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25
Nov
2018
La yaya alcaldesa PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Foto cedida por Ayuntamiento de MadridJesús Hernández Gallardo

Manuela Carmena presume de autosuficiencia. Cree que ha dejado su huella en la Alcaldía de Madrid, piensa que se llevaría de calle en unas nuevas elecciones el puesto de Alcaldesa y saca pecho ante Pablo Iglesias. Le planta cara y exige que todos sus pitufos concejales sean tratados de manera aventajada en Podemos, que el ex-Jemad se trague su orgullo y les encarame a la élite de las listas.

Es todo un reto, un órdago a la grande al autosuficiente Pablo Iglesias, el dueño del chalet-guardería, quien buscó la aprobación por Internet de sus bases podemitas para justificar su mansión. Pablo sabe que el mérito de dominar la Alcaldía y pisotear a la derecha es de Carmena, quien durante lo que llevamos de legislatura municipal se ha enfrentado a todos y a todo, ha dejado patas arriba tradiciones, planes urbanísticos que modernicen la capital, ha negado Navidades de antaño, Semanas Santas deseadas por la mayoría y tiene a la ciudad de Madrid como un estercolero. Ese es el mérito de Carmena, pero suficiente para que los vientos de izquierda la aplaudan, que estimen esos logros como lo que identifica a esa vertiente actual que quiere cambiar las escalas moralistas de una sociedad ya adulta.

Los que son socialistas saben que en sus filas no aparece una figura con un ápice de personalidad que sea capaz de hacer sombra a Carmena, porque es Pedro Sánchez quien hace la criba o selección de candidatos, y no encuentra al idóneo. En consecuencia se ven abocados al desánimo, que al final de todo ello se traduce en un apoyo a regañadientes a Carmena, porque apoyar a la derecha les supone un trago difícil de digerir ideológicamente.

Los pitufos de Carmena son de lo más radical que pueda haber actualmente en política de izquierdas, que junto con su madrina Carmena forman un cóctel que quita el hipo. Rita Maestre en sus años de estudiante no pudo hacer más méritos, desnudarse en la capilla de la Universidad no se le ocurre a cualquiera, es una hazaña que le da mucho prestigio hoy en día en las andanzas de un partido como Podemos, que se jacta de esas bondades doctrinales. Carmena los quiere bragados y meanos, como los toros de lidia con instinto criminal cuando miran a la derecha, ese es el perfil que le mola.

Iglesias no quiere que Carmena se separe de sus siglas, Podemos sin ella no llegaría ni a la esquina, sabe que la derecha tiene mucha pegada en Madrid y sueña con enarbolar la bandera de su partido a toda costa, está afrontando un pulso que de entrada lo pierde. La figura de Carmena, su imagen de yaya mala encandila a los adoctrinados de la extrema izquierda, la ven con superpoderes, se ha ganado el respeto radical.

Carmena gana méritos en la extrema izquierda negando todo a la derecha, se ha enfrentado desde el principio y ha sabido provocar la animadversión de todos los colectivos que se han pasado por su despacho; ejemplo muy claro de ello son los policías municipales, que los tiene siempre en pie de guerra, les hace la vida imposible y, en cuanto se descuidan, vuelve con otra zancadilla.

En el fondo de todo este asunto están las estrategias de partido para no perder poder, sea donde sea, hoy en día gana en la balanza las interioridades y pierde el pensar en el ciudadano, que al fin o al cabo es donde debería establecerse la finalidad de todo buen político. Realmente importamos poco.

Barcelona tiene a Ada Colau, es otro ejemplo de trayectoria política similar, pero al menos Carmena tiene más luces maquiavélicas y Ada Colau no tiene ni luces ni intermitentes que la avalen.

La yaya Alcaldesa tiene su curriculum demoledor como antigua jueza, ya dejó su sello extremo por el Ministerio de Justicia, plagado de brotes caústicos apoyando a etarras y delincuentes beneficiados por su mano siniestra. Es todo un ejemplo de ir contra corriente, por eso ahora todo ello le vale para ponerse en frente de la derecha de España.

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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