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06
Ene
2020
Alcalá, Loeches, Rivas y Meco, en la crónica negra de 2019 PDF Imprimir E-mail
Zona Este - Corredor del Henares
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Foto cedida por CAMEn este año se han producido seis asesinatos en la Zona Este

La crónica negra dejaba 32 homicidios en la Comunidad de Madrid durante el pasado 2019, entre los que destacan siete muertes por violencia de género y dos descuartizamientos. Y de esos 32 seis se sitúan en la Zona Este.

Así, el primer suceso golpeaba a la región el 16 de enero, cuando aparecía en el termino municipal de Meco el cadáver cosido a puñaladas de una joven de 25 años. Enseguida comenzaba la investigación, que desvelaba que la fallecida no era otra que Míriam, voluntaria de Protección Civil en Villalbilla y vecina, desde unas semanas antes, de la localidad alcarreña de Villanueva de la Torre.

Míriam fue asesinada cuando salió a pasear con los perros recibiendo un total de 24 puñaladas. La investigación se centraba en las amistades de la joven, pero enseguida giraba al encontrar una importante inconsistencia en el testimonio de uno de sus compañeros de piso. Así, Sergio que vivía con Míriam y su novia en un chalet de Villanueva, había declarado que, en el momento del crimen se encontraba jugando en linea. Los investigadores comprobaron que era cierto, pero también descubrieron que su personaje no se movió durante un intervalo de diez minutos suficiente para cometer el asesinato.

Por todo esto Sergio era detenido, si bien, a finales de año, la jueza de Alcalá le ponía en libertad al no encontrar pruebas de cargo contra él, y a la espera de conocer los resultados de las pruebas de ADN realizadas al cadáver de la joven.

Aún más espeluznante era el crimen que conmocionaba Alcalá en el mes de febrero. El 8 de febrero los alcalaínos despertaban con la detención, por parte de Policía Nacional, de un hombre de 42 años tras encontrar en su casa una nevera que contenía el cuerpo descuartizado de una chica desaparecida en Alcalá hace año y medio.

La chica, de 22 años y origen ruso, desaparecía sin dejar rastro en septiembre de 2017, si bien su madre adoptiva no denunció su desaparición hasta el pasado 30 de diciembre de 2018, al intentar localizarla por teléfono y no conseguirlo. Tras recibir el aviso Polícía Nacional se ponía en marcha, iniciando una larga investigación que les llevaba hasta la calle Camino de Santiago, en el barrio de El Chorrillo de la ciudad complutense.

Tras lograr la orden de registro, los agentes se personaban en la tarde del día anterior en la vivienda, donde había convivido la chica con su pareja. Dentro no encontraron a nadie, aunque sí una cámara frigorífica dentro de la cual localizaron un cadáver descuartizado al que faltaban trozos, previsiblemente comidos, que la autopsia confirmaba correspondían a .Daría.

Tras el hallazgo, los agentes iniciaron un dispositivo de captura del dueño de la casa, que daba sus frutos a eso de las cuatro y media de la madrugada, cuando lo localizaban en plena calle. El hombre, que no tiene antecedentes, estuvo viviendo con la chica hasta su desaparición, y ha sido detenido como presunto implicado en los hechos. La autopsia también desvelaba que Daría falleció de dos puñaladas en la espalda.

Conforme fue avanzando la investigación salieron a la luz datos cada vez más truculentos. Así, la madre adoptiva de Daría desvelaba que Manuel, su pareja, la había pegado, insultado y encerrado en más de una ocasión, sobre todo cuando bebía o se drogaba, pero que ella nunca había denunciado los hechos.

Harta de la situación, Daría rompía la relación, pero acababa volviendo con él para alquilar un pequeño apartamento (en realidad una antigua autoescuela reconvertida) en el barrio del Chorrillo de Alcalá. Según el testimonio del casero, el 8 de octubre, tan sólo unos días después de mudarse, se producía una violenta discusión entre ambos tras la cual nadie volvió a ver a la chica. Alertados por la bronca, tanto el casero como el otro inquilino acudieron al apartamento para ver que estaba ocurriendo, y Manuel les abrió explicándoles que se había escapado un hámster y el perro con el que convivían lo estaba persiguiendo.

Ambos se creen la versión de los hechos del hombre, que corroboran a los pocos días cuando reciben un mensaje desde el teléfono de Daría en que afirma que se va a vivir a Madrid y deja el piso.

El 25 de marzo la violencia de género volvía a golpear la Zona Este, pues María, una mujer de 39 años, era asesinada de una puñalada por su marido, de 49, antes de cortarse las venas. La familia, de nacionalidad peruana, llegaba a la localidad un año antes del suceso. Primero lo hacía ella, que encontraba trabajo en el supermercado Día bajo su casa, y después lo hacía él, unos meses antes del crimen. La pareja tenía dos hijos, una niña de diez y un niño de cinco años, que pasaban a estar bajo custodia de sus tíos tras lo ocurrido. Precisamente fue la mayor la que encontró los cadáveres y bajó al supermercado para contárselo a los trabajadores.

