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Un Vía crucis, una misa y el tradicional besamanos protagonizan el Viernes de Dolores
Torrejón de Ardoz decidió comenzar su Semana Santa por todo lo alto. Aprovechando la celebración del Viernes de Dolores, la Hermandad de la Vera Cruz impuso la Medalla Militar al Mérito en el Trabajo con Distintivo Blanco a su titular, la Virgen de la Soledad, en un acto que reunió a centenares de fieles en la Iglesia de la Plaza. La insignia, concedida en su día al Coronel de la Fuente, pasaba a ser propiedad de la hermana María Concepción Dominguez Romero, que se la cedía a su vez a la titular de la Hermandad, y le fue colocada a la imagen en el momento más emotivo de una larga ceremonia de casi dos horas que sirvió como preludio a los días grandes de la Pasión en el municipio.
La tarde comenzó a las 18:30 horas cuando los jóvenes de la Hermandad tomaron el testigo del Vía Crucis infantil de la semana pasada con un camino de la Cruz mucho más tradicional. Si los más pequeños protagonizaron una auténtica pasión viviente, los mayores optaron por un Vía Crucis litúrgico celebrado en el interior del templo, en un ambiente de recogimiento que fue dando paso a la solemnidad de la jornada.
A las 19:00 horas comenzó la misa del tercer día del Triduo en honor a la Virgen de la Soledad, una celebración que congrega a los hermanos para prepararse espiritualmente para los actos que se vivirán desde el próximo Martes Santo. La celebración terminaba con los acordes del himno de la Virgen de la Soledad, interpretado por el Coro de Familias, que puso la nota musical a una misa solemne y cantada.
El momento culminante llegó con la imposición de la Medalla del Trabajo a la imagen de la Virgen de la Soledad, que había sido descendida de su hornacina para ser protagonista esta Semana Santa, un momento emotivo que estuvo acompañado por el ya tradicional en el Viernes de Dolores torrejonero, Diario de Maria, interpretado por Silvia Pérez. Tras la imposición, los fieles entonaron los acordes del himno y, al término de la celebración, quienes llenaban la iglesia de la plaza se fueron acercando lentamente hasta la imagen para venerarla en el tradicional besamanos.
Con este acto de homenaje a la Virgen, Torrejón vivió un Viernes de Dolores con sabor a incienso, un aroma que anuncia las emociones que se vivirán en los próximos días, cuando las procesiones recorran las calles del municipio en una Semana Santa declarada Fiesta de Interés Turístico.