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22
Jul
2026
Rivas, la aldea gala que Franco reconstruyó y la izquierda convirtió en su feudo PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - A Fondo
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Foto cedida por Ayuntamiento de RivasUn 23 de julio de 1959 nacía oficialmente Rivas-Vaciamadrid

Rivas-Vaciamadrid es hoy una ciudad de más de 100.000 habitantes, uno de los principales feudos de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid y un símbolo de la "banlieue rouge" de la capital . Pero su origen es muy diferente a lo que suele contar el discurso oficial del Ayuntamiento, y su historia está marcada por un hecho incómodo que la izquierda ripense prefiere no recordar: la ciudad que hoy conocen sus vecinos fue creada por Francisco Franco.

El nombre de Rivas-Vaciamadrid tiene un origen doble, que refleja la fusión de dos municipios independientes en 1845 . "Vaciamadrid" proviene del árabe *Manzil Maŷrit*, que significa "el parador de Madrid", una posada para caminantes que se dirigían a la capital. Con el tiempo, la palabra se fue deformando hasta convertirse en Haçalmadrit y, finalmente, en Vaciamadrid . Esa herencia musulmana ha sido rescatada recientemente por el Ayuntamiento de Rivas, que ha promocionado el yacimiento arqueológico de Mazalmadrit, situado en el Cerro de la Atalaya, como un punto de interés histórico y cultural vinculado al relato de la "Rivas musulmana". El yacimiento, que data del siglo XI, es un asentamiento islámico que el consistorio ha excavado y convertido en un reclamo turístico, aunque el pueblo que desapareció y que dio nombre al municipio es otro.

"Rivas", por su parte, toma su nombre del capitán segoviano Guillermo de Ribas, que por orden del rey Alfonso VI creó en el siglo XI un enclave militar cristiano en la zona. Fue en 1845 cuando Rivas del Jarama, que entonces dependía de Vallecas, y Vaciamadrid se unieron para formar un solo municipio, aunque sus núcleos de población seguían separados por varios kilómetros .

El momento clave que cambiaría para siempre el destino de Rivas llegó durante la Guerra Civil. Entre el 6 y el 27 de febrero de 1937, la zona se convirtió en el escenario de una de las batallas más sangrientas de la contienda . La ofensiva del ejército sublevado, con la intención de cortar las comunicaciones de Madrid y aislar la capital, se topó con la férrea resistencia de las fuerzas republicanas, que contaban con el apoyo de las Brigadas Internacionales .

La batalla, que se extendió a lo largo de las riberas del Jarama, arrasó por completo los núcleos de Rivas del Jarama y Vaciamadrid. Ambos pueblos quedaron reducidos a escombros. Vaciamadrid, situado al otro lado de la actual A-3, fue demolido por completo y nunca se reconstruyó. De aquel pueblo solo quedan las ruinas de la Casa de Doña Blanca, el único vestigio en pie de todo un municipio que desapareció para siempre . Los archivos municipales también fueron destruidos, lo que dificultó durante décadas la recuperación de la memoria histórica del lugar .

El saldo de bajas fue devastador: entre 6.000 y 7.000 muertos en el bando sublevado y entre 9.000 y 10.000 en el republicano . Algunos historiadores consideran la Batalla del Jarama como una de las primeras batallas "modernas" de la Guerra Civil, por la enorme concentración de armamento, artillería pesada y tanques que se desplegaron .

Tras la guerra, Rivas Vaciamadrid quedó prácticamente borrada del mapa. Conforme al Decreto de 23 de septiembre de 1939, que regulaba la adopción por el Jefe del Estado de localidades dañadas por la guerra, las autoridades civiles y religiosas de la localidad solicitaron su incorporación al plan de reconstrucción de zonas devastadas . La respuesta llegó en 1943.

El 18 de junio de 1943, Francisco Franco firmó un decreto, publicado en el BOE el 14 de julio, que decía textualmente: "De conformidad con lo dispuesto en el Decreto de veintitrés de septiembre de mil novecientos treinta y nueve, a propuesta del Ministro de la Gobernación, y previa deliberación del Consejo de Ministros, DISPONGO: Artículo único.— A los efectos de la reconstrucción, el Jefe del Estado, en nombre de la Nación, adopta la localidad de Ribas y Vaciamadrid [sic] (Madrid), que queda sujeta al régimen establecido en el Decreto de veintitrés de septiembre de mil novecientos treinta y nueve" .

