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17
Jul
2026
El día en que España se partió en dos PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - A Fondo
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Hoy se cumplen noventa años del inicio de la Guerra Civil

Hace hoy noventa años, el 18 de julio de 1936, España dejó de ser la misma. Lo que comenzó como un pronunciamiento militar en Melilla la tarde del 17 de julio se extendió al día siguiente por la Península, y fracasó en su objetivo de hacerse con el poder de forma rápida, dando inicio a una guerra civil que duraría tres años y marcaría la historia de España durante el resto del siglo XX .

Los generales Emilio Mola y José Sanjurjo fueron los auténticos artífices de la conspiración, no Francisco Franco, quien se comprometió con la rebelión apenas cinco días antes . El propio Mola lo denominó "una insurrección general militar", porque sabían que un golpe de Estado clásico sería imposible: la fuerza de los sublevados en Madrid era escasa y necesitaban un movimiento más amplio . La acción militar no estaba dirigida contra la República como forma de Estado, sino contra el gobierno del Frente Popular, que los conspiradores consideraban que había llevado al país a una situación de caos y violencia revolucionaria .

El catalizador indispensable para la rebelión fue el secuestro y asesinato, en la madrugada del 13 de julio, del diputado José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española y principal portavoz de la oposición en las Cortes, a manos de la policía republicana y de militantes socialistas . Para muchos, fue la constatación final de que el proceso revolucionario dominaba las instituciones sin remedio y que no quedaban alternativas. Entre los que reaccionaron así estaba el propio Franco, que hasta entonces se había mostrado dubitativo .

El 18 de julio, el golpe se impuso en Canarias (bajo el mando de Franco), Galicia, León, Castilla la Vieja, Navarra, Oviedo, Zaragoza, Vitoria, Palma de Mallorca, Sevilla y Granada . En Sevilla, el general Queipo de Llano tomó el control de la ciudad tras neutralizar a su superior y hacerse con las unidades militares . En todas estas capitales se produjeron detenciones y asesinatos de personas de ideología republicana y de izquierdas .

Por el contrario, el golpe fracasó en más del 50% del territorio y de la población . En Madrid, los mandos golpistas de los cuarteles de Príncipe Pío y Carabanchel fueron detenidos y encarcelados cuando salían a la calle . En el País Vasco, la situación fue distinta. Bizkaia y Gipuzkoa vivían un "pequeño oasis de paz", gracias al acuerdo entre el PNV y el Frente Popular para sacar adelante el Estatuto vasco. No hubo sublevación en Bilbao . Navarra, por el contrario, cayó en manos de Mola y los carlistas, convirtiéndose en la provincia más fiel a los sublevados .

Barcelona ofreció una resistencia feroz. Aunque casi toda la guarnición estaba en la conjura, los combates estallaron el 19 de julio en puntos clave de la ciudad. Los anarquistas, excelentemente organizados, junto con fuerzas leales, atacaron a los golpistas desde las azoteas y lograron paralizarlos. El general Goded, que había tomado Palma para los sublevados, llegó a Barcelona en hidroavión y fue capturado, rindiéndose por la radio esa misma tarde .

Una afirmación frecuente en los manuales de historia reza que "nadie deseaba una guerra civil". El historiador Stanley G. Payne sostiene que sería más exacto decir que nadie deseaba una guerra civil que pudiera perder . El gobierno republicano prefería provocar la rebelión porque confiaba en aplastarla fácilmente, como ya ocurrió con la Sanjurjada de 1932. Por su parte, los movimientos revolucionarios insistían en que no podía haber revolución sin guerra civil. Y los líderes militares sabían que, al menos, habría una lucha de unas semanas. Hubo guerra civil porque fue deseada y provocada por muchos, y también asentida por otros .

La noche del 18 al 19 de julio, el presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, dimitió. Manuel Azaña, presidente de la República, nombró a Diego Martínez Barrio para formar un gobierno moderado que intentara negociar con Mola, pero la propuesta llegó tarde y fue rechazada por ambos bandos . La última iniciativa de Azaña fue autorizar el armamento en masa de los revolucionarios, una decisión que tendría la consecuencia de autorizar una revolución violenta en un lado y provocar mucho más apoyo a los rebeldes en el otro .

El golpe no derribó al Estado republicano, pero causó una profunda división en el Ejército y en las fuerzas de seguridad, que le hizo tambalearse. Los sublevados controlaban aproximadamente un tercio del territorio al finalizar la primera semana, pero las grandes ciudades y la industria seguían en manos de la República . La guerra se alargaría tres años, dejaría más de medio millón de muertos y marcaría la historia de España durante generaciones. Noventa años después, la fecha sigue siendo un recordatorio de cómo la política, cuando se despoja de toda contención, puede llevar a una nación al abismo.

 

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