Firman un manifiesto conjunto rubricado por Ortega Smith y Espinosa de los Monteros
La tensión interna en Vox ha estallado con fuerza. Un grupo de exdirigentes y voces críticas del partido, encabezados por Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, ha exigido este miércoles la convocatoria de un congreso extraordinario abierto a toda la militancia para debatir el futuro de la formación, su liderazgo y su estrategia política.
En un manifiesto difundido a través de una web no oficial, los firmantes reclaman "plazos suficientes y reglas claras" para abordar una revisión completa de la organización, subrayando que la intención no es presentar una candidatura alternativa ni actuar contra el partido. "La lealtad política es a las ideas, no a las personas", defienden.
El documento, que también lleva las firmas de otros exdirigentes como José Ángel Antelo, Víctor González Coello de Portugal, Rubén Manso, Víctor Sánchez del Real, Juan Luis Steegmann, Francisco José Contreras y la exeurodiputada Malena Enevado, plantea un debate profundo sobre la deriva del partido en los últimos años.
Los críticos denuncian "la concentración extrema del poder y la eliminación de los controles internos", así como la posible existencia de "un entramado paralelo de entidades opacas, desconocidas para la mayoría de los afiliados, no sometidas a un escrutinio suficiente y vinculadas a intereses e intercambios económicos que exigen transparencia".
En el plano estratégico, consideran un "fracaso estratégico" la deriva que ha llevado a Vox a convertirse en una fuerza subordinada al Partido Popular, sin lograr disputarle la hegemonía en su propio espacio político. "Convertirse en partido bisagra", afirman, no es el objetivo.
La reacción de la dirección no se ha hecho esperar y ha llegado con una dureza inusitada de la mano del portavoz nacional, José Antonio Fúster. En una entrevista en RNE, Fúster ha cargado contra los críticos con un lenguaje especialmente combativo.
A la petición de congreso, Fúster ha respondido con ironía: "Claro que sí. Yo quiero tener un millón de amigos". Pero sus palabras más duras han sido para Espinosa de los Monteros, al que ha espetado: "Ocúpate de tus negocios. No sé, déjanos en paz". Al resto de disidentes les ha dirigido una frase aún más contundente: "Que se metan el ego por donde les quepa".
Fúster ha lamentado que ninguno de estos críticos mostrara disidencia mientras ocupaban cargos en la dirección y ha denunciado que ahora, desde fuera, se opongan al liderazgo de Santiago Abascal. Los ha acusado de ser "destructores de equipos" y de no responder al perfil de líder que el partido necesita: personas que "se meten en la soberbia donde les quepa, el ego donde les quepa, y lo que hacen es que construyen equipos".
La crisis llega en un momento de máxima tensión interna, tras la expulsión definitiva de Ortega Smith, sancionado por una infracción muy grave relacionada con su negativa a abandonar la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid. El exportavoz en la Asamblea de Madrid, según Fúster, se "autoexpulsó" al incumplir una orden del Comité Ejecutivo Nacional, la misma falta que él mismo tipificó como muy grave cuando era secretario general.
A ello se suman las recientes acusaciones del exvicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García Gallardo, que en una entrevista en 'El Mundo' acusó al CEN de estar "bunkerizado" y de obtener dinero de manera ilegal para ingresarlo en la cuenta bancaria de la mujer de Abascal, algo que Fúster ha negado rotundamente.
Para que el congreso extraordinario pueda convocarse, los críticos necesitan el respaldo de al menos el 20% de los afiliados, según establecen los estatutos del partido. Para ello, han habilitado un formulario de apoyo dirigido a militantes y exmilitantes.
La iniciativa, que cuenta con el respaldo de algunos de los nombres más conocidos de la historia reciente de Vox, abre un período de incertidumbre en la formación de Santiago Abascal, que deberá decidir si afronta un debate interno abierto o si, por el contrario, trata de contener la rebelión desde la estructura de poder actual. La respuesta de Fúster, en cualquier caso, no invita al diálogo sereno. |