El balance provisional habla de al menos treinta muertos tras chocar un AVE con un Iryo en Los Yébenes
La línea de alta velocidad Madrid-Andalucía ha vivido este miércoles una de las jornadas más trágicas de su historia. A las 08:54 de la mañana, un tren AVE de Renfe (el 2080) ha alcanzado por detrás a un convoy de la operadora Iryo (el 6076) en el kilómetro 118 de la línea, entre las localidades toledanas de Mora y Urda, según ha confirmado Adif. El impacto ha sido de tal magnitud que los dos coches de cola del Iryo han descarrilado y han caído por un terraplén de unos diez metros de altura. Ambos trenes cubrían el trayecto Madrid-Sevilla.
El balance de víctimas es todavía provisional y las cifras continúan divergiendo. La consejera portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, ha confirmado oficialmente al menos 10 fallecidos y ha advertido de que la cifra "es posible que aumente", ya que los bomberos seguían trabajando en la zona. Sin embargo, fuentes de Protección Civil citadas por la Cadena SER elevan el balance a más de 40 víctimas mortales, y otras informaciones sitúan la cifra en 39 o 46 fallecidos. Los heridos superan el centenar. En los trenes viajaban 397 personas en el AVE y 146 pasajeros más un bebé en el Iryo, lo que sitúa el total de ocupantes por encima de las 540 personas.
La investigación apunta a un fallo en cadena. Fuentes gubernamentales consultadas por El Confidencial señalan como hipótesis principal un error humano tras una avería en el sistema de señalización LZB, que es el que transmite automáticamente la información a los maquinistas sobre las condiciones de la vía. Al parecer, esa avería obligó a establecer un régimen de circulación manual, el denominado Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), en el que la separación entre trenes se gestiona mediante señales laterales y las órdenes del puesto de mando. En ese contexto, un operario del centro de control podría haber autorizado al AVE a reanudar la marcha sin percatarse de que el Iryo se encontraba detenido justo delante, provocando el alcance. La investigación deberá esclarecer qué instrucciones recibieron los maquinistas y si se respetaron las condiciones de seguridad exigidas tras la avería.
Los testimonios de los supervivientes describen escenas de pánico y destrucción. "De repente hemos escuchado un estruendo gigantesco, un golpetazo enorme, continuo durante 10 segundos como si el tren fuera a descarrilar", ha relatado Miguel, un pasajero que viajaba en el coche número uno del AVE, en declaraciones a la Cadena COPE. "Nos hemos quedado medio volcados y hemos salido por las ventanas y por las puertas", ha añadido. Patricia, otra viajera evacuada, ha descrito la devastación de la parte delantera: "Por la ventana he visto uno de los vagones que ha caído y que estaba calcinado completamente; uno de los vagones tiene una vía del tren atravesando". El periodista Roberto Gómez, que también viajaba en el AVE, ha confirmado la presencia de heridos graves: "Al salir del tren he visto el vagón del Iryo destrozado. Se me ha caído un señor encima que tenía la cabeza abierta, y otro pasajero con golpes fuertes en el pecho y las costillas".
La circulación en el corredor Madrid-Andalucía permanece completamente interrumpida en ambos sentidos, y Renfe ha habilitado cambios y anulaciones gratuitos para los trenes afectados. La compañía ha activado el Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y ha puesto a disposición de los familiares el teléfono exclusivo 900 10 10 20. El alcalde de Urda, Manuel Galán, ha explicado que Protección Civil ha solicitado habilitar un pabellón municipal por si es necesario utilizarlo.
En el plano político, la tragedia ha paralizado la precampaña electoral del 29N. Todos los partidos, a excepción de Vox, han suspendido sus actos previstos para este miércoles y han expresado sus condolencias a los afectados. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha suspendido su agenda y se ha desplazado al lugar de los hechos. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha expresado su preocupación por "otra pesadilla" ferroviaria en la línea Madrid-Andalucía, en referencia al accidente de Adamuz (Córdoba) del pasado enero, en el que murieron 46 personas.
La distribución de pasajeros entre ambos convoyes ha sido un factor determinante en la magnitud de la tragedia. El tren de Iryo, que fue el alcanzado y cuyos vagones de cola se precipitaron por el terraplén, viajaba con 147 personas (146 pasajeros y un bebé). El AVE, que fue el que embistió, llevaba 397 ocupantes. El hecho de que el convoy siniestrado fuera el que menos pasajeros transportaba ha evitado, dentro de la gravedad, un balance de víctimas aún más masivo. |