Los fondos para sufragar los gastos del proyecto serían facilitados por el Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional, el brazo económico del régimen para levantar España de las ruinas . El decreto fue la piedra angular de la Rivas actual.

Pero la reconstrucción no fue inmediata. Tuvieron que pasar más de quince años desde el decreto de adopción para que el proyecto viera la luz. Fue en 1954 cuando la Dirección General de Regiones Devastadas inició finalmente la reconstrucción del nuevo núcleo urbano, ya con el nombre de Rivas-Vaciamadrid .

No fue hasta el 23 de julio de 1959 cuando se inauguró oficialmente el nuevo pueblo, con su iglesia, su ayuntamiento, un grupo escolar y 30 casas para los primeros 250 vecinos . Muchos de ellos procedían de las fincas agrícolas de los alrededores, como El Porcal, El Piul o Cristo de Rivas, donde la vida transcurría al otro lado de la carretera de Valencia (la actual A-3) .

La propia historia del municipio quedó enterrada bajo las ruinas. De hecho, el escudo que luce el antiguo Ayuntamiento no es el original del municipio, sino una donación de 1954: una piedra labrada con el escudo del marqués de Rivas de Jarama que fue hallada en una finca rústica y que se ha considerado erróneamente el emblema original durante décadas. La historia del escudo de Rivas es un capítulo fascinante que resume a la perfección cómo el Ayuntamiento de Izquierda Unida decidió reescribir la identidad visual del municipio para borrar cualquier vínculo incómodo con su pasado. Y el artífice de ese cambio fue, efectivamente, el histórico alcalde Pepe Masa.

Durante 64 años, el escudo que lucía en la fachada del antiguo ayuntamiento de Rivas no era un símbolo municipal, sino el blasón de los marqueses de Rivas de Jarama. La historia de este error monumental se remonta a 1954, cuando un vecino llamado Luis Martín Mauricio halló una piedra labrada en su finca, denominada registralmente como 'Rivas', y la donó al Ayuntamiento. El Consistorio, en plena reconstrucción franquista, aceptó la donación y ordenó su colocación en la fachada del nuevo edificio consistorial, creyendo erróneamente que se trataba del escudo del término municipal.

El emblema pertenecía en realidad a Luis Nicolás Manso de Velasco y Martínez de Cenzano, segundo marqués de Rivas de Jarama. La confusión se mantuvo durante décadas, y el símbolo se convirtió en la imagen oficial de la ciudad, sin que nadie cuestionara su origen. La propia Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía confirmó en 2018 que el escudo no figuraba ni en las Relaciones Topográficas de Felipe II ni en los archivos históricos, y que el Ayuntamiento había reportado en 1876 un sello con las armas genéricas de España, lo que demostraba que el municipio carecía de escudo propio.

En 2003, el alcalde Pepe Masa, de Izquierda Unida, decidió que el antiguo escudo "ya no tenía ningún vínculo real con el pasado" del municipio, según explicó en un Pleno municipal. El argumento oficial fue que el castillo almenado "carecía de referentes reales o históricos" y que el diseño era "extremadamente complejo y de poca legibilidad", por lo que no era adecuado para la comunicación moderna. Pero el trasfondo era otro: el escudo que había presidido el Ayuntamiento durante décadas era un recordatorio incómodo del origen de la ciudad, un origen que Masa y su equipo querían enterrar.

El nuevo escudo fue diseñado por el estudio Rafael Celda y Asociados, y se presentó en enero de 2006. El símbolo elegido fue un triángulo invertido con una estrella en su interior, en el que priman el rojo y el negro como colores. Según la explicación oficial, el diseño "recuerda la relación equilibrada entre el centro y la periferia" y "la apuesta de la ciudad por las energías limpias y la energía solar". El nuevo escudo fue aprobado por todos los grupos municipales (IU, PSOE y PP).

La Rivas actual no empezó a tomar la forma que conocemos hasta 1982, cuando se produjo la primera gran oleada migratoria. Ese año, el municipio apenas tenía 641 habitantes . Cuarenta años después, en 2023, la población había superado los 96.000 vecinos . El crecimiento fue exponencial: 15.851 habitantes en 1990, 35.660 en 2000, 75.444 en 2010 . Una explosión demográfica de más del 15.000% que convirtió a Rivas en una de las ciudades de más rápido crecimiento de toda España.

