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29
Abr
2020
La Comunidad abre la veda de caza para acabar con el exceso de conejos, palomas y jabalíes PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por CAMLos Ecologistas critican que se permita en época de cría

La Comunidad de Madrid regulará durante el estado de alarma por el COVID-19 el control de daños en cosechas y explotaciones ganaderas originados por el aumento de algunas especies de fauna silvestre cinegética. Lo hace ante la negativa del Ministerio de Agricultura de establecer un marco común nacional ante un mismo riesgo en todas las comunidades autónomas.

El pasado 8 de abril, la consejera de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, Paloma Martín, solicitó al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que, ante la excepcionalidad de la situación y la criticidad de garantizar un adecuado control de las poblaciones durante el estado de alarma, el Gobierno central estableciera criterios homogéneos para todo el territorio nacional.

El Gobierno autonómico trasladó esta petición, en concreto, sobre el control poblacional de diversas especies que están afectando de manera directa a dos actividades esenciales como son la agricultura y la ganadería, que garantizan el abastecimiento de alimentos a toda la población.

La Comunidad de Madrid recibió el 14 de abril una carta de la Dirección General de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en relación con el mantenimiento de la actividad de control de las poblaciones de fauna silvestre, particularmente la de jabalíes. En la misma, comunicaba que el mantenimiento de dicha actividad entraba en el contexto del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo y tenía dos finalidades esenciales: evitar el riesgo de propagación de enfermedades animales, algunas de ellas zoonóticas, y de otro lado, prevenir los daños que puedan ocasionar a las producciones agrícolas o ganaderas.

Posteriormente, en otra carta remitida el 17 de abril por el Ministro de Sanidad al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, en respuesta a la petición realizada por la Comunidad de Madrid, ratificaba la anterior misiva dirigida a las comunidades recomendando el control de fauna silvestre para prevenir los daños a las producciones agrícolas o ganaderas. Además, señalaba, de manera explícita, a las autoridades autonómicas como las más adecuadas para establecer los condicionados con que se llevarán a cabo dichos controles.

Por ello, y para evitar durante el estado de alarma que la fauna silvestre cinegética produzca daños en el campo, la Comunidad de Madrid adoptará una serie de medidas, que se regularán en una orden que se publicará mañana, debido a la alta densidad de población que se está dando, fundamentalmente en conejos, palomas torcaces y jabalíes en numerosas comarcas forestales de la región.

Se trata de tres poblaciones cinegéticas que causan graves daños en viñedos y huertos, como es el caso de los conejos, así como por la paloma torcaz en cosechas de garbanzos o lentejas. Por último, los jabalíes ocasionan deterioros en los maizales, pero, sobre todo, se autorizarán los controles en los municipios con el objetivo de evitar accidentes de tráfico en las carreteras.

En esa línea, únicamente se podrán controlar en las parcelas agrícolas afectadas por daños y un perímetro de 100 metros a su alrededor situadas en los cotos de caza de los términos municipales de determinadas comarcas forestales declaradas de emergencia temporal.

Asimismo, será obligatorio disponer de la correspondiente autorización para llevar a cabo los controles de fauna, y para garantizar la distancia de seguridad, se permitirán dos personas máximo por fracciones de coto autorizadas en cada caso.

El director general de Biodiversidad y Recursos Naturales, Luis del Olmo, ha agradecido el trabajo que está desarrollando el sector agroganadero, que cuida de sus cosechas y su ganado aún en una situación de excepción, y que también será clave en el control poblacional de estas especies, así como al resto de asociaciones y entidades, como la Federación Madrileña de Caza, involucradas en el control de la fauna cinegética, cuyo aumento considerable puede ocasionar graves daños al campo madrileño.

Hartazgo, cansancio, impotencia es lo que las principales organizaciones ecologistas madrileñas sienten ante la opacidad en la gestión de la caza y el desprecio a la conservación que representa la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Hoy está convocada una reunión de urgencia de la Sección de caza del Consejo de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Dentro del orden del día se encuentra la autorización para permitir la caza fuera del periodo hábil y en época de cría. Pero la resolución que lo permite ya está aprobada y publicada. “Es una burla a todos los miembros de este órgano consultivo, afirman las organizaciones Ecologistas en Acción, GRAMA, El Soto y ARBA”.

En el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid del 28 de abril se publicaba la Resolución de la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid por la que se declaran las comarcas forestales del este, sur y oeste de la región de emergencia cinegética y se establecen medidas extraordinarias para el control de especies cinegéticas en la Comunidad de Madrid.

En total se podrán cazar jabalíes, conejos y palomas, todos los días de la semana, durante y después del confinamiento, en una superficie de 481.841 hectáreas, lo que supone el 60 % del territorio madrileño. Dentro de las zonas declaradas de emergencia cinegética se encuentran zonas de alto valor natural que albergan especies de fauna protegidas: el Parque Regional del Curso medio del río Guadarrama, el Parque Regional del Sureste y los espacios protegidos Red Natura Encinares de los ríos Alberche y Cofio, al oeste de la región y las Estepas cerealistas de los ríos Jarama y Henares, al este de la región. Las estepas cerealistas del este, junto a las extensiones del sur, localizadas en el entorno de Torrejón de Velasco, albergan las principales poblaciones de aves esteparias (avutarda, sisón, aguiluchos cenizo y pálido, cernícalo primilla, etc) que se encuentran en una situación complicada de conservación. La actividad cinegética en los cultivos que son sus lugares de cría, puede afectar muy negativamente su reproducción.

Hay que tener en cuenta que la época hábil para las especies de caza menor como el conejo y la paloma finalizó el 31 de enero y para el jabalí -caza mayor- terminó el 21 de febrero. La declaración del estado de alerta entró en vigor el 14 de marzo, por tanto no afectó a la actividad cinegética de estas especies. La época hábil de caza finaliza en las fechas en las que comienza el periodo de cría de la fauna.

Sin embargo, todos los años, fuera del periodo hábil de caza la Consejería de Medio Ambiente concede permisos extraordinarios que se justifican por daños a cultivos o transmisión de plagas y enfermedades, derivados de la alta densidad de animales de algunas poblaciones. Estos permisos extraodinarios, en muchos casos son sólo una excusa para prolongar la temporada cinegética. De hecho, sólo en el Parque del Sureste, una de las comarcas declarada de emergencia cinegética, se abaten todos los años una media de 350 zorros, el mejor controlador natural de las poblaciones de conejo, y se hace con la autorización de la Consejería de Medio Ambiente.

Se da la circunstancia de que los gestores ambientales nunca han presentado datos que acrediten esos supuestos daños y en los últimos años se niegan, incluso a facilitar datos de capturas de los cotos de caza y los planes de aprovechamiento cinegético, lo que impide conocer la realidad de lo que sucede en los cotos madrileños. Las organizaciones ecologistas llevan años denunciando esta situación ante el Defensor del Pueblo.

Por tanto, lo que ahora se pretende, desde la Dirección General de Biodiversidad es privilegiar y sacar del confinamiento la actividad cinegética que al tratarse de ocio y recreo se encuentra suspendida por la declaración de alerta sanitaria. Al enmascararse bajo control de poblaciones para evitar daños a los cultivos o enfermedades -que nunca se demuestran- se considera como una actividad vinculada al sector agropecuario y pierde su carácter recreativo.

Ecologistas en Acción, GRAMA, El Soto y ARBA temen que este año, por la excepcionalidad en la que vivimos, la actividad cinegética en época de cría, se convierta en una masacre por las dificultades para ser controlada por la guardería forestal y por la ciudadanía que sigue confinada en sus casas.

 

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