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12
Jul
2012
Rajoy, el cirujano de hojalata PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Editorial
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Los recortes anunciados el miércoles sólo sirven para cavar la tumba del Estado español

Hace seis meses llegaba, con promesas de reformas “duras, pero necesarias”, el primer Presidente del Gobierno Español del centro derecha en los últimos ocho años. Lo hacía después de que su antecesor no fuese capaz de poner en marcha esas reformas, y fuese obligado por los mercados y por Europa a adelantar las elecciones medio año.

Sin embargo, seis meses después poco hay de esas reformas “necesarias”, aunque sí mucho de las “duras”. Y es que, tras el increíble endeudamiento de la última era Zapatero, España necesitaba un cirujano de hierro, una mano a la que no le temblase el pulso a la hora de cortar y recortar lo que hiciese falta, pero que supiese discernir donde quedaban los órganos vitales de ese cuerpo en estado comatoso llamado España.

No obstante, el cirujano de hierro ha resultado ser un auténtico matasanos: cortando sin ton ni son, sin un Plan claro y equilibrado, y, lo que es más preocupante, sin medir las consecuencias de sus actos. La legislatura comenzó con una reforma necesaria y quirúrgica, la laboral, y un plan completo de saneamiento, el Plan de Pago a Proveedores, que insufló aire al enfermo para evitar el trágico desenlace, pero junto a estas medidas aparecieron otras muchas que resultaron ser placebos y errores de manual (subidas del IRPF y el IBI, recortes en sanidad y educación, o reforma financiera, que resultó ser ineficaz en tan solo cuatro meses).

Y es que, cualquiera con nociones de economía lo sabe, si se pretende incentivar el crecimiento nadie en su sano juicio sube los impuestos, pues consigue justo lo contrario de lo esperado: retracción del consumo, que provoca la entrada en una espiral de destrucción de empleo como la vivida hace tres meses, una retracción que contrasta significativamente con la activación del consumo externo, es decir la exportación, que durante la era Zapatero había sido culpable directa del desequilibrio en la balanza de pagos española.

O, lo que es lo mismo, y en palabras llanas, sin la subida de impuestos con que llegó el nuevo gobierno, España ya estaría creciendo, y, probablemente, generando empleo neto antes de fin de año. Sin embargo, las medidas siempre han ido en la otra dirección: apretar las clavijas y los bolsillos de los ciudadanos para no tocar los de los poderosos. Como ejemplo, un simple dato: la retracción presupuestaria de las partidas para 2012 es de una media de un 20%, sin embargo, la asignación para la Casa Real solo ha bajado un 2%.

España necesita un cirujano de hierro, que actúe como Mario Monti en Italia, es decir, recortando el tamaño de un Estado sobredimensionado y convertido en un reino de taifas, un verdadero líder al que no le duelan prendas en acometer las reformas necesarias, que conoce y le pide Europa, aunque prefiera mirar para otro lado: eliminación de las 17 comunidades autónomas, reducción de al menos el 60% de los trabajadores municipales, recorte de al menos el 80% de los entes locales, supresión de prácticamente el cien por cien de las empresas públicas y mancomunidades, y recuperación de las competencias transferidas por la Administración Central. Cualquier otra medida, como subida del IVA, recorte de pagas extras o subida del tiempo de cotización de las pensiones sólo supone empezar a cavar la tumba para uno de los primeros Estados Liberales de Europa.

 

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