos formaciones: el coro principal y el de Voces Blancas.
A eso de las diez y media de la mañana, la iglesia de San Juan Evangelista abría sus puertas para celebrar un tardío Corpus Christi que se postergaba una semana. Y es que la visita del Papa León XIV a Madrid obligó a un cambio de planes en la celebración del día que cierra los actos litúrgicos que comenzaban en Semana Santa. En lugar de vivirlo como un Corpus retrasado, la parroquia lo convirtió en una continuación de lo celebrado una semana antes en las calles de Madrid. Y no es para menos, pues algunos de los niños que hicieron la primera comunión en este 2026 estuvieron presentes en el viaje de la Custodia por las calles de la capital y repitieron siete días después en las de Torrejón.
Y es que el de 2026 ha sido un Corpus distinto en la localidad. El mismo jueves en que se celebra la liturgia del Corpus Christi, los torrejoneros lo conmemoraron con una misa especial en la San Juan Evangelista, en la que las hermandades montaron sus propios altares en el interior del templo para cerrar una ceremonia en la que estuvieron presentes representantes de todas las parroquias de Torrejón. Tres días más tarde, la acción se trasladó a Madrid, donde León XIV celebró una multitudinaria misa en plena plaza de Cibeles, a la que acudieron más de un millón trescientas mil personas, entre ellos muchos torrejoneros.
El broche final se produjo este domingo con la tradicional visita de la Custodia por las calles del casco antiguo de Torrejón. Un viaje marcado por el calor, a pesar de que una tormenta de verano durante la celebración de la misa hizo temer un tiempo mucho más desapacible. La nube pasó, y la procesión pudo celebrarse tal y como estaba previsto. Eso sí, el intenso calor obligó a un cambio relevante en la liturgia: las oraciones en cada uno de los veinte altares colocados en las calles fueron mucho más cortas, dándole el protagonismo a los niños y reduciendo la duración de la procesión hasta algo menos de hora y media.
Minutos antes de las doce del mediodía, y con las actividades del Día del Niño de GRUTEAR interrumpidas de forma momentánea para dejar pasar la procesión, la Custodia salió bajo palio antes de situarse en la carroza en la que iba a recorrer la zona centro. Con el sol como compañero de viaje, la comitiva buscó las sombras para refugiarse de él durante un largo viaje por una veintena de altares, entre ellos los de las hermandades, las asociaciones religiosas con sede en la parroquia, los vecinos que adornaron las puertas de sus casas y, como novedad, los catequistas, que además de acompañar a los niños de comunión colocaron un altar bajo los soportales de la calle Libertad.
Bajo la presidencia de Pedro Rollán, presidente del Senado y exalcalde de Torrejón, el viaje de la Custodia avanzó dejando momentos inesperados, como la actuación de un gaitero en uno de los altares, para terminar algo antes de la una y media a las puertas de la San Juan Evangelista. Aquí se produjo un importante cambio con respecto a años anteriores: el pasillo de bienvenida a la Custodia no se llevó a cabo para evitar a los niños el intenso calor que hacía en la plaza. Lo que sí se produjo fue la bendición del Nuncio Apostólico de Venezuela, el Padre Alberto Ortega, hermano gemelo del párroco de la iglesia torrejonera, que visitaba España por el viaje del Papa, y decidía alargar su estancia para oficiar el Corpus de Torrejón. De tal forma, la localidad puso punto y final a un largo Corpus Christi que la visita del Papa ha alargado hasta los once días de duración.