Este crecimiento se explica por la llegada masiva de familias atraídas por la construcción de numerosos lotes de viviendas unifamiliares con jardín, el bajo coste de la vivienda, la cercanía a Madrid y el desarrollo de nuevas actividades económicas . La prolongación de la línea 9 del Metro de Madrid en 1999 conectó definitivamente Rivas con la capital, acelerando aún más su desarrollo .

Durante aquellos años de crecimiento, Rivas se convirtió en un refugio para la izquierda madrileña. La llegada masiva de familias jóvenes de clase trabajadora y de militantes de izquierdas, atraídos por la vivienda asequible y el ambiente de lucha vecinal, transformó el municipio en un feudo de Izquierda Unida. Pepe Masa, el histórico alcalde de IU que gobernó Rivas durante más de 20 años, fue el artífice de este cambio. Fue él quien impulsó el giro ideológico del municipio, convirtiendo la memoria de la Batalla del Jarama y el homenaje a las Brigadas Internacionales en el relato oficial de la ciudad, y relegando a un segundo plano el origen franquista de la Rivas actual. Bajo su mandato, el Ayuntamiento promovió un discurso de izquierdas que borró deliberadamente el capítulo de la fundación franquista, reivindicando en su lugar la resistencia republicana y el espíritu de lucha del pueblo durante la guerra.

Pero Rivas no sería lo que es sin Covibar. El barrio, cuyo nombre proviene de Cooperativa Obrera para la Construcción de Viviendas Baratas, fue el sueño de Armando Rodríguez Vallina, un urbanista asturiano exiliado en París que regresó a España con la idea de construir una ciudad cooperativa autogestionada. Inspirado en modelos utópicos de convivencia, su objetivo era crear un espacio accesible para trabajadores con bajos ingresos, que integrara viviendas con equipamientos culturales, deportivos y comerciales.

La cooperativa se fundó en 1978 y las obras comenzaron en agosto de 1980 sobre un terreno de 130 hectáreas en un paraje desértico junto a las aguas residuales de Vicálvaro. Las viviendas se entregaron en sucesivas fases desde finales de 1982 hasta 1994, llegando a conformar un barrio de más de 4.500 viviendas y unos 16.000 habitantes.

Sin embargo, en su construcción, la cooperativa no tuvo en cuenta la delimitación municipal, y una parte del barrio de aproximadamente 1.000 viviendas y 4.000 personas quedó ubicada dentro del término municipal de Madrid. Durante más de dos décadas, los vecinos vivieron en una situación de "absurdo burocrático": aunque realizaban su vida en Rivas, administrativamente eran madrileños. Para "lo único" que les servía Madrid, según una carta al periódico El País en 2005, era "para cobrarles el IBI". Las movilizaciones arrancaron en 1994, y no fue hasta el 4 de agosto de 2006 cuando se publicó en el BOCM el decreto que aprobaba el cambio de lindes. El 6 de octubre de 2006, los vecinos celebraron con una gran fiesta su "independencia", pasando a ser ripenses de pleno derecho.

La Rivas que conocemos hoy no es, por tanto, el resultado de una evolución natural, sino de una refundación impulsada por el régimen de Franco. Pero el Ayuntamiento actual, con su discurso de "Rivas, ciudad de izquierdas", ha preferido borrar ese capítulo de su historia y centrarse en el crecimiento posterior, en el homenaje a las Brigadas Internacionales y en la memoria de la resistencia republicana durante la Batalla del Jarama .

La paradoja es evidente: la ciudad que hoy es el principal feudo de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid debe su existencia a un decreto firmado por Francisco Franco. El origen, sin embargo, no es la única paradoja de Rivas. El cronista Enrique Villalba advierte de que "no existe un relato sistematizado de Rivas", y que la ciudad corre el riesgo de convertirse en "parte del continuo urbano de Madrid" . Una memoria frágil, que el Ayuntamiento intenta reconstruir a través de excavaciones arqueológicas y proyectos de recuperación histórica, pero que sigue siendo, en gran medida, una historia silenciosa .

 

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