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05
Ene
2019
Coleccionista de Sonrisas PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

Yo soy coleccionista de sonrisas, ojos brillantes, corazones limpios y alegrías a raudales. Mi día preferido para hacer acopio de todo ello es el día de Reyes, cuando los niños saltan de sus camas y en dos zancadas llegan al salón, cargados de adrenalina y expresiones jubilosas.

Uso una cámara de fotos virtual, la que me hace entrar en cada uno y participar de esa alegría, de esos latidos descontrolados que no se serenan hasta que de nuevo caen rendidos en la cama.

Encuentro en mis fotos virtuales lo que busco, es decir, cariño, comprensión y agradecimiento en los niños. En los padres es otra alegría, quizá más grande que la de los niños, porque gozan del disfrutar de sus hijos, de la alegría entremezclada de unos y otros, de las lágrimas que emanan de ambos y se juntan en ese abrazo paternal indescriptible.

Melchor, Gaspar y Baltasar son los más vitoreados en la mesa, a la hora de la comida, que nerviosamente es degustada con prisa, para seguir en la faena del día. El día se hace corto, no es suficiente para gozar, serán otros y otros los que apagarán esta llama interior que quema y quema las energías de la ilusión.

Busco la mirada del niño, los radiantes gestos de alegría que se apresuran a emocionarse al ver el legado de los Reyes Magos, los juguetes que han ido soñando durante tantos días, los anhelos que trajinaban en su mente tiempo atrás. Sus pijamas desenfadados cubren sus tiernas pieles, estiramientos tras la noche, ojos despiertos, antes que el resto de los sentidos, para no perderse ni un color, ni un centímetro de sus regalos.

Mi cámara virtual atiende la otra parte, la de los padres que no caben de gozo interior, animan y opinan de la generosidad de los Reyes Magos. Los niños no encontrarán el momento de parar su animado encuentro, les costará hacer caso a sus padres para las rutinas del desayuno, el aseo y la toma de contacto con el mundo en el que han de seguir, aunque con una inyección más de alegría.

Son las rutinas de la Navidad, las que buscamos todos los que bajo el amparo de una educación cristiana, impulsamos este y otros años la parafernalia traducida en gozo e inocencia.

Mi cámara está repleta de gestos y bondades espontáneas, las que han brotado sin esfuerzo de cada rostro, de cada persona, de cada gesto que han ido brindando al mundo y tienen mucho más valor, porque proceden de niños, en los que tiene que prevalecer siempre esos sentimientos. Esta es mi colección, no la cambio por nada, es mi tesoro, que voy acomodando en mi mente cada año.

Los Reyes Magos son iconos de júbilo e infancia, de ilusión y futuro. Por eso la Cabalgata de los Reyes es el preámbulo de esa noche mágica, la que buscan niños y adultos para cubrir la parte final de las Navidades, las que cada año embaucan a las familias y las transportan a esa franja de vida más infantil, presidida por la santidad de los tres Reyes, esos que guiados por la estrella, llegaron a Belén a adorar al Niño Jesús.

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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