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09
Sep
2018
A golpe de coletazos PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Foto cedida por Congreso de los DiputadosJesús Hernández Gallardo

El nexo de unión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es la coleta de éste. Ese es el símbolo, el talismán representativo que les une y que les hace suspirar por logros insostenibles en la realidad, les da oxígeno en su imaginaria sociedad cargada de bondades inalcanzables y les borra de este mundo repleto de exigencias.

La coleta no transmite sabiduría, no aporta positivismo, hasta es posible que jueguen entre ambos a decir la mentira más descabellada e incierta, pero así pasan el rato en las reuniones de la Moncloa, que tanto viste de cara a la opinión pública y tanto aporta en las columnas de los periódicos que especulan con la agenda que puedan desarrollar.

La coleta es un eslabón más en esa ficticia cadena de modernismo de izquierdas, todo un vehículo progre que trata de dotar, como si fuera un toque de glamour, a la empanada de masa sin cocer suficientemente.

Los votantes de izquierdas son timados así, con ese fetiche de liberalidad para engancharlos por el último mechón del apéndice capilar en próximas elecciones, para que no se escape ni uno solo de todo el electorado y adoren al amuleto fantasioso.

Las expectativas de futuro son ciertamente escasas para darles el más mínimo índice de credibilidad, pero estando en el gobierno pueden lanzar globos sonda que maquillen la intención de voto y tratar de ilusionar a un sector significativo de votantes.

En la actualidad los populosos discursos de estos nuevos genios de la política están encantando, llenando de razones a gentes fáciles de engañar. Estos gurús de la magia política, prometen, ilusionan y encantan con sus palabras, se llenan la boca de argumentos de escaso contenido, de cartilla de parvulario facilón para encandilar a todos aquellos que se lo puedan creer. Carecen de rigor en sus deducciones y, como el Flautista de Hamelin, les arrastran hasta el precipicio, sin posibilidad de marcha atrás.

Las técnicas de trabajo que utiliza Pedro Sánchez hoy en su nueva etapa de gobierno son de ida y vuelta, ida en cuanto a que lanza una idea y con posterioridad se ve obligado a devolverla al armario de los imposibles, como le ha pasado con el diésel, el sindicato de prostitutas, y ya veremos cómo encaja finalmente la exhumación de los restos de Franco del Valle de los caídos. Pero no queda ahí el panorama actual, existen serias dudas de su intervención en el conflicto de Cataluña, los presupuestos para el año próximo, la bondadosa generosidad con el pleno derecho en la sanidad para los inmigrantes y unas cuantas interrogantes más que han quedado todavía en la nube de la duda o en el rechazo de las fuerzas políticas en el Parlamento, que son parte muy significada de escaños en el hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Están enchufados en la política a través de la coleta, parece un conductor de energía que les ata y desata por momentos, que sigue los pálpitos e inquietudes de la opinión pública y que están dispuestos hasta ahora a desconectar la corriente continua por alterna, dependiendo de las exigencias del guion del populismo más heterodoxo.

Esta legislatura se agotaría, según la inspiración de Pedro Sánchez, al entrar en la formación de Gobierno en escasos meses y que de inmediato se convocarían Elecciones Generales, pero una vez con el Gobierno formado, le ha tomado gusto a esto de figurar y los últimos “coletazos” apuntan a que agotará la Legislatura como campeones populistas que son.

Los 87 diputados de que dispone no le amedrentan en sus inquietudes de gobierno, persiste en su empeño y se enchufa a la coleta de su socio Pablo para unirse a los despojos del hemiciclo y conseguir que sus antojos fructifiquen. La coleta cumple con sus funciones de catalizar e hipnotizar a toda una mayoría de españoles que se hacen cruces ante esa derivada y degenerativa política que se está aplicando hoy en día en España.

Desde muchos sectores sociales, desde opiniones más destiladas y concienzudas se pide un buen champú coletero que limpie, de brillo y esplendor a tan comunicativo mecanismo, esa cadena de transmisión que en la actualidad vincula a ambos partidos y que se olvida de la mayoría de los españoles a quienes no nos representan.

 

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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