El asesinato conmocionaba a la Zona Este, en especial a Loeches, que declaraba dos días de luto oficial; pero también a Alcalá, Madrid y Torrejón, que organizaban concentraciones en repulsa por lo ocurrido.

El 10 de junio Aranjuez saltaba a los titulares nacionales cuando Juanín disparaba contra su suegra y dos cuñadas mientras pasaban por debajo de su piso de la calle Victoria Kamhi. Según contaba el presunto autor a la jueza, todo comenzaba por una discusión provocaba por una canción que sonaba en la radio. Tras enterarse que su mujer, de la que se estaba separando, estaba con otro, Juanín cogió una escopeta y disparó a la familia de ella que se encontraba debajo de la vivienda.

Como consecuencia de los disparos, una de las cuñadas, Lisette, fallecía en el acto por heridas en el cuello y el tórax; mientras que la otra, Montserrat, quedaba en estado crítico por un disparo en el abdomen del que no se recuperaría falleciendo a los pocos días. La madre de ambas, Consuelo, también recibía un disparo, pero sólo le daba en la pierna por lo que, por sus propios medios, acudía al 12 de octubre, donde se recuperó. Juanín, tras atrincherarse en la vivienda, era detenido y pasaba a disposición judicial y está en prisión provisional desde entonces.

Septiembre teñía de luto Rivas, pues el 15 de ese mes un kamikaze se llevaba por delante, a Víctor, joven vecino de la localidad de veinte años, que acudía a trabajar cuando se encontró un coche en dirección contraria en la M-50. Víctor, que acababa de ser contratado como carnicero en el Carrefour de San Fernando, cogió el coche a las seis de la mañana sin imaginarse que se iba a encontrar de frente con el Golf morado que conducía Kevin Cui a la altura de Coslada.

Como consecuencia del impacto, Víctor quedó atrapado dentro de la carrocería del coche, falleciendo en el acto, mientras que Kevin, de 35, salía por una ventanilla y esperaba a la ambulancia desorientado. Cui dio positivo por alcohol y se enfrenta a un delito de homicidio imprudente.

La muerte de Víctor desvelaba la tragedia de su familia, que había perdido a otro hijo, Roberto, tan sólo un año antes. Tras conocer la historia Covibar se volcaba con ellos, organizando una multitudinaria concentración que terminaba con el descubrimiento de una placa en recuerdo de los dos hermanos. Pero el año terminaba con otro golpe para la familia, ya que el abuelo de Víctor, un hombre de 80 años, fallecía en Vicálvaro justo el día de su cumpleaños al sufrir un infarto tras intentar recuperar una bolsa que había tirado al contenedor equivocado.

El último suceso tenía lugar en pleno mes de noviembre, cuando un taxista era degollado en Alcalá para robarle la recaudación. El terrible suceso ocurría el 19 de noviembre a eso de la una de la madrugada, cuando José Luis, profesor jubilado de 59 años, que acababa de entrar en el gremio del taxi, era asesinado al sufrir doce puñaladas en la Plaza Luis de Antezana cercana a la Estación de Cercanías complutense. Pepe, como le llamaban sus compañeros, acababa de comenzar la jornada y, tal vez eso, fue lo que enfadó a su agresor, que se ensañó con su cuerpo al comprobar que no llevaba casi dinero encima.

El hombre recibió once puñaladas en el tórax y manos, si bien la que le quitó la vida la sufrió en el cuello desangrándose en pocos minutos. Tras el crimen el autor se deshacía del arma homicida, un cuchillo de grandes dimensiones, tirándolo bajo un contenedor de obra en la misma plaza antes de desaparecer.

Y a pocos días de cerrar el año otro suceso, que aún no forma parte de la estadística oficial, sacudía la Zona Este. El 29 de diciembre un anciano de setenta años recibía una brutal paliza en un camino de Camarma que le dejaba en estado muy grave y le hacía entrar en coma. El 112 recibía un aviso algo antes de las cinco de la tarde, advirtiendo de que había un anciano muy malherido en un camino junto a la M-119.

Rápidamente los servicios de emergencia se dirigían a Camarma, donde encontraban al hombre con un traumatismo craneoencefálico severo y con dificultad respiratoria que obligaban a intubarle y trasladarle en UVI al Hospital de La Princesa, donde ingresaba en estado muy grave.

La Guardia Civil de Paracuellos se encarga de la investigación buscando el autor o autores de la agresión, y la motivación de la misma. Según contaban los agentes, el hombre presentaba fuertes golpes en el cráneo y hematomas en la cara.

 

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