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15
Ago
2026
La matanza de Badajoz: el día en que Yagüe diezmó una ciudad PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - A Fondo
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Se cumplen noventa años de uno de los episodios más sangrientos de la Guerra Civil

El 14 de agosto de 1936, las tropas del teniente coronel Juan Yagüe entraron en Badajoz tras una breve resistencia republicana. La ciudad, de 41.000 habitantes, se convirtió en el escenario de una de las mayores masacres de la Guerra Civil española. "Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Que iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo?", declaró Yagüe a un periodista del New York Herald Tribune. El terror había comenzado.

Badajoz era entonces la provincia más comprometida con la reforma agraria de la Segunda República . Los campesinos extremeños, beneficiados por la redistribución de tierras, se habían convertido en el objetivo principal de las tropas sublevadas . El historiador Francisco Espinosa documenta que la matanza tuvo "una intención previa de dar un fuerte escarmiento" a esta provincia .

Las columnas de Yagüe, formadas por legionarios y soldados marroquíes, aplicaron en la Península el mismo terror que habían utilizado en el Rif. "El terror del ejército africano se desplegó en la Península como instrumento de un plan fríamente urdido para respaldar un futuro régimen autoritario", escribió el hispanista Paul Preston . Los saqueos, las violaciones y los asesinatos en masa acompañaron el avance de la "Columna de la Muerte" desde el sur hasta Badajoz .

La noche del 14 al 15 de agosto, los prisioneros fueron hacinados en la plaza de toros de la ciudad . Desde allí, en grupos, eran sacados para ser fusilados contra las tapias del cementerio de San Juan o en los mismos burladeros . Las ejecuciones se prolongaron durante horas. "Durante toda la jornada, se produjeron asesinatos por las calles de la ciudad, sobre todo a cargo de legionarios marroquíes", escribió el periodista portugués Mário Neves en el Diário de Lisboa el 15 de agosto .

El enviado de Le Temps, Jacques Berthet, describió el horror: "Alrededor de mil doscientas personas han sido fusiladas (...) Hemos visto las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre". Las calles de Badajoz, según su crónica, estaban "acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados". Solo en la calle de San Juan, contó, había trescientos cuerpos .

El número exacto de víctimas sigue siendo objeto de debate. El propio Yagüe reconoció haber matado a 4.000 prisioneros . Los historiadores, como Francisco Espinosa, documentan más de 1.400 asesinatos registrados en los libros del cementerio y del Registro Civil, pero constatan que las víctimas podrían superar las 3.800, ya que muchos nunca fueron inscritos . La matanza alcanzó aproximadamente al 10% de la población de la ciudad .

"El franquismo no se limitó a matar: quiso borrar a las víctimas, imponer silencio a las familias y convertir el miedo en una forma de vida", recordó Silvia González, secretaria general del PSOE de Badajoz, en el homenaje de este 90 aniversario .

La matanza de Badajoz fue una de las primeras evidencias ante el mundo de la política de exterminio del adversario . Los corresponsales extranjeros, que entraron en la ciudad el mismo 15 de agosto, fueron los primeros en contar lo sucedido. Mário Neves, Jacques Berthet, y el estadounidense Jay Allen, que publicó su famoso artículo en el Chicago Tribune el 30 de agosto, dieron la vuelta al mundo con sus testimonios .

Las imágenes del cámara francés René Brut, que captaron los cadáveres amontonados en las calles y en la plaza de toros, fueron las únicas que se conservan . El régimen franquista reaccionó con una censura total: Franco nombró a Luis Bolín jefe de prensa y prohibió la entrada de periodistas a las ciudades conquistadas durante 24 horas .

Este año, el cementerio viejo de San Juan, donde se calcula que reposan unas 2.000 víctimas, ha vuelto a ser el escenario central del recuerdo . El PSOE, que organiza estos homenajes desde 1977, ha reivindicado la protección del camposanto como Bien de Interés Cultural . Pero también ha sido escenario de tensiones: las tapias del cementerio amanecieron con pintadas en las que se leía "El muro de la desmemoria", que los operarios municipales taparon rápidamente .

Manuel Borrego, secretario provincial del PSOE, narró cómo el silencio atravesó las generaciones. Su abuelo fue fusilado en la plaza de toros. Su abuela, que intentó salvarlo con un aval del obispo, escuchó las ametralladoras desde la puerta. "Durante años pensé que era olvido, pero hoy sé que era miedo. Un miedo que cruzó generaciones y llegó a la mesa de mi casa en forma de silencio".

El artista murciano Dómix Garrido Abenza realizó el viernes una performance en el Palacio de Congresos, levantado sobre el solar de la antigua plaza de toros. Desplegó cintas rojas que unían los límites del antiguo coso con una silla metálica, invitando al público a participar . La instalación simbolizaba los fusilamientos, "aquel afán de limpieza a través de los fusilamientos a personas libres". Más de doscientas personas se manifestaron después por las calles del centro, coreando "Matanza de Badajoz: ni olvido ni perdón".

